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Desde Palacio

Sheinbaum contradice plazo de extradición sobre caso Rocha Moya

Contra lo dicho el 4 de mayo por Luisa María Alcalde, Sheinbaum aseguró que no hay plazo para que su gobierno entregue a Rocha a los EEUU.

Sheinbaum contradice plazo de extradición sobre caso Rocha Moya
Claudia Sheinbaum niega haber dado plazo de 60 días para entrega de Rocha. Foto: Captura de pantalla de la transmisión del 16 de junio de 2026.

La nueva posición de Sheinbaum respecto de Rocha Moya recuerda la de Israel cuando niega la entrega de Tomás Zerón al aducir pruebas insuficientes.

Los dichos de Sheinbaum contrastan con las advertencias lanzadas el domingo por Sara Carter, la responsable de la política contra las drogas del gobierno de Trump.

Referencia general

Los Ángeles Press

La actividad de este martes 16 de junio en Palacio Nacional estaba diseñada como un nuevo recuento de los supuestos avances del gobierno federal en materia de seguridad pública.

En el mejor de los casos, esos avances implican un regreso a los niveles de violencia registrados durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, antes del salto sin precedentes del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. En cinco años y diez meses, ese periodo dejó 202 mil 336 homicidios: un asesinato cada 15 minutos.

Con Claudia Sheinbaum, el país acumula hasta ahora 41 mil 828 homicidios, para un promedio de un asesinato cada 21 minutos, mientras que con Peña Nieto ocurría un homicidio cada 20 minutos, para un total, al concluir su sexenio de 156 mil 66 asesinatos.

Como suele ocurrir en la mayoría de los martes, estuvieron con Sheinbaum los altos mandos del Gabinete de Seguridad, con Omar García Harfuch Rosa Icela Rodríguez y, en términos generales, sólo se insistió en los argumentos ya conocidos, con las gráficas acotadas a los últimos dos años, los del gobierno de Sheinbaum, para enfatizar tanto como se puede la caída en la violencia respecto de los extremos que se vivieron con López Obrador.El problema para lo que parecía ser un día de rutina en Palacio Nacional, fue que Sheinbaum salió al paso de una pregunta sobre los plazos para decidir qué hará su gobierno con la solicitud de extradición hecha por el gobierno de Donald Trump en el marco del Tratado de Extradición del 4 de mayo de 1978, publicado en 1980 y ratificado y ampliado según el protocolo del 13 de noviembre de 2001.

Luisa María Alcalde durante la presentación que hizo del tratado de extradición México-Estados Unidos el 4 de mayo de 2026.
Luisa María Alcalde durante la presentación que hizo del tratado de extradición México-Estados Unidos el 4 de mayo de 2026.

De manera fortuita, justo el 4 de mayo de este año, la consejera jurídica de la Presidencia de la República, Luisa María Alcalde, usó su tiempo en la actividad matutina de Claudia Sheinbaum para presentar una diapositiva en la que ella introdujo la noción de la existencia de un plazo de 60 días para resolver la petición de Estados Unidos, como se puede ver en la imagen antes de este párrafo y en el texto que aparece después.

Sheinbaum llama “embestida“ presión de EEUU por casos CIA y Rocha Moya

Como se hizo ver en el texto publicado ese día, enlazado antes de este párrafo, fue el gobierno de México quien fijó, por razones que sólo Alcalde y Sheinbaum conocen, esa idea de que tenían un plazo de 60 días que ahora, según lo dicho por Sheinbaum, no es tal, como se le puede escuchar decirlo a la propia titular del Ejecutivo federal en el vídeo que aparece después de este párrafo.No hay plazo | Actividad del 16 de junio de 2026. | GDM

En ese sentido, todo indica que el gobierno de México apuesta por dilatar el proceso e insistir en que Estados Unidos debe presentar las pruebas que acrediten plenamente la responsabilidad de Rocha Moya y de las otras siete personas incluidas en la solicitud de entrega, quienes permanecen en distintos puntos de Sinaloa sin que hasta ahora se haya ejecutado una orden en su contra.

México aplica, en ese sentido, con Estados Unidos el mismo razonamiento que Israel sigue cuando se niega a entregar a Tomás Zerón de Lucio, un antiguo funcionario de la ahora extinta Procuraduría General de la República, vinculado al caso Ayotzinapa, así como al exembajador y exconductor de Televisión Azteca, Andrés Roemer, acusado por más de dos docenas de mujeres de abuso sexual. Incluso Roemer fue arrestado y se aseguró que sería entregado como “gesto de buena voluntad”, pero sigue disfrutando de la hospitalidad del gobierno de Israel.

