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cremaciones

Como parte de los registros estadísticos que personal de la Dirección de Panteones Municipales lleva a cabo, se elaboró un estudio sobre el índice de cremaciones en la ciudad, mismo que reveló un incremento del 29.23 por ciento en esta opción entre los años 2000 y 2015.

El secretario de Servicios Públicos, Héctor Eduardo Anaya Pérez, informó que aunque los rituales ancestrales de inhumación continúan siendo los de mayor preferencia por la ciudadanía, enterrando a sus difuntos de manera tradicional, la tendencia hacia la cremación va en ascenso.

“En la dirección de Panteones tenemos un área en la que se realizan estadísticas de defunciones que ingresan a los cementerios municipales, registramos los promedios mensuales y en base a ello se hizo un análisis de sepulturas tradicionales y cremaciones que nos ha permitido ver un importante cambio en la cultura y costumbres de los aguascalentenses en esta materia, mostrando un alza en la tendencia hacia este proceso de incineración de los restos humanos, a partir del año 2000 hasta el 2015”.

De acuerdo al estudio, indicó que en el año 2000 se verificó un promedio mensual de 208 defunciones en donde el 89.43 por ciento de los cuerpos se inhumaron, y el 10.57 por ciento fueron cremados; a partir de ese año, los índices de cremación fueron incrementándose anualmente entre uno y dos por ciento, disparándose en 2010 hasta un 28 por ciento y en 2014 hasta un 40.13 por ciento.

“En 2015 observamos un ligero decremento con respecto al 2014, debido a que en 2014 se registró un promedio mensual de 304 defunciones y en 2015 fue de 277, de esta última cifra el 60.2 por ciento de los cuerpos fueron enterrados de manera tradicional, mientras que en el 39.8 por ciento los familiares de los difuntos se inclinaron por la opción de la incineración”.

Finalmente, Anaya Pérez subrayó que independientemente de estas cifras, la Secretaría de Servicios Públicos, a través de la Dirección de Panteones, mantiene sus estándares de calidad en el servicio que ofrece a la población en general en los doce cementerios municipales para que los ciudadanos depositen los restos de sus familiares difuntos en fosas o nichos, de acuerdo al tipo de propiedad que posean o renten.