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En las últimas horas, un video que muestra a derechohabientes —principalmente adultos mayores— agachados o arrodillados frente a supuestas ventanillas de atención en el Hospital General de Zona No. 1 “Nueva Frontera” en Tapachula, Chiapas, se ha viralizado con fuerza en redes sociales. Comunicadores y plataformas de opinión han difundido el material asegurando que la institución obliga a los pacientes a adoptar esta postura para recibir atención médica.

Si bien las imágenes son auténticas y exponen una evidente falla en la experiencia del usuario y la orientación dentro del nosocomio, la interpretación generalizada sobre el diseño de la infraestructura es parcialmente engañosa.

El contexto real del espacio arquitectónico

Tras una revisión de la distribución del inmueble y las aclaraciones emitidas por las autoridades de salud, se precisan los siguientes puntos sobre el origen de la escena:

  • No son ventanillas de atención al público: El espacio que se observa en las imágenes no corresponde a los módulos de archivo, farmacia o citas, los cuales están diseñados bajo la norma de accesibilidad universal y a una altura estándar.
  • Propósito de la estructura: La apertura a nivel de piso es una ranura de visibilidad y comunicación interna destinada exclusivamente para el personal de medicina y enfermería que labora sentado dentro de esa área técnica. Su fin es permitir el paso rápido de documentos entre trabajadores, no la interacción con pacientes.
  • Uso improvisado por falta de orientación: El incidente capturado en el video ocurrió debido a la saturación y a la falta de una correcta señalización en los pasillos. Ante la duda, algunos derechohabientes se acercaron a este espacio buscando informes y, al percatarse de que el personal interno se encontraba al nivel de la ranura, optaron por agacharse de manera voluntaria para entablar comunicación.

La falla institucional

Aunque la narrativa de una “infraestructura diseñada para humillar” queda desmentida por la función original del espacio, la veracidad del video deja en evidencia una carencia operativa grave: la falta de control de flujos y la nula asistencia a pacientes vulnerables dentro de las instalaciones.

Permitir que adultos mayores o personas con movilidad reducida recurran a estas estructuras internas por falta de información representa una omisión en los protocolos de atención digna. La delegación del instituto informó que se han tomado medidas correctivas para señalizar adecuadamente la zona, bloquear el uso informal de estas aperturas y garantizar que todo trámite se canalice estrictamente a través de los módulos de atención ciudadana correspondientes.

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