0 7 min 10 horas

Omar Garfias/Por dónde empezar/Ríodoce

Rubén Rocha no es solo una persona, es un grupo político, es una forma de ejercer el poder y es una hegemonía que definió como funcionaría, primero, la Universidad Autónoma de Sinaloa y, después, la sociedad sinaloense.

Rubén Rocha es un grupo político cuyo primer círculo habita en las colonias más caras de Sinaloa. Poseen, además, casas de descanso en el campo y la playa, vehículos costosos y una vida muy superior a la de los demás servidores públicos y profesores universitarios y más parecida a la de sus vecinos, los empresarios exitosos.

La base de esa prosperidad está en el usufructo de los presupuestos públicos de la UAS, los ayuntamientos, el poder judicial y el gobierno del estado.

La acumulación originaria fue en la UAS. Los compadres, ahijados, hijos, incondicionales y aliados esenciales colonizaron los tiempos completos, las direcciones escolares y los mejores sueldos. Algunas perdieron pero tuvieron más éxitos que derrotas al tomar el sindicato y la rectoría.

Los méritos no definían el reparto del presupuesto, lo definían las filiaciones y la lucha por el poder.

Rubén Rocha no se ocupó de la lucha por la equidad más allá del ámbito universitario y salía de ahí solo para ir al partido, donde había presupuesto, apoyos gubernamentales subrepticios, diputaciones y regidurías.

La mayor parte de las marchas, las protestas más endurecidas, fueron para exigir más presupuesto para financiar el exceso de plazas, la nómina no reconocida por la SEP, que se incrementaba luego de cada proceso de elección de rector y directores, en razón de las necesidades de campaña.

Ahí se definió el modelo de funcionamiento de la UAS: Un botín, donde, en los momentos cruciales, suele privilegiarse la conspiración por el poder sobre lo académico.

En ese esquema, el cuenismo se enfrentó con el rochismo. Encarnizadamente.

Como todo grupo que traspasa con ligereza las líneas de la legalidad, su funcionamiento se funda en la consanguineidad y los pactos de hermandad. Al centro está el patriarca.

El rochismo, dicho en términos académicos, es un grupo extractivista del presupuesto público.

No es un proyecto de Estado.

Por ello no le fue difícil incorporarse por 17 años a los gobiernos del PRI. No lo hicieron en la brega por una causa, ni por coincidencia programática. Se habilitaron en la nómina o desde una consultoría, en labores donde no hacían nada y en horarios incompatibles con sus tiempos completos. Algunos se quedaron a muy buen recaudo en la UAS o en el gobierno estatal del PAN-Malova.

Rubén Rocha en el 2006 ayudaba a Aguilar Padilla a impulsar a Madrazo y en 2012 a Peña Nieto.

Llegaron al gobierno estatal y resaltó la baja calidad profesional de sus mandos medios. No es un accidente. Es propio de su naturaleza política. Requieren una lealtad cómplice absolutamente subordinada que facilite negocios con el erario.

Pueden pasar de grabar los Tiktoks a ser secretarios del gabinete estatal. Pueden recomendar comprar 650 mil toneladas de maíz a 6 mil 950 pesos suponiendo que el mercado pagaría meses después la tonelada a 8 mil y habría ganancias para el gobierno pero lo que en realidad pasó es que tuvieron que vender años después a 4 mil con daño patrimonial al estado y acusaciones de cobros de moches.

Van dos botones de muestra que exhiben con nitidez la incompetencia gubernamental rochista

Entre abril de 2024 y abril de 2026 se perdieron 27 mil 349 empleos formales registrados en el IMSS. En ese lapso debieron crearse 80 mil empleos para los jóvenes que necesitan incorporarse al mercado laboral.

Los datos oficiales de la Auditoría Superior del Estado de Sinaloa, nos indican que en 2023 la Secretaría de Salud aplicó el control larvario en 682 mil casas, pero en 2024 solo lo hizo en 254 mil. En consecuencia el número de enfermos por dengue pasó de 240 en 2023 a 4 mil 927 en 2024 y el número de muertes, de tres a 34.

La lucha del rochismo contra los alcaldes de Ahome, Culiacán y Mazatlán no fue por causas sociales ni por principios ideológicos. Eran de su mismo partido. Fue por usufructuar el presupuesto público. La motivación central de este grupo político. Los sustitutos fueron los ahijados, sin implementar ninguna política pública diferente, pero ahora les pertenece la tesorería municipal.

Rubén Rocha es la fase superior de la gobernanza criminal iniciada en el priismo.

La ostentosa intromisión del narco en la elección de 2021 fue la advertencia proclamada de que el poder político se integraría con el poder criminal. Fue el preludio de nombramientos y decisiones marcadas por el carácter del nuevo Estado: narcogobierno.

El rochismo implementó una debilidad autoprogramada de las instituciones de seguridad pública. El presupuesto de la fiscalía de Baja California en 2026 es de 795 pesos por cada habitante; de la de Guanajuato, 735; Sonora de 826; CDMX, 993; Quintana Roo, 1 mil 345. El de la fiscalía de Sinaloa, 397 pesos.

El rochismo es una casta de privilegiados del presupuesto público, con un pésimo desempeño en el gobierno, abocada a la corrupción y acusada de colusión con el crimen organizado.

Consolidó el uso de la UAS como un patrimonio político económico y conformó una gobernanza criminal en la sociedad.

Es un grupo político que capitalizó en su beneficio personal el legítimo movimiento social por la autonomía universitaria. Ahí estableció una fuerza y una imagen que llevó su relación con el PRI a evolucionar de la cohabitación con Labastida hasta la fusión con el aguilarismo y, después, a ser buscado por el proyecto populista. El rochismo es sagaz en la conspiración por el poder.

El rochismo no tiene principios, proyecto, ideas, capacidad, resultados ni causa social.

El rochismo ha infringido un profundo daño a Sinaloa.

Artículo publicado el 17 de mayo de 2026 en la edición 1216 del semanario Ríodoce.

Deja un comentario