Urbi et Orbi: El Papa convoca una vigilia de oración por la paz el próximo sábado
El Papa, asomado al balcón central de la Basílica de San Pedro | Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News.
El Papa anunció este domingo, tras celebrar la Misa de la Pascua de Resurrección, la convocatoria de una vigilia de oración por la paz que, según dijo, se celebrará el próximo sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro.
Durante su mensaje antes de impartir la bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo), el Papa hizo un llamamiento explícito a la conversión del corazón y a la paz inspirada en Cristo. “¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!”, exhortó.
Asomado al balcón central de la Basílica de San Pedro, el Pontífice animó asimismo a vivir la Pascua como un tiempo de reconciliación, dejando atrás enfrentamientos y ambiciones personales.
“En este día de fiesta, dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal”, aseveró.
Recordó además que la paz cristiana no se limita a la ausencia de violencia armada ni simplemente a “silenciar las armas” sino que “toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros”.
En este contexto, el Santo Padre lanzó un firme llamamiento dirigido a los responsables políticos y militares: “¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!”.
Al lado del Papa se encontraba el Cardenal albanés Ernest Simoni, considerado un mártir vivo de la cruenta persecución comunista en Albania durante la era de Enver Hoxha, de 97 años. Como ya hizo el día de Navidad, el 25 de diciembre, el Pontífice dirigió los saludos de Pascua en varios de idiomas, entre ellos chino, árabe, español y portugués.
Tras la bendición Urbi et Orbi, que el Papa imparte dos veces al año —al final de la Semana Santa y en Navidad—, el Pontífice reafirmó su deseo de una paz que no esté “impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo”. “No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”, manifestó ante más de 50.000 fieles.
A diferencia de años anteriores, en los que el Papa Francisco solía enumerar los conflictos abiertos en el mundo durante esta bendición, el Pontífice ha optado por un estilo sobrio y de perfil bajo, evitando mencionar guerras o líderes concretos.
No obstante, León XIV advirtió contra el riesgo de la indiferencia ante el sufrimiento humano. “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias económicas y sociales que estos desencadenan y que, sin embargo, todos percibimos”, denunció.
Recuerdo cariñoso del Papa Francisco
El Papa alertó también de una creciente “globalización de la indiferencia”, retomando una expresión frecuente del Papa Francisco, a quien recordó con afecto. “Hace justo un año, desde esta logia, dirigió al mundo sus últimas palabras, recordándonos: ‘Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo'”, citó, en referencia al mensaje Urbi et Orbi del 20 de abril de 2025, un día antes del fallecimiento del Pontífice argentino.
El Papa explicó también el significado de la Pascua, que definió como una “victoria” de la vida sobre la muerte y del amor sobre el odio, al señalar que desde hace siglos “la Iglesia canta con júbilo el acontecimiento que es el origen y el fundamento de su fe”.
“La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta”
“Esta fuerza, este poder, es Dios mismo, Amor que crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime”, afirmó.
Asimismo, subrayó que “la fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta”. La comparó “a la de un grano de trigo que, al marchitarse en la tierra, crece, se abre paso entre los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada”, y la relacionó con el corazón humano que, herido por una ofensa, “rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido”.
Jesús —remarcó— “recorrió hasta el final el camino del diálogo, no sólo con las palabras, sino con los hechos: para encontrarnos a nosotros, los perdidos, se hizo carne; para liberarnos a nosotros, los esclavos, se hizo esclavo; para darnos vida a nosotros, los mortales, se dejó morir a manos de sus verdugos en la cruz”.
Ante la Resurrección de Cristo, que el Papa definió como “el comienzo de la nueva humanidad”, León XIV describió las distintas actitudes posibles ante el sepulcro vacío. “Podemos llenarnos de esperanza y asombro, como los discípulos, o de miedo, como los guardias y los fariseos, obligados a recurrir a la mentira y al engaño para no reconocer que aquel que había sido condenado verdaderamente ha resucitado”, afirmó.
No podemos resignarnos al mal
“Todos tenemos miedo a la muerte y, por miedo, volteamos hacia otro lado, preferimos no mirar. ¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal!”, advirtió.
Por último, citó a san Agustín, quien enseña en uno de sus sermones: “Si el morir te causa espanto, ama la resurrección”. Y animó a los fieles a amar la Resurrección, “que nos recuerda que el mal no tiene la última palabra, porque ha sido vencido por el Resucitado”.
Con esta bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), León XIV concluyó su primera Semana Santa como Papa. En 2025, este acto significó la última aparición del Papa Francisco, un día antes de su muerte el 21 de abril.
