Ajo Blanco/Cuauhtémoc Villegas Durán
Villa Juárez y el Cacicazgo del Agua: La Farsa del Municipio 12
La prisa del Congreso del Estado por cerrar su periodo ordinario con el “análisis” para la creación del municipio número 12 en Villa Juárez no es un acto de justicia demográfica ni de autonomía social. Es, visto a plena luz y sin filtros, la construcción de un feudo de salida. La desesperación política suele disfrazarse de soberanía popular, pero detrás del telón lo que hay es un burdo intento de prolongar un cacicazgo regional que ya no cabe en las urnas de Asientos.
Pongamos los nombres sobre la mesa: el titiritero de esta puesta en escena es José Manuel González Mota, actual alcalde de Asientos. Un personaje que ya agotó constitucionalmente sus posibilidades de reelección directa para el 2027 bajo las siglas de su coalición. Ante el muro infranqueable de la ley electoral que le impide perpetuarse en la cabecera municipal, la estrategia ha mutado: si no te puedes quedar con la casa, divide el terreno y quédate con el patio más próspero.
Geográficamente, el plan es un despojo calculado. El municipio de Asientos (Real de Asientos) tiene un peso histórico monumental; fue fundado formalmente en julio de 1713 (aunque sus antecedentes mineros con los exploradores Francisco y Diego de Ibarra datan desde 1548) en el noreste del estado, colindando con Zacatecas. Por su parte, Villa Juárez —antiguamente conocida como la delegación de Carboneras— fue oficialmente erigida con su nombre actual en el siglo XX, consolidándose como el motor agrícola de la demarcación. Si Villa Juárez se independiza, se consumaría una fractura letal: la nueva demarcación se quedarse con casi el 45% de la población total de Asientos y, fundamentalmente, con las tierras más fértiles y productivas para la agricultura, dejando a la vieja cabecera colonial dependiendo casi exclusivamente de una minería intermitente.
Pero el verdadero botín no son solo los votos ni las parcelas de riego; la clave de este imperio es el agua. En una región semiárida donde el vital líquido decide quién prospera y quién quiebra, las denuncias agrarias y vecinales apuntan a que González Mota, su hijo y su círculo familiar cercano concentran múltiples derechos de pozos y concesiones agrícolas registradas ante la Conagua. Convertir a Villa Juárez en municipio autónomo le daría al clan el control absoluto y directo sobre los comités locales de agua potable, el otorgamiento de factibilidades de uso de suelo y el manejo discrecional de las redes de distribución. Un traje a la medida para el acaparamiento hídrico.
El delirio de grandeza del alcalde de Asientos no se detiene ahí; el plan maestro también pretende dar un zarpazo a la zona oriente de la zona metropolitana de Aguascalientes. Al intentar reconfigurar mañosamente los límites territoriales, buscan absorber áreas de alto crecimiento inmobiliario para quedarse con el jugoso negocio de las licencias de construcción, los cambios de uso de suelo y el millonario cobro de prediales que legítimamente corresponden al desarrollo metropolitano de la capital. Dinero limpio para su caja chica a costa del crecimiento ordenado del estado.
El costo de esta ambición, como siempre, lo pagará el ciudadano de a pie con un auténtico calvario burocrático. De aprobarse este Frankenstein legislativo, la fragmentación administrativa obligará a miles de habitantes a desplazarse distancias absurdas y costosas hasta la nueva cabecera municipal en Villa Juárez para realizar cualquier trámite, desde pagar un impuesto o una licencia comercial, hasta reportar una falla en los servicios básicos. Un capricho político que parte la movilidad, encarece la vida de las familias y condena a la periferia a vivir bajo el yugo de una burocracia inventada para el beneficio de un solo clan.
A este teatro se le caen las costuras cuando se revisa la ley. El Congreso local y sus comisiones intentan dorar píldoras con estrategias de “volanteo e información”, pero omiten deliberadamente el Artículo 13 de la Ley Municipal para el Estado de Aguascalientes, el cual dicta los requisitos estrictos e insalvables para fundar un nuevo municipio:
- Fracción III: Los recursos deben garantizar la autosuficiencia económica para cubrir un presupuesto mínimo de servicios públicos básicos. El Colegio de Economistas ya advirtió que Villa Juárez nacería financieramente estrangulado.
- Fracción IV: Exige explícitamente que la población de la zona mantenga un ritmo de crecimiento demográfico que sea el doble de la tasa de crecimiento media del Estado, conforme a los censos del INEGI.
Los datos duros desmienten la viabilidad: mientras Aguascalientes creció a una media del 1.90%, Villa Juárez apenas alcanzó un raquítico 1.28%. No cumplen. No hay sustento legal ni demográfico; hay, en cambio, una flagrante violación al espíritu del Artículo 115 Constitucional, que busca la libertad de los municipios, no la creación de cotos privados de poder para alcaldes desempleados.
González Mota quiere estrenar alcaldía para él o para los suyos en 2027, utilizando las necesidades de la gente de Villa Juárez como moneda de cambio. Los diputados locales que se presten a este juego no estarán aprobando el municipio 12; estarán firmando el acta de nacimiento de un nuevo cacicazgo hidrocálido. Al tiempo.
