- PUNTO DE NO RETORNO: Lo que comenzó como una fuerte fricción interna terminó en una remoción exprés ordenada desde Palacio Nacional para respaldar a Yeraldine Bonilla.
- EL MOTIVO DEL CESE: El Comandante de la Novena Zona Militar rompió las formas diplomáticas y acusó directamente a la administración estatal de ser la culpable del descontrol y el “desmadre” que padece la entidad.
Ajo Blanco/Cuauhtémoc Villegas Durán/Objetivo7/Data2
CULIACÁN, SINALOA. — La crisis de seguridad en Sinaloa ha provocado una ruptura abierta entre el Ejército Mexicano y el poder civil local. Fuentes de alto nivel confirman que el General de Brigada Santos Gerardo Soto ha sido oficialmente relevado de la comandancia de la Novena Zona Militar.
La destitución, ejecutada de forma fulminante por instrucciones directas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ocurre tras un ríspido enfrentamiento verbal a puerta cerrada donde el mando militar responsabilizó directamente a la gobernadora Yeraldine Bonilla por la alarmante falta de resultados contra la violencia en la entidad.
🗓️ CRONOLOGÍA DE LA RUPTURA EN