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Javier Valdez, vencer el tiempo

Alfabeto QWERTY/Andrés Villareal/Ríodoce.

Esta viernes 15 de mayo se cumplen nueve años del asesinato de Javier Valdez. De repente parece que pasó una eternidad entre 2017 y hoy. Igual se siente como si apenas fuera ayer. Así pasa cuando una herida sigue abierta.

Javier Valdez el periodista, el escritor de historias, es una voz que falta en estos tiempos de tanto dolor para nuestra tierrita. Hay tanto por decir, tanto por teclear, es tan necesario contar, que nos hace falta un Javier Valdez. Las historias se desbordan, Sinaloa sangra.

A Javier lo mataron, lo mandaron asesinar, tal como viene ocurriendo todos los días en Sinaloa. Del mismo modo, tan repetitivo que es cruel siquiera escribirlo, del mismo modo que el propio Javier describió muchas veces. Porque así es como se ordena asesinar a una persona.

Así mandaron matar a Shara, una de las cuatro mujeres a quienes dispararon en el Mercadito de Culiacán. El asesino se acerca a la puerta del negocio Luna Pets, una guardería de mascotas recién creada, y dispara directo a Shara, un segundo después a Teresa que intenta cubrirse la cara en el sobresalto del primer disparo. El tipo se da la vuelta y hace otros disparos a una camioneta estacionada enfrente, y también asesina a Itzel y Karely, madre e hija.

Es igual como mandaron a los dos jovencitos que dispararon al cortejo fúnebre, en Barrancos. Se adelantan a la caravana, bajan corriendo de un auto blanco y se posicionan para abrir fuego. En apenas unos segundos ocurre todo. Matan a Juan José, que iba trepado en la puerta de un camión de carga que transportaba los arreglos florales y a César Manuel, el copiloto del camión.

Tal cual mandaron matar al limpiavidrios debajo de La Lomita, José, que se protegía del sol en una sombra minúscula en el camellón de Ciudades Hermanas…y así en una lista interminable.

En aquel 2017 cuando asesinaron a Javier, también había una guerra entre dos grupos del Cártel de Sinaloa. Entonces eran los hijos del Chapo contra el compadre y socio Dámaso López Núñez. Igual que ahora se disputaban a sangre y fuego el poder criminal.

La violencia homicida se apoderó de Villa Juárez, Eldorado, Quilá y Culiacán. Nunca en los niveles actuales, pero igual los asesinatos y las órdenes de asesinar eran tema de todos los días.

Margen de error

(Malayerba) Javier Valdez escribía aquí en Ríodoce. Debo decir escribe en Ríodoce. La Malayerba se sigue imprimiendo semana a semana, ahora con una ilustración de Enrique Luna, que reinterpreta las historias. Malayerba resulta vigente como el mismo día en que se escribieron.

En esos relatos breves Javier alcanzó su plenitud. Apenas unos cientos de palabras para internarnos en el mundo narco. Javier nos lleva de la mano sin complacencias, sin concesiones, a la crueldad y violencia de esta vida. Es imposible tomar distancia, porque quienes vivimos en Sinaloa sabemos que no somos ajenos.

Las historias se fueron acumulando y Malayerba se convirtió en libro. Al inicio muchos pensaron que se trataba de ficción. Hace 20 años aún existía la ingenuidad de que nuestra realidad eran cuentos que son puro cuento. Desgraciadamente no, en esas estampas que Javier tituló como Malayerba, está una desgarradora realidad que no tiene nada de invención.

Eventos seguridad

A Javier le contaron, las escuchó de boca de alguien, persiguió el relato como quien busca un hueso. No es necesaria la imaginación ante una historia que atropella. Usa las herramientas de la ficción, pero nunca con la intención de engañarnos con un adorno, sino como una forma de entender nuestra realidad.

Primera cita

(Dámaso) Hace seis años un juez mexicano libró una orden de aprehensión contra Dámaso López Serrano, acusado como el autor intelectual del asesinato del periodista Javier Valdez. En febrero pasado, un juez americano determinó que cuando el Minilic cumpla su condena en Estados Unidos debe ser deportado inmediatamente.

Hasta ahora, como sea, el asesino intelectual de Javier Valdez no enfrenta la justicia por el crimen de Javier. Peor aún, Estados Unidos le dio un trato de informante colaborador y hasta lo liberó de su castigo, a pesar de las peticiones del poder judicial mexicano para su extradición. Una completa burla del sistema de justicia estadounidense resultó hace unos años ver a Dámaso López hijo dar entrevistas y fotografiarse en libertad.

El Minilic se ha encargado de divulgar una historia distinta del crimen de Javier Valdez. Cada vez que encuentra una coyuntura desmiente las acusaciones sin dar la cara. Por supuesto que de ningún modo ha enfrentado la acusación, sino que utliza las redes sociales y testaferros enmascarados para desviar la acusación.

Mirilla

(OchoOcho años después. O diez años después. O los que sean necesarios. Insistiremos en que no hay justicia completa mientras Dámaso López Serrano no sea enjuiciado en México. La investigación lo señala con claridad. Él ordenó a tres de sus pistoleros que asesinaran al periodista que escribió sobre él, que narró su pequeñez.

Javier se encargó de narrar muchas de las historias de las víctimas de esta violencia homicida de Sinaloa. Muchas de esas víctimas estuvieron y están en el reclamo permanente de justicia.

No se trata de Javier Valdez, se trata de cada hombre, mujer, joven o niño asesinado. Aunque se cuenten por miles los asesinatos en Sinaloa, siempre se trata de Javier, Shara, José, Juan José…lo dijo Javier muchas veces: no son números, son historias (PUNTO).

Artículo publicado el 10 de mayo de 2026 en la edición 1215 del semanario Ríodoce.

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