Negligencia y crisis estructural en el Zoo León
Zoo León: negligencia, opacidad y fallas detrás de muertes animales
El Zoo León enfrenta una crisis por muertes de animales, fallas estructurales y omisiones administrativas que contradicen el discurso del gobierno municipal.

Autoridades del Zoo León ignoraron advertencias y riesgos señalados en auditoría de 2024: negligencia, opacidad y una cadena de muertes que exhibe su colapso institucional.
Rosario Martínez De la Vega/Los Ángeles Press
Pese al discurso animalista que la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos dice sostener, el Zoológico de León atraviesa una de las crisis más graves de su historia reciente. Muertes de animales, fallas estructurales y presuntas irregularidades administrativas han colocado al recinto en el centro de un escándalo que ya no puede ocultarse.
La madrugada en que 24 borregos muflones fueron atacados y asesinados por una jauría no fue un hecho aislado. Fue —según documentos oficiales— la consecuencia directa de una infraestructura deteriorada, mallas perimetrales vulnerables y un sistema de vigilancia que llevaba meses reportando fallas sin recibir atención.
¿Cómo es posible que un zoológico municipal opere con brechas de seguridad tan evidentes? Un avestruz devorado, un pingüino succionado por un filtro y una elefanta enferma completan un panorama que especialistas califican como “inadmisible”.
El caso de los muflones no fue el primero ni el último. Días antes, un avestruz cayó a la fosa de los leones y fue devorado, un incidente que exhibe fallas en los límites de contención. Semanas después, un pingüino murió atrapado en el sistema de filtración de su propio estanque, un hecho que expertos en bienestar animal consideran una violación elemental a cualquier protocolo de seguridad.
A ello se suma el deterioro de salud de Mara, la elefanta asiática, cuya condición ha sido descrita por integrantes del propio Consejo del Zoológico como “alarmante” y “resultado de un manejo deficiente”.
Todo esto —tal vez— pudo evitarse.
De acuerdo con el informe resolutorio de la auditoría CM/AUDE14/2024, dirigido al director del Zoológico de León, la administración municipal tenía conocimiento pleno de estas deficiencias: falta de integridad, ausencia de comunicación interna, opacidad, manejo inadecuado de recursos públicos y un sistema de control interno prácticamente inexistente.
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El documento advierte un “PANORAMA GENERAL GRAVE”:
- 33 observaciones no solventadas,
- 5 recomendaciones no atendidas,
- y múltiples compromisos “en proceso” sin evidencia documental.
El informe, fechado el 18 de diciembre de 2024, plantea una pregunta inevitable: ¿pudo evitarse esta cadena de muertes de animales en el Zoo-León?
La respuesta institucional fue casi siempre la misma: “Estamos trabajando en ello”. Sin documentos, sin pruebas, sin acciones verificables. Una frase que, según la auditoría, encubre una debilidad estructural del control interno y riesgos administrativos, financieros, operativos y de corrupción.
Principales anomalías detectadas
1. Incumplimiento sistemático del Reglamento de Control Interno
No existe evidencia de implementación real de controles. El control interno “no opera”, solo existe en intención. Este patrón se repite en más del 80% de las observaciones.
2. Códigos de Ética y Conducta: simulación administrativa
No hay evidencia de difusión, capacitación ni aceptación formal del personal. Documentos sin publicar correctamente y trabajadores sin constancias válidas. Varias recomendaciones se clasifican como NO atendidas.
3. Riesgos no identificados ni evaluados
No existe mapa de riesgos, ni evaluación institucional, ni análisis de riesgos de corrupción, financieros, operativos, legales o de cumplimiento. La auditoría lo califica como crítico, pues invalida la toma de decisiones.
4. Planeación estratégica deficiente o inexistente
La Planeación Estratégica 2024 está incompleta, sin indicadores claros, sin alineación institucional y sin evidencia de seguimiento.
La auditoría concluye incumplimiento directo del modelo MIPG/COSO.
5. Manuales administrativos incompletos o desactualizados
Manuales de organización y procesos sin actualizar, sin aprobar, sin difundir y sin responsables claros. El resultado: desorden estructural.
6. Expedientes de personal incompletos
Faltan currículums, contratos, evaluaciones y evidencia de capacitación. No existe control adecuado del personal, lo que implica riesgo directo de responsabilidad administrativa.
7. Deficiencias graves en inventarios y activos
Equipos médicos y veterinarios sin etiquetado, sin control y algunos en mal estado. No existe inventario confiable de herramientas, medicamentos o insumos. Riesgo sanitario y patrimonial.
8. Manejo financiero con observaciones serias
Faltantes documentales en reembolsos y fondo revolvente; inconsistencias entre comprobantes, registros y montos. La auditoría advierte posibles observaciones de carácter resarcitorio.
9. Tecnologías de la Información en rezago
No hay comité de TI, estrategia digital, políticas de seguridad ni documentación de sistemas. Riesgo de pérdida o manipulación de información.
10. Información y comunicación institucional deficientes
No se acredita comunicación interna efectiva ni difusión adecuada de normatividad. Varias evidencias entregadas no corresponden a lo solicitado.

La respuesta repetida en casi todas las observaciones fue:
“Nos encontramos trabajando en atender las observaciones mediante un plan de acción con fecha compromiso 24 de enero de 2025”.
Pero el auditor concluye: no hubo solventación, ni evidencia, ni cumplimiento.
El Patronato del Zoológico de León no cumple con el Sistema de Control Interno. No se trata de casos aislados: existe una debilidad estructural que implica riesgos administrativos, financieros, operativos y reputacionales.
Al momento, el director del Zoológico de León, Rigoberto Montes Palomares —cuya responsabilidad directa está señalada en el informe— presentó su renuncia, no obstante Alejandra Gutiérrez refiere es decisión del consejo del patronato del Zoo-León.
