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​Todo comenzó a fracturarse de manera estrepitosa el viernes 5 de junio. Lo que parecía una tarde ordinaria en la zona norte de la capital se convirtió en una escena de guerra cuando un comando armado, portando armas de fuego largas, asaltó con extrema violencia una joyería y locales de telefonía de alta gama dentro de un conocido centro comercial. El atraco desató un despliegue policiaco masivo y una persecución de película que obligó a activar el helicóptero de la corporación estatal. El operativo cerró con éxito la jornada al lograr la captura en flagrancia de siete sujetos fuertemente armados provenientes del estado de Jalisco, además de un menor de edad, encendiendo las alarmas sobre la incursión directa de células delictivas foráneas en la entidad.

​Tras un par de días de tensa calma, la violencia se trasladó a las comunidades y colonias populares a mitad de semana. La noche del miércoles 10 de junio, los portales de nota roja reportaron un ataque directo en la comunidad de La Soledad; sujetos a bordo de vehículos cazaron a un grupo de personas que platicaban en la vía pública, descargando ráfagas que dejaron a dos hombres muertos en el lugar y a un tercero debatiéndose entre la vida y la muerte.

​Sin dar tregua, el jueves 11 de junio el terror se apoderó de los andadores del Infonavit Pilar Blanco, donde sicarios abrieron fuego a quemarropa contra dos civiles, desatando otra intensa movilización que afortunadamente culminó con la detención de los agresores por parte de la Policía Estatal. Para el viernes 12 de junio, la atención de los peritos de la Fiscalía se movilizó hacia la periferia, específicamente a un lote baldío en Pabellón de Arteaga, tras el hallazgo de restos óseos calcinados con huellas de violencia, confirmando que los límites del estado estaban siendo utilizados como zona de desecho.

​El punto más crítico y doloroso de esta racha ocurrió durante la madrugada del domingo 14 de junio, en lo que inicialmente se reportó como una riña vecinal durante una fiesta de cumpleaños familiar en la zona oriente-metropolitana. Al arribar los elementos de la policía municipal, lejos de contener el pleito con protocolos de paz, abrieron fuego de manera negligente contra la vivienda. Las balas de los uniformados impactaron directamente a cuatro menores de edad: las niñas Ali Geraldí (13 años), Evely (14 años) y la pequeña María Marcela, de apenas 5 años, resultaron con heridas en las extremidades, mientras que el adolescente Eric Arturo, de 16 años, recibió impactos severos en el pecho y el abdomen que lo mantienen grave. El hecho escaló a un escándalo político y judicial inmediato al denunciarse que los propios policías implicados intentaron alterar la escena recogiendo los casquillos percutidos para encubrir el abuso de autoridad, lo que obligó al alcalde a separarlos del cargo mientras la Fiscalía General del Estado integra la carpeta de investigación.

​Hoy, lunes 15 de junio, el ambiente en Aguascalientes es de total expectativa y reforzamiento militar. Los patrullajes del Ejército y la Guardia Nacional se han intensificado en las fronteras con Jalisco y Zacatecas, mientras los medios locales y la ciudadanía procesan una de las semanas más violentas en lo que va del año, confirmando que la delincuencia y los abusos han puesto en jaque la seguridad del estado.

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