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Las acciones de Maru Campos (ilegales) terminaron demostrando que Chihuahua nunca ha dejado de ser panista y que el hijo del dictador no es querido ni seguido como su padre.

CHIHUAHUA, CHIH.— La esperada demostración de fuerza con la que el Comité Ejecutivo Nacional de Morena pretendía sacudir el bastión panista de Chihuahua terminó convirtiéndose en un sonoro revés logístico y político. Bajo el liderazgo de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán y la secretaria de Organización, Ariadna Montiel, la movilización convocada para este sábado contra la gobernadora María Eugenia “Maru” Campos exhibió un centro histórico semivacío que, de acuerdo con imágenes aéreas y reportes de campo, difícilmente congregó a 400 personas en su momento cumbre.

La jornada evidenció la fragilidad de las estructuras locales del partido guinda cuando la maquinaria de movilización interestatal y municipal se ve interrumpida. Desde tempranas horas, la dirigencia morenista denunció un “boicot institucional” tras quedar varados decenas de autobuses con simpatizantes en bloqueos carreteros sobre las rutas Delicias-Chihuahua y Meoqui. Sin el arribo de esos contingentes foráneos, la base militante de la capital simplemente no respondió al llamado.

El accidentado arranque en el Aeropuerto Internacional de Chihuahua, donde la cúpula morenista fue recibida entre jaloneos y consignas de rechazo por grupos locales, prefiguró el clima de una movilización que caminó cuesta arriba. Durante el trayecto desde la Glorieta de Pancho Villa hasta el Palacio de Gobierno, llamó la atención el estricto cerco de seguridad perimetral con los brazos entrelazados que resguardaba a “Andy” López Beltrán y a la senadora Andrea Chávez, una barrera física que acentuó la percepción de distancia y aislamiento ante las aceras vacías.

A la par del vacío en las calles, la ciudad amaneció blindada por una agresiva “guerra de mantas” desplegada por el gobierno estatal y grupos afines en las principales avenidas y en el propio Palacio de Gobierno, sumado a la suspensión estratégica del sistema de transporte masivo Bowí, lo que terminó por desarticular cualquier intento de flujo ciudadano hacia el mitin.

Mientras las tomas de dron inundaban las redes sociales mostrando la Plaza Hidalgo desolada, la oposición local no tardó en calificar el evento como un “fracaso absoluto” y un reflejo de que la narrativa de la “4T” no logra prender en el norte del país. En el templete, y de cara a los pocos asistentes que resistieron la jornada, la dirigencia de Morena intentó rescatar el saldo político anunciando el inicio formal de una campaña de recolección de firmas para promover un juicio político contra Maru Campos; sin embargo, el impacto visual de una plaza vacía selló el destino de una marcha que pretendía ser histórica y terminó en la numeralia de la anécdota.