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Por la Redacción

AGUASCALIENTES, AGS.– Las cintas amarillas y los sellos oficiales de la Fiscalía General del Estado rompieron la rutina matutina en el fraccionamiento Villamontaña. En las inmediaciones, el patrullaje de la Policía Estatal confirmó lo que por años fue un secreto a voces entre los vecinos: la emblemática “tienda de Don George”, un punto estratégico de distribución de droga que operó con total impunidad durante años, finalmente fue clausurada por las autoridades. Aunque durante años la dejaron operar por complicidad y/u omisión de todas las autoridades multliplicandose delitos como la desaparición forzada y los asesinatos.

​Sin embargo, el cierre de este inmueble no representa el fin de la problemática, sino apenas la punta del iceberg de una estructura criminal firmemente arraigada en el oriente de la ciudad, donde el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantiene un control territorial que contrasta severamente con los discursos oficiales de pacificación.

​El feudo del CJNG: Maquinitas y cobro de piso

​A diferencia del Centro Comercial Agropecuario —zona de alta relevancia económica para el estado que recientemente fue objeto de un intenso operativo de limpieza y ordenamiento policial—, las colonias de la periferia oriental parecen habitar una realidad distinta. En Villamontaña, denuncian de forma anónima los comerciantes por temor a represalias, el “cobro de piso” y las extorsiones se han convertido en un impuesto criminal obligatorio para poder trabajar.

​Esta economía ilícita se nutre y camufla a través de una red de locales y tiendas de abarrotes equipadas con “maquinitas” tragamonedas. Lejos de ser un simple entretenimiento informal, estos dispositivos operan en muchos casos como centros de captación de dinero en efectivo, lavado de dinero a pequeña escala y discretos puntos de distribución de sustancias para las células operativas del CJNG que aún dominan el sector.

​La radiografía del desamparo: El caldo de cultivo urbano

​Para comprender el arraigo de estas organizaciones en Villamontaña, es necesario analizar el entorno socioeconómico de este fraccionamiento, catalogado como una de las zonas de atención prioritaria de la capital:

  • Pobreza y Marginación: Compuesto principalmente por viviendas de interés social, el sector alberga a familias jóvenes, obreros manufactureros de la industria automotriz y trabajadores del sector informal. El marcado rezago social, sumado al hacinamiento y al alarmante abandono de viviendas que terminan convertidas en “casas de seguridad” o “picaderos”, facilita el camuflaje de las actividades delictivas.
  • Insuficiencia Educativa: Aunque el oriente ha crecido exponencialmente, la infraestructura educativa no ha ido al mismo ritmo. Los planteles de educación básica resultan insuficientes y la cobertura en el nivel medio superior es escasa. Esta falta de oportunidades escolares empuja a decenas de jóvenes a la deserción temprana, dejándolos vulnerables al reclutamiento forzado o al “halconeo”.
  • El Calvario de la Movilidad: La conexión con el resto de la ciudad es otra de las grandes deudas. Dependientes absolutos del sistema de transporte urbano coordinado bajo el esquema estatal “Yo voy”, los habitantes enfrentan trayectos extenuantes, frecuencias de paso espaciadas y paraderos oscuros debido a fallas crónicas en el alumbrado público. Este aislamiento geográfico incrementa significativamente el riesgo de asaltos y la percepción de desamparo al anochecer o durante la madrugada.

​El reto para la autoridad: ¿Justicia selectiva?

​La cobertura de los medios de comunicación locales suele encasillar al oriente de Aguascalientes únicamente bajo la etiqueta de la “nota roja”, estigmatizando a sus habitantes sin profundizar en las causas estructurales.

​El aseguramiento de la “tienda de Don George” abre una interrogante crucial para la estrategia de seguridad del Gobierno del Estado y la Fiscalía: ¿Se mantendrá un despliegue permanente para desmantelar de raíz el cobro de piso y el narcomenudeo en las colonias obreras, o la prioridad de la pacificación seguirá concentrada exclusivamente en los grandes centros comerciales y financieros de la entidad? Los sellos en la puerta de la tienda son un avance, pero el tejido social de Villamontaña sigue esperando una intervención integral.

Al parecer, pues no ha trascendido su detención habrían dejado escapar a don “George” y sus hijas, ya que son esenciales en la estructura criminal estatal.

Las tiendas de cristal siguen operando en la colonia pues en la procesada sólo vendian marihuana.

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