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El Informe Pascal corrige horarios, ubicaciones y circunstancias

La ruta falsa del GIEI contra Emmanuel de la Cruz en caso Ayotzinapa

Ángela Buitrago aparece en el interrogatorio donde el GIEI buscó fijar una ruta en el caso Ayotzinapa contra el expolicía Emmanuel de la Cruz Pérez Arizpe.

La ruta falsa del GIEI contra Emmanuel de la Cruz en caso Ayotzinapa
Ángela Buitrago, exintegrante del GIEI, frente a fragmentos del GL I del Informe Pascal sobre la cronología de Ayotzinapa.

El Informe Pascal corrige la ruta del GIEI que Ángela Buitrago trazó con errores geográficos y de contexto, además de coaccionar a expolicía federal.

Guadalupe Lizárraga/Los Ángeles Press

Serie especial | Tercera entrega (de tres)

El expolicía federal Emmanuel de la Cruz Pérez Arispe fue citado en 2015 para hablar sobre el caso Ayotzinapa sin saber que sería interrogado por integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). La entrevista ocurrió en Torre Pedregal, dentro de oficinas de la Policía Federal en la Ciudad de México.

Ahí apareció la exjueza colombiana y experta en derechos humanos Ángela Buitrago. No como analista del caso Ayotzinapa, sino al frente del interrogatorio contra un policía federal que, desde la noche del 26 de septiembre de 2014, arrastraba una investigación sostenida sobre rutas que niega haber recorrido, horarios ajenos y señalamientos que hasta la fecha siguen sin pruebas.

Emmanuel de la Cruz relató en entrevista con Los Ángeles Press que el interrogatorio encabezado por Buitrago buscaba llevarlo a aceptar una responsabilidad en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Cuando se le pidió identificar a la integrante del GIEI que lo interrogó, respondió sin dudar: “Ángela Buitrago, ésa, ella”, antes de describir lo que considera una forma de tortura psicológica.

Según su testimonio, desde el inicio del encuentro Buitrago insistía en que aceptara culpabilidad.

“Ella a fuerza quería que yo declarara mi culpabilidad. Yo le dije, ¿cómo voy a declarar yo mi culpabilidad si yo no tengo nada que ver en los hechos? Ni siquiera estuve yo en el pueblo, yo estaba en la carretera. Y eso sucedió en el pueblo”, recordó.

Entonces Buitrago le pidió que dibujara la ruta por la que había salido con su patrulla 9908 hacia la carretera Iguala-Cuernavaca. Emmanuel marcó una salida. Buitrago insistió en otra. Él sostuvo que no había pasado por el punto que le atribuían. Ella mantuvo la presión.

Ante la pregunta de Los Ángeles Press sobre si la integrante del GIEI intentaba que aceptara haber cruzado por debajo del Puente del Chipote, cerca del Palacio de Justicia de Iguala, Emmanuel respondió:

“Así es, y ella a fuerza quería que yo dijera que yo había pasado por ahí. Entonces, yo le dije, yo no pasé por ahí. No, es que usted sí debió de haber pasado por ahí. Le dije, es que no, mire, y ya le enseñé el croquis. Mire, acá hay otra entrada y salida hacia Iguala. Entonces, yo entré por aquí, y por aquí salí a la caseta y me dirigí hacia la carretera. Le dije a Buitrago, no voy a decir lo que usted quiere escuchar, no me voy a culpar de nada”.

Después de ese interrogatorio comenzaron las citaciones constantes en Asuntos Internos de la Policía Federal. Emmanuel recuerda jornadas enteras conectado al polígrafo, desde las ocho de la mañana hasta entrada la tarde, dentro de oficinas donde permanecían personal de investigación, agentes de Asuntos Internos y funcionarios de la PGR.

La dinámica se repetía. Le decían que el polígrafo lo señalaba como culpable. Luego afirmaban que existían vínculos con Guerreros Unidos. También aseguraban tener pruebas.

Él respondía lo mismo: si había pruebas, que lo presentaran ante la autoridad.

“Ya no me estés aquí torturando psicológicamente, ponme a disposición”, les dijo.

Las contradicciones de Buitrago en la cronología del GIEI

Ángela Buitrago abrió la presentación del primer informe del GIEI con una frase que buscó fijar el tono de toda la investigación: “El tiempo que pasa, es la verdad que huye”. Más adelante sostuvo que la reconstrucción presentada por el grupo estaba respaldada en documentos oficiales, reportes del C4, declaraciones, expedientes judiciales, tarjetas informativas y documentos desclasificados del Ejército.

Una de sus primeras afirmaciones fue que los estudiantes salieron de Ayotzinapa a las 17:35 horas rumbo a Chilpancingo para continuar con la toma de autobuses antes de viajar a la marcha del 2 de octubre. Según esa exposición, al detectar presencia de patrullas federales cambiaron la ruta hacia el crucero de Huitzuco y la caseta de peaje de Iguala.

