0 4 min 1 hora

Especial por Cuauhtémoc Villegas Durán | Objetivo7

Mientras en Aguascalientes el estruendo de las bandas y el choque de las copas marcan el 25 de abril, la historia detrás del nombre de la feria más importante de México esconde un relato de persecución, lealtad y un martirio brutal. San Marcos no fue solo un nombre para bautizar un jardín o una fiesta; fue el primer gran reportero de la cristiandad y una víctima de la intolerancia política de su tiempo.

¿Quién era Marcos? El Reportero de los Apóstoles

Marcos (o Juan Marcos) no fue uno de los 12 apóstoles originales que caminaron con Jesús, pero fue el cronista definitivo. Actuó como el “corresponsal” de San Pedro en Roma. Su misión fue recoger los testimonios directos y plasmarlos en lo que hoy conocemos como el Evangelio de San Marcos.

A diferencia de otros textos más filosóficos, el de Marcos es directo, rápido y lleno de acción; es el periodismo puro de la época, escrito para que el pueblo romano entendiera los hechos sin adornos. Fue también el fundador de la Iglesia en Alejandría, Egipto, convirtiéndose en una figura de poder espiritual que pronto incomodó al sistema establecido.

El Martirio: Un “Levantón” en la Antigüedad

La muerte de San Marcos en el año 68 d.C. guarda un paralelismo escalofriante con los crímenes de odio que documentamos hoy. No fue una muerte pacífica.

  1. La Captura: Mientras celebraba la misa de Pascua, una turba de idólatras, enfurecidos por el crecimiento de su influencia, irrumpió en el templo. Lo que hoy llamaríamos un comando armado, lo sacó por la fuerza.
  2. El Arrastre: Le ataron una soga al cuello y lo arrastraron por las calles empedradas de Alejandría durante todo un día. Su cuerpo fue destrozado contra las rocas mientras la multitud gritaba consignas.
  3. La Muerte: Tras una noche en un calabozo (donde, según la tradición, recibió consuelo divino), fue sacado nuevamente al día siguiente para repetir el suplicio hasta que su cuerpo no resistió más. Murió por el trauma y la exposición, un martirio diseñado para humillar al líder y aterrorizar a sus seguidores.

El Robo del Siglo: De Egipto a Venecia

La historia de sus restos es digna de una novela de espionaje. En el año 828, dos mercaderes venecianos robaron sus reliquias de Alejandría para llevarlas a Venecia. Para burlar a los guardias musulmanes del puerto, escondieron el cuerpo bajo capas de carne de cerdo, sabiendo que los guardias no tocarían la carga por motivos religiosos. Así llegó a la Plaza de San Marcos, donde hoy descansa bajo la opulencia de la basílica.

Análisis: El León que Ruge en el Desierto

Se le representa con un león porque su evangelio comienza hablando del desierto y de la voz que clama en él, una voz potente y fiera.

En el contexto de Aguascalientes: Es una ironía histórica que el patrono de la feria sea un hombre que murió arrastrado por turbas violentas, cuando hoy la seguridad del perímetro ferial es el tema más crítico. San Marcos era el hombre de la palabra y la crónica; hoy, su nombre ampara una fiesta que, en manos del cacicazgo actual, parece haber olvidado que la esencia de su jardín y su templo nació de la resistencia y no del simple comercio.

Deja un comentario