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A dos meses del crimen, asoma la impunidad

Río Doce/Ismael Bojorquez

Lo dijimos desde el primer día: “Esperaríamos del gobierno estatal y del federal que se abocaran a investigar y castigar este crimen. Pero, sabiendo el destino de la mayoría de los casos, sin muchas esperanzas de que hagan justicia”.

Aun así le apostamos a que el impacto que produjo el crimen de Javier Valdez obligaría a las autoridades a aclararlo de inmediato. Pero todo indica que esperaremos en vano. A dos meses de que el crimen fue perpetrado, no tenemos ningún elemento que nos permita pensar que vaya a esclarecerse. Ninguno.

Tuvimos con las dos fiscalías un acercamiento frecuente en un principio, pero con los días la relación se fue enfriando. Cuando se cumplió un mes del asesinato sin que se observaran avances en las investigaciones, convocamos a marchas en todo el estado para reclamar justicia. Por Javier y por otros crímenes igualmente deleznables. Y en el caso de nuestro compañero fuimos muy claros al demandar que no se diluyera la responsabilidad, que las fiscalías definieran cuál de las dos, la estatal o la federal, se haría cargo de las investigaciones.

Esta demanda se la hicimos al gobernador, que la hizo llegar a los dos fiscales. Pero hasta ahora ni para eso han mostrado voluntad. La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión (FEADLE) es la que lleva, en los hechos, toda la investigación, y pide ayuda a la fiscalía estatal en algunas tareas. Pero formalmente no ha atraído el caso. Y nosotros preguntamos por qué, a qué le temen, si en otros crímenes hasta por el tipo de armas que se usan se atrae el expediente. O como el del doctor Miguel Ángel Camacho Zamudio, director de la clínica del ISSSTE en Mazatlán asesinado el 25 de mayo, que fue atraído porque trabajaba en una dependencia federal. Aquí estamos hablando de un área especializada de la PGR para investigar estos casos, pero ni por eso han querido atraerlo.

Lo único que nos dijeron hace ya más de un mes es que están esperando cerrar la etapa que llaman “la teoría del crimen”, que significa establecer quiénes lo mataron y por qué. Lo cual es muy delicado para ellos, supongo, porque es posible que concluyan quiénes dispararon, pero no les será sencillo resolver, con elementos de juicio, quién ordenó el asesinato. Y menos hay que creer que el fiscal local, Juan José Ríos Estavillo o el fiscal federal, Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, van a querer llevar al banquillo a un jefe narco si ese fuera el caso.

No recuerdo un caso en el que un cabecilla del narcotráfico haya sido juzgado por un asesinato. Los acusan de tráfico de drogas, lavado de dinero, delincuencia organizada, pero nunca por ordenar o ejecutar un crimen. Hasta en Los Estados Unidos es poco común. Y si no que se revisen los archivos de las procuradurías estatales y la federal para ver cuántas acusaciones hay contra los capos de la droga por homicidio.

El silencio que guardan ambas fiscalías nos hacen pensar que le apuestan al olvido, como en muchos otros casos que al final terminan empolvados; pero nosotros estaremos aferrados a la memoria; no a la memoria de Javier, porque esa él mismo se la ganó con su trabajo, sino a nuestra memoria, a esa que nos ha servido como motor para hacer periodismo todos estos años. Los periodistas, parecen olvidarlo, trabajamos para que el olvido no se vuelva una peste que nos avasalle.

Por eso se equivocan quienes piensan que es solo cuestión de tiempo para que el crimen de Javier Valdez sea un número más.

Bola y cadena

Y PARA LLAMAR LA ATENCIÓN DE ESTOS dos meses de impunidad es que un grupo de periodistas y gente de la sociedad civil llevamos a cabo un ayuno voluntario de 12 horas en la plazuela Obregón. Con una advertencia clara: exigimos que se haga justicia. Y si hay alguna parte de esta pequeña frase que el gobierno no entiende, que lo diga.

Sentido contrario

ES DEMASIADO RIESGOSA LA MARCA LANZADA por el gobernador para promover los productos sinaloenses. Sinaloa ocupa los primeros lugares en muchas cosas… pero negativas. Somos una de las entidades —si no es que la primera— con problemas de obesidad y obesidad infantil, de las más violentas del país, de las que cargan con los índices de impunidad más altos a nivel nacional, de las más corruptas, de las que tienes menos aprovechamiento educativo. Los principales capos de las drogas nacieron y crecieron aquí, donde más asesinatos se cometen contra mujeres… Por eso el gobernador pone buena parte de sus activos sobre la mesa. Y mientras, los dados ruedan. Por lo pronto, se asoma lo que parece ser otra pifia de la nueva administración, y es que la marca “Puro Sinaloa, calidad”, ya está registrada.

Humo negro

EL CONGRESO DECIDIÓ RETIRAR de la agenda del martes pasado la segunda lectura del dictamen que aprueba reformas constitucionales para que las cuentas públicas ya no tengan que ser revisadas y aprobadas o suspendidas por este poder, lo cual significaría un retroceso brutal en materia de transparencia y rendición de cuentas. Argumentaron que harán primero una consulta y está bien, así debería ser en muchos casos. Aunque parece solo una maniobra para atemperar los ánimos que despertó en contra semejante intentona. No pasará, ya no pasó: los gobiernos suelen ser torpes, pero no tragan lumbre.