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Cuauhtémoc Villegas Durán

PUERTO VALLARTA, JALISCO.– A casi cuatro años del asesinato del exgobernador Aristóteles Sandoval en el bar Distrito/5, una nueva y explosiva línea de investigación surge desde las entrañas de la infraestructura estatal. Mientras la narrativa oficial se ha centrado en figuras como “El Chopa” y “Manu Vaquita”, una fuente de alto nivel —un ingeniero vinculado a la proveeduría del Gobierno del Estado— revela a Objetivo7 el que sería el verdadero motivo del crimen: un conflicto de tierras de alto valor que involucró directamente a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

El “Robo” que selló una sentencia de muerte

Según el testimonio recabado por esta redacción, la ruptura definitiva entre el exmandatario y el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no fue política, sino patrimonial. El informante sostiene que Sandoval, aprovechando su posición y el control de las instituciones registrales, habría facilitado el despojo de un terreno de dimensiones estratégicas en la zona costera, el cual pertenecía de facto a la estructura financiera del “Mencho”.

“En el gremio de proveedores y constructores de Jalisco se sabe: no fue un ajuste de cuentas por seguridad pública, fue por un terreno. Aristóteles se pasó de listo y le arrebató una propiedad que el señor (El Mencho) ya consideraba suya para un desarrollo inmobiliario”, afirma la fuente de Objetivo7.

El contexto del despojo inmobiliario

Esta revelación coincide con datos de inteligencia que sugieren que Puerto Vallarta se convirtió, durante el sexenio de Sandoval (2013-2018), en un tablero de ajedrez donde el poder político y el narco-inmobiliario se mezclaron. La entrega de títulos de propiedad en zonas de alta plusvalía fue una constante en la agenda del exgobernador, y es precisamente en este nicho donde el ingeniero fuente sitúa el conflicto.

Informes recientes del juicio contra “El Menchito” en EE. UU. ya habían asomado que el CJNG entregó millones para la campaña de 2012, esperando a cambio protección y “facilidades”. Sin embargo, la traición en el tema del terreno habría sido la afrenta personal que “El Mencho” no perdonó.

Justicia a medias y cabos sueltos

Hasta hoy, la Fiscalía de Jalisco ha procesado a más de una docena de personas por encubrimiento, pero los autores materiales y el móvil preciso han permanecido en una nebulosa legal. El testimonio del ingeniero proveedor del gobierno aporta la pieza que faltaba en el rompecabezas: el asesinato no fue un acto de violencia gratuita, sino una represalia directa por un “robo” de tierras que el líder criminal consideró una violación a sus acuerdos más básicos.

Objetivo7 continuará investigando los registros de propiedad en Ixtapa y la zona hotelera de Vallarta que podrían estar ligados a esta transacción que terminó en tragedia.

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