El portavoz del Grupo Pascal, autor de la investigación independiente reunida en el Informe Pascal, rechazó esa reconstrucción en entrevista con Los Ángeles Press. Explicó que los normalistas no se dirigían a Chilpancingo para botear ni para tomar más autobuses. Señaló que, para cualquier persona familiarizada con la región, la salida lógica desde Tixtla hacia Iguala era el libramiento a Tixtla, avenida Insurgentes, bulevar Vicente Guerrero, el tramo de la Autopista del Sol hacia Zumpango y la carretera federal a Iguala.

Ésa, sostuvo, fue la ruta seguida aquella tarde.

“Es completamente falso que los normalistas se dirigieran a Chilpancingo a hacer boteo y tomar más autobuses; si eres de esa región, sabes perfectamente que la vía más rápida para salir de Chilpancingo y tomar la autopista del sol y carretera federal a Iguala es por el libramiento a Tixtla”, señaló.

La observación modifica la lógica completa del trayecto planteado por el GIEI. También elimina la hipótesis de un rodeo hacia una ciudad con tráfico intenso un viernes por la tarde.

La segunda inconsistencia aparece en la ubicación de los puntos.

Buitrago habló de la caseta de Iguala, Rancho del Cura, el restaurante La Palma y el crucero de Huitzuco dentro de una misma secuencia territorial. El Grupo Pascal sostiene que ahí se mezclaron lugares distintos. En el documento GL I, en poder de Los Ángeles Press, el Rancho del Cura, La Palma y el crucero de Huitzuco aparecen separados entre sí. Entre Rancho del Cura y el crucero existen más de veinte kilómetros.

La precisión cambia la lectura de los movimientos de aquella noche. Ubicar a los estudiantes en La Palma no implica lo mismo que colocarlos en Huitzuco. Tampoco es indistinto usar Rancho del Cura como referencia territorial del restaurante La Palma. La distancia redefine tiempos, patrullajes y desplazamientos posibles.

“Esto es una grave confusión de Ángela Buitrago; en realidad está mencionando tres sitios completamente diferentes”, señaló el portavoz del Grupo Pascal.

Croquis y mapas del Informe Pascal corrigen ubicaciones atribuidas por el GIEI sobre Rancho del Cura, Huitzuco y la ruta seguida por los normalistas de Ayotzinapa. Crédito: Informe Pascal
Croquis y mapas del Informe Pascal corrigen ubicaciones atribuidas por el GIEI sobre Rancho del Cura, Huitzuco y la ruta seguida por los normalistas de Ayotzinapa. Crédito: Informe Pascal

El tercer punto está en la hora de llegada.

Buitrago afirmó que los estudiantes llegaron a la caseta de Iguala y al crucero de Huitzuco entre las 19:30 y las 20:00 horas. El portavoz del Grupo Pascal sostiene otra cronología: hacia las 19:40 horas los autobuses Estrella de Oro 1531 y 1568 llegaron al restaurante La Palma, según informes desclasificados de Sedena. El Estrella de Oro 1568 salió de La Palma a las 19:47 y arribó a la caseta a las 19:56:35, de acuerdo con videos citados en la Recomendación VG 015/2018 de la CNDH.

A esa secuencia se agrega la declaración del chofer Valentín Ponce de León Brito, quien declaró en el tomo 89, folio 759: “y nos quedamos en la caseta esperando instrucciones”.

La frase fija un punto de espera. No describe boteo ni toma de autobuses en la caseta.

El cuarto punto se concentra en el Costa Line 2513.

Buitrago sostuvo que estudiantes ubicados en Rancho del Cura detuvieron el autobús, acordaron con el chofer llegar a la terminal de Iguala y después quedaron encerrados dentro de la unidad. Según esa versión, desde ahí llamaron a sus compañeros para pedir apoyo.

El Grupo Pascal sostiene que no existe evidencia de ese encierro. Señala que el GIEI tuvo acceso a los videos de la terminal y nunca presentó imágenes que mostraran a los estudiantes retenidos dentro del Costa Line 2513. Esa revisión quedó documentada entre los folios 37 y 52 del GL I del Informe Pascal.

Imagen dedelCosta Line 2513 con la puerta abierta.

“Los normalistas de la costa line 2513 nunca fueron encerrados en este autobús, el GIEI tuvo en su poder los videos de la terminal y nunca ha presentado una imagen o video donde se muestre cerrado este autobús”: Informe Pascal.

La revisión del Informe Pascal deja abiertos cuatro puntos sobre la exposición de Buitrago: la supuesta salida hacia Chilpancingo, la mezcla de ubicaciones, la cronología de llegada a La Palma y la caseta, y el supuesto encierro en la terminal. Todos atraviesan la misma línea: la reconstrucción usada posteriormente para colocar sospechas sobre policías federales como Emmanuel de la Cruz Pérez Arispe.

La fabricación de sospecha a sentenciado en los medios

Algunos oficios de Asuntos Internos y de la Policía Federal documentan los citatorios, requerimientos y procedimientos abiertos contra Emmanuel de la Cruz Pérez Arispe tras el caso Ayotzinapa. Los Ángeles Press

Los oficios que conserva Emmanuel muestran una cadena de citatorios y diligencias administrativas que se prolongó durante años. En octubre de 2015, la Unidad de Asuntos Internos y la Dirección General de Investigación Interna comenzaron a citarlo formalmente a Paseo de la Reforma 364, piso 13. La orden hablaba de diligencias de carácter administrativo. No exponía una prueba en su contra.

En marzo de 2016, Asuntos Internos volvió a citarlo. Ese mismo mes, la PGR pidió su comparecencia dentro de la averiguación previa AP/PGR/SDHPDSC/OI/001/2015. También solicitó documentos laborales de Emmanuel y de otros policías federales. En abril de 2016, otra citación lo llevó de nuevo a Torre Pedregal, a la Dirección General de Asuntos Jurídicos. La anotación manuscrita en el oficio registra que se presentó a la hora indicada y se retiró a las 14:00 horas.

Los citatorios siguieron en 2017, 2018 y 2019. Aparecen comités técnicos de substanciación, áreas jurídicas, Asuntos Internos y unidades operativas de la Policía Federal. La secuencia llega hasta el periodo previo a su despido. Después vino la detención de 2021.

En paralelo, la exposición pública

En 2016, la periodista Anabel Hernández incluyó a Emmanuel de la Cruz Pérez Arispe en su libro La verdadera noche de Iguala, dentro del capítulo “Los federales participaron en los ataques”. Ahí lo señaló directamente.

Más tarde, en una publicación de Univision sobre la presunta participación de policías federales en la desaparición de los normalistas, Hernández volvió a colocar a Emmanuel dentro de una acusación sostenida en declaraciones del chofer Gregorio Jaimes Reyna obtenidas bajo coacción y modificadas seis años después con intervención de la agente del Ministerio Público Lourdes López Lucho. El Informe Pascal sostiene que esa reconstrucción alteró la declaración inicial del chofer, quien originalmente se refirió a policías estatales y no federales.

La versión difundida por Hernández colocó a Emmanuel junto al oficial Víctor Manuel Colmenares Campos en el ataque contra el Estrella de Oro 1531. Según esa publicación, ambos habrían sido identificados por Gregorio Jaimes Reyna ante la CNDH como policías federales vinculados con la desaparición de entre 15 y 20 estudiantes.

El señalamiento se difundió de manera masiva.

Para entonces, el GIEI ya había fijado una ruta posteriormente cuestionada por el Informe Pascal; Buitrago ya lo había interrogado en Torre Pedregal y Asuntos Internos ya había abierto procedimientos en su contra. La sospecha salió del expediente y pasó al espacio público.

Desde ese momento Emmanuel quedó identificado en medios como uno de los policías federales presuntamente vinculados con la desaparición de los normalistas. El expediente, sin embargo, siguió sin incorporar pruebas que sostuvieran esa imputación.

La acusación mediática apareció cuando Emmanuel ya acumulaba interrogatorios, citatorios y procedimientos internos. También había atravesado sesiones de polígrafo y las presiones que describe contra la integrante del GIEI.

Los mandos que firmaron o condujeron parte de ese circuito conservaron posiciones de poder. Algunos se jubilaron. Otros permanecieron en cargos públicos. Dos de los inspectores que llevaron parte central del proceso administrativo dentro de la Policía Federal destacaron después en espacios institucionales: Berty Albert Raffoul Abed y Enrique Francisco Galindo Ceballos.

Raffoul Abed fue designado titular de la Dirección General de Seguridad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con un salario superior a los 170 mil pesos mensuales. Galindo Ceballos transitó de la estructura policial a la  política electoral hasta convertirse en presidente municipal de San Luis Potosí.

Política

Registro oficial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación muestra a Berty Albert Raffoul Abed como Director General de Seguridad, con una remuneración bruta mensual superior a 171 mil pesos, quien fue uno de los inspectores que firmó los citatorios a Emmanuel de la Cruz.

La cadena de mandos avanzó sobre Emmanuel de la Cruz Pérez Arispe mientras quienes participaron en ese proceso conservaron o ampliaron espacios de poder.

La ruta que Emmanuel se negó a aceptar frente a la experta en derechos humanos Ángela Buitrago en Torre Pedregal terminó atravesando su libertad, su trabajo y su vida cotidiana.

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