De manera similar, aunque con una diferencia notoria pues, por la razón que sea, los gobiernos de México e Israel no han tenido el tiempo o la voluntad para firmar un tratado o acuerdo de extradición, mientras que en el caso de Estados Unidos sí existe el documento de 1978 y el agregado de 2001.

Uno de los propósitos de los tratados de extradición es evitar fricciones como las que existen actualmente, al menos en los intercambios públicos, entre los gobiernos de México e Israel por los casos de Tomás Zerón y Andrés Roemer.

En el caso de Rocha Moya y los sietes exfuncionarios que han optado por no entregarse, lejos de atenerse a la letra y al espíritu del tratado vigente, México optó la mañana de este 16 de junio por presentarse como víctima de Estados Unidos y defender a capa y espada la idea de que Estados Unidos tendría que presentar ante la Secretaría de Relaciones Exteriores y/o la Fiscalía General de la República las pruebas “contundentes y definitivas” que probaran la culpabilidad de Rocha Moya, que es justamente lo que Israel pide de México en los casos ya referidos.

El problema para México y, sobre todo, para Claudia Sheinbaum, es que la apuesta por dilatar el proceso y evitar el arresto y la entrega de Rocha Moya no disipa la idea de que el partido en el poder actúa de manera distinta al PAN o al PRI. Más bien refuerza la impresión contraria.

Este mismo martes, como suele ocurrir en Palacio Nacional, Sheinbaum volvió a referirse a la relación entre Genaro García Luna y Felipe Calderón Hinojosa, sin reconocer un punto central: Calderón siempre ha negado haber conocido los vínculos de García Luna con grupos criminales.

Esta realidad es más preocupante, dadas las reiteradas advertencias de altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos acerca de la disposición de Donald Trump de proceder contra políticos mexicanos si fuera necesario.

Sheinbaum vuelve a minimizar tensión con Trump por Rocha y seguridad

Como se señaló en el texto de ayer, enlazado antes de este párrafo, la advertencia más reciente vino de Sara Carter, responsable de la política de control de drogas de Trump y funcionaria a la que Sheinbaum ha elogiado en otras ocasiones.

El domingo, en una entrevista publicada por The Epoch Times, uno de los medios más identificados con la extrema derecha en Estados Unidos, Carter dejó claro que el gobierno al que sirve está dispuesto a hacer lo que considere necesario para arrestar a quienes coloque como objetivos. La declaración puede verse en el video insertado después de este párrafo.

Audio disponible sólo en inglés. Subtítulos disponibles en el Panel de Control de YouTube.

Sheinbaum habló, además, de que Estados Unidos ha incumplido con la entrega de personajes pedidos en extradición por el gobierno de México. No hay duda de eso, el problema en este momento para Sheinbaum es, de nuevo, que lejos de probar que no se protege a personajes vinculados con el narcotráfico, hace que se formulen todo tipo de conjeturas acerca de qué tan lejos llevará está dinámica el gobierno de México.

Incluso si como dijo Sheinbaum hoy no hay un plazo, como había señalado el 4 de mayo de este año su consejera jurídica, tarde o temprano se tendrá que tomar una decisión.

Con el paso de los meses, se acercan las elecciones intermedias de 2027 y también otros procesos locales que ya empiezan a ordenar la conducta del oficialismo. El partido de Sheinbaum juega cada vez más en una lógica defensiva: más que hablar de candidatos, habla de elegir “defensores” de su proyecto.

En Michoacán, por ejemplo, ya se menciona como posible candidato a Carlos Torres Piña, que hace unos minutos pidió licencia al cargo de fiscal que había asumido el año pasado. Su salida cerraría cualquier expectativa de avance en materia de seguridad y dejaría como saldo una fiscalía marcada por el asesinato de Carlos Manzo, un caso que permanece sin resolver, y por una actuación alineada con las instrucciones de Omar García Harfuch.

En el ámbito internacional, más allá de la relación con el gobierno de Brasil, con Lula da Silva, el México de Sheinbaum se queda solo en América Latina. Ya se rompieron relaciones con Perú y Ecuador, y las relaciones con Argentina, Bolivia, Chile y Paraguay están en puntos muertos.

Por si fuera poco, lo más probable es que el partido de Gustavo Petro pierda la segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia y la relación con Venezuela es tan útil a México como un lastre, pues en todo momento se defendió a Nicolás Maduro, ahora bajo arresto en Estados Unidos.

Sheinbaum usó, en ese sentido, la actividad de este martes en Palacio Nacional para desafiar al gobierno de Trump en el tema de la extradición de Rocha Moya y sus siete “coacusados”, habrá que ver qué resulta de esta nueva actitud del gobierno federal.

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