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Ajo Blanco

El estado sitiado: cuando todo el territorio es del cártel

Por: Cuauhtémoc Villegas Durán

Nos quisieron vender durante años el mito de la excepción hidrocálida. La narrativa oficial, repetida hasta el cansancio en los informes de gobierno y en los folletos de propaganda turística e industrial, retrataba a Aguascalientes como una burbuja inmaculada, una isla blindada de paz artificial rodeada por un mar de violencia. Pero los espejismos de la estadística oficial siempre tienen los días contados cuando la realidad decide cobrar la factura a ras de suelo.

Reducir el problema a una sola colonia o a un fraccionamiento periférico es un ejercicio de miopía institucional. La verdad que se respira en las calles, en las carreteras secundarias, en los municipios del interior y en cada rincón del oriente de la capital es infinitamente más grave: el control territorial del CJNG no es una anomalía focalizada, es una red que abarca todo el estado.

Salir a buscar un espacio, recorrer las orillas de las demarcaciones o simplemente observar la dinámica cotidiana de las comunidades deja al descubierto un secreto a voces que la clase política intenta silenciar con discursos de cartón. Ya no hay frontera segura ni municipio ajeno a la influencia de los poderes fácticos. Desde la asignación de inmuebles y el control de la obra inmobiliaria hasta la extorsión sistemática y la vigilancia de cada acceso carretero, las estructuras criminales operan con la comodidad de quien sabe que el Estado ha cedido la administración de la soberanía.

Mientras los legisladores discuten en curules blindadas y los funcionarios presumen crecimientos económicos en despachos con aire acondicionado, el mapa de Aguascalientes se redibuja bajo la ley del hampa. El territorio no es ya un espacio de convivencia ciudadana regido por la Constitución, sino un dominio absoluto donde el cártel marca el paso. Cuando todo el estado pertenece a los mismos dueños de siempre, los decretos de papel y las promesas de seguridad se convierten en la más cruel de las farsas.

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