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sajaropolus-1Sajarópulos: mañana ponen otro.

Cambian por quinta vez al jefe policiaco en El Rosario

Río Doce.- “Yo acato órdenes y no las discuto, el cambio que se realizó aquí es normal, de manera rutinaria, me imagino, y nosotros estamos a las órdenes de los jefes”, declaró el comandante ministerial Jorge Sajarópolus Corona, el cuarto director de Seguridad Pública Municipal, el día que fue sustituido por Carlos Manuel Ruelas Rodríguez.

Con el nuevo cambio, El Rosario encabeza el ranking en la lista de municipios que más rotación de directores de Seguridad Pública ha habido en lo que va de la gestión 2014-2016.

Por órdenes de Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, director de la Policía Ministerial en Sinaloa, el martes 13 de septiembre rindió protesta Ruelas Rodríguez como director de Seguridad Pública.

—¿Con alguna consigna en especial?

—No, nada, ninguna recomendación, sólo que él se incorpora a sus funciones de la corporación estatal y yo me vengo a cubrirlo.

Ruelas Rodríguez aseguró que ya conoce el municipio pues llegó con Sajarópolus Corona cuando éste fue comisionado a brindar seguridad al municipio, luego del atentado del anterior director, Miguel España Rodríguez.

—¿En calidad de qué venía con Sajarópolus?

—De las personas que venían con Sajarópolus ya conozco la situación, además que hemos estado trabajando en la zona sur en operativos especiales de la Policía Ministerial.

El comandante descartó que en El Rosario se requiera la presencia del Grupo de Reacción Especial que opera en Mazatlán y Culiacán a partir de que ambas ciudades fueron exhibidas, entre otras, como unas de las más violentas del país.

Ruelas Rodríguez es el encargado de la ejecución de órdenes de aprehensión en Culiacán.

Es justo cuatro días después del evento violento que se registró en Cacalotán, que Sajarópolus Corona se va.

“No creo que (el cambio) sea por el evento de Cacalotán, porque situaciones como esas pasan a diario en el estado y la República, no siento que eso haya sido, porque si no cambiarían de directores todos los días, ¿no?, no creo que sea por eso, yo desconozco realmente también, por qué se dio el cambio”, declaró.

—¿Está consciente de que es el quinto director de seguridad pública que llega a El Rosario?, ¿a qué se debe?

—No sé, cada director ha tenido sus cosas buenas y quizás sus cosas no tan buenas, no soy quien para decirlo, yo sólo digo que vengo con todas las ganas, conocimiento y esfuerzo para sacar el mejor potencial de todos los recursos.

—¿Y la intención es quedarse de aquí a diciembre o de manera indefinida?

—Pues no me dieron instrucciones, estoy yo ahorita, no sé si mañana me quiten y pongan al sexto, pero el tiempo que me corresponda estar aquí, trabajaremos de la mejor manera.

Los cambios

El primer cambio de mando policiaco en el municipio, también se dio en el contexto de un ataque a balazos en un taller que está a un costado de la carretera que conduce a Cacalotán.

El ataque del 28 de abril del 2014 dejó cuatro hombres muertos. Al día siguiente, el coordinador general de Seguridad Pública Estatal, Moisés Melo García, ya le estaba tomando protesta a Miguel Ángel del Villar Rodríguez.

Heriberto Vega Guevara, quien durante diez meses se había desempeñado como el responsable de la seguridad de los rosarenses, era separado del cargo.

Melo García prometió entonces que pronto se verían resultados en seguridad. Descartó que el movimiento estuviera relacionado con el desempeño del director, ya que era una acción planeada para superar resultados.

Segundo cambio

El 15 de octubre del 2015, otro ataque en la carretera a Cacalotán dejó como saldo dos personas muertas al ser emboscadas por un grupo armado.

Apenas el 23 de septiembre del mismo año en El Rosario se había dado un nuevo cambio de directores en el sur y El Rosario no fue la excepción.

De nueva cuenta el general Melo García daba la cara… y el mismo discurso.

El Rosario, Concordia y Escuinapa viven una problemática que ya todos conocen, dijo, por lo que Del Villar Rodríguez se incorporó a la corporación Ministerial de Mazatlán y en su lugar le tomó protesta a Miguel Rodríguez España.

Poco más de un mes después, el 28 de octubre, Rodríguez España cayó herido de bala en la cabecera municipal.

Rodríguez España llegó a El Rosario procedente de Guasave, en uno de los “movimientos estratégicos” anunciados por el gobierno del estado.

Previo al ataque, era un secreto a voces dentro y fuera del municipio, que sin el apoyo suficiente, lo habían enviado prácticamente para que lo mataran.

Rodríguez España llegó sin apoyo adicional como se estila entre los comandantes Ministeriales a su llegada a una nueva plaza. A diferencia de Sajarópolus Corona, quien hizo su arribo con seis patrullas hasta la explanada municipal el día que se presentó ante el alcalde.

Modesto y de bajo perfil, el jefe policiaco de formación militar libró la agresión, pero su escolta perdió la vida.

A partir de la convalecencia de Rodríguez España, Jorge Sajarópolus Corona se incorpora a la Seguridad Pública del municipio.

Al alcalde Arturo Flores Guzmán sólo se le notificó de su llegada, luego del ataque, en un entorno reforzado por elementos del Ejército, en cuanto a personal y patrullajes.

La ausencia de Sajarópolus

En Semana Santa, Jorge Sajarópolus prácticamente abandonó la plaza.

Los policías municipales estaban a la expectativa por la llegada del nuevo jefe policiaco, pero no hubo tal. No hubo explicación, sólo que había sido concentrado a Culiacán por los mandos superiores.

En su ausencia, un enfrentamiento entre militares y civiles alertó a la población de la cabecera municipal, pues los hombres que eran perseguidos se refugiaron en una vivienda.

Ante la ausencia de un mando policiaco, los militares hicieron frente a la agresión.

El escueto informe dado a conocer por Arturo Flores reveló el aseguramiento de armas largas, cortas, granadas, una persona detenida, una herida y un evadido.

El alcalde informó a los regidores que entre los días 20 y 26 de marzo habría cambio de mando en Seguridad Pública, pero ésta no se dio.

El alcalde aseguró entonces que Sajarópolus Corona no había presentado su renuncia de manera formal.

Las seis patrullas con elementos que llegaron con el jefe policíaco aún estaban en el municipio.

Pero Sajarópolus Corona regresó, y durante su gestión hubo eventos violentos de alto impacto, entre los que se cuentan los siete hombres ejecutados y cercenados en la sierra, el asesinato de un empresario en la cabecera municipal, víctima de un asalto, y el asesinato del ex alcalde Roberto Rodríguez Ontiveros, cerca del poblado Copales, a un costado de la carretera estatal Chilillos-Matatán, también poco después de mediodía.

El semáforo delictivo arrojó números poco satisfactorios en homicidios dolosos y en el robo de vehículos, pero lo justificó por la jurisdicción del Ministerio Público para recibir las denuncias de robos ocurridos en la carretera federal en territorio rosarense.

“Me voy con la frente en alto”: Sajarópolus

Con casi 25 años de carrera, Sajarópolus Corona defiende el trabajo que asegura haber hecho durante su estancia en el municipio.

“Soy policía de carrera, acato las órdenes y no las discuto. Se hizo un enroque que así fue ordenado por la autoridad y así lo tomamos, yo me voy con la frente en alto de El Rosario, eso sí lo quiero dejar muy en claro: El Rosario mejoró”, sostuvo.

El Ministerial declaró que no está satisfecho, aunque sí se mejoró en muchos aspectos en coordinación con corporaciones de otros órdenes de gobierno.

Como los índices de abigeato, robo y asaltos que permitió un aumento en la afluencia de turistas, bajó el robo hormiga de mango, y hubo acercamiento con padres de familia.

No es por salud

Descartó que su salida haya sido por motivo de salud.

Apenas ocho días antes fue visto salir del Hospital Integral de El Rosario, donde según comentó fuera de entrevista, le habían puesto suero y sugerido la realización de estudios cardiacos.

“No me para eso, el estado de salud mío sí es delicado, pero no amerita que diga que fue a causa de eso el cambio; es una estrategia”, dijo.

El 29 de agosto un medio local exhibió a Sajarópolus Corona como uno de los policías que a base de tortura, habría inculpado a personas como autoras de delitos que supuestamente no cometieron.

El jefe policiaco no sólo se defendió, sino que dijo que quería dejar eso atrás.

“Es injusto, que yo ya me sienta casi jubilado y regresen los golpes otra vez hacia mí, la verdad… en algo que yo no participé, en ese tiempo estaba mi compadre José Luis Ibarra en el norte, yo estaba en el sur de Mazatlán, cuando se hicieron esa serie de detenciones”, dijo.

Nunca se ha practicado la tortura, no ha sido una manera de trabajar ni será, sostuvo.

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Nuevo enfrentamiento en Cacalotán

A las 14:00 horas del viernes, de nueva cuenta un movimiento inusual fue percibido por habitantes de la sindicatura de Cacalotán, quienes estuvieron retenidos en sus propias viviendas alrededor de 30 minutos.

Y no era para menos. El saldo de la refriega arrojó, de manera extraoficial, cuatro sicarios muertos.

Según testimonios de los lugareños, también la Marina sufrió por lo menos cuatro bajas, aunque oficialmente nadie informó al respecto.

A las 19:00 horas habitantes de Cacalotán empezaron a reportarse con sus familiares radicados en otras ciudades de Sinaloa para dar a conocer que se encontraban a salvo.

También reportaron que a los empleados de la funeraria en turno se les permitió el ingreso para que levantaran los cuerpos.

Sin embargo, también trascendió que otros fueron llevados a bordo de helicópteros.

El enfrentamiento entre civiles y elementos de la Marina, quienes fueron reforzados por militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se registró a tres días de que el Gobierno del Estado decidiera hacer nuevamente un cambio de mando en la dirección de Seguridad Pública.

Jorge Sajarópolus Corona dejó el cargo para que a partir del martes 13 lo asumiera Carlos Manuel Ruelas Rodríguez.

Apenas hace ocho días, en la misma sindicatura, un enfrentamiento entre civiles dejó un hombre muerto y un herido.

En esta ocasión el despliegue federal fue reforzado con dos helicópteros que mantuvo azorada a la población por varias horas.

Los marinos ordenaron a la gente no salir de sus viviendas, al tiempo que cerraron el acceso al pueblo, evitando el ingreso y salida de cualquier persona y tampoco se les permitió tomar fotos de lo que ocurría.

Y es que al igual que el homicidio violento de hace ocho días, la población teme que las autoridades maquillen el saldo que arrojó el enfrentamiento y sigan minimizando la inseguridad que se vive en el pueblo.

Hasta el cierre de esta edición, elementos de la Marina, del Ejército y corporaciones estatales se mantuvieron herméticos.