
Por: Redacción
AGUASCALIENTES. — En las vísperas de la fiesta mundialista, el Museo Nacional de Antropología (MNA) se ha convertido en el escenario de un diálogo inédito entre el pasado prehispánico y la cultura de masas contemporánea. Con la inauguración de la muestra “Futbol 2026. Annie Leibovitz”, el recinto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) rescata el trabajo de una de las retratistas más influyentes del mundo, desnudando al futbol no como un simple negocio de estadios, sino como un complejo fenómeno de identidad y memoria colectiva.
La exposición, lograda mediante una alianza público-privada que incluye el respaldo de fundaciones como Televisa, Coppel y Diez Morodo, ofrece una disección visual que se aleja de la espectacularidad comercial para adentrarse en la raíz social del juego.
De la cancha llanera al juego de pelota mesoamericano

Bajo la curaduría del fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio y la mirada anfitriona del historiador Antonio Saborit, director del MNA, la muestra genera un audaz contrapunto histórico. En las salas de exhibición temporal, las monumentales imágenes de Leibovitz dialogan de manera directa con figurillas de barro prehispánicas provenientes de tumbas de tiro y estelas relacionadas con el milenario juego de pelota.
Este cruce subraya que el impulso humano de perseguir un esférico y congregarse en torno a un ritual comunitario comparte el mismo ADN cultural, ya sea en el México antiguo o en pleno siglo XXI.
La propia fotógrafa estadounidense destacó que para su producción más reciente de cara al Mundial 2026, su interés se alejó por completo de los grandes estadios y las producciones sofisticadas. En su lugar, Leibovitz recorrió los caminos de México buscando canchas llaneras al lado de las carreteras, porterías improvisadas y terrenos de pueblo. “Ahí es donde empezó el juego para muchos de estos jóvenes”, apuntó la autora, enfatizando el carácter profundamente humano e identitario de su registro.
El rastro de los astros y los “pies del Rey’

La exhibición abarca tres grandes ejes temporales y estéticos de la autora. El primero rescata las ya míticas imágenes que la cadena Televisa le encargó para el Mundial de México 86, donde Leibovitz retrató a atletas usando como escenarios las zonas arqueológicas de Tula y Chichén Itzá, o las costas de Colima. El segundo apartado es una instalación monumental que sintetiza los 50 años de carrera de la retratista.
Sin embargo, uno de los núcleos que más ha llamado la atención de los especialistas es la inclusión de retratos íntimos y descarnados de figuras internacionales. Entre ellos destaca la icónica fotografía que le tomó a Pelé en 1981: un plano cerrado de sus pies desnudos y hundidos en el lodo. Como anécdota recuperada durante la presentación, Leibovitz recordó cómo tuvo que pelear con la National Portrait Gallery de Washington, que inicialmente se negaba a colgar la pieza por considerar que los pies de un hombre descalzo no constituían un retrato. “Yo discutí y dije: no, sí lo es. Es un retrato de Pelé”, rememoró la artista.
Junto a los pies del astro brasileño, la muestra exhibe la potencia física y la plasticidad de figuras como David Beckham, Cristiano Ronaldo, Alex Morgan, Kylian Mbappé y el guardameta mexicano Guillermo Ochoa, de quien la autora confesó públicamente admirar su estampa legendaria.
La fotografía como documento histórico

Para el análisis periodístico, la exposición “Futbol 2026” ratifica la vigencia del retrato fotográfico como una fuente primaria para la historia. Al congelar los rostros y los cuerpos de quienes hoy encarnan las pasiones de multitudes, pero ubicándolos en la realidad del juego cotidiano y la tierra, Annie Leibovitz no está haciendo crónica deportiva; está haciendo arqueología del presente.
La muestra permanecerá abierta en la Sala A1 del Museo Nacional de Antropología de martes a domingo, consolidándose como una parada obligada para entender cómo la cultura contemporánea construye sus propios mitos antes de que se diluyan en la inmediatez de la era digital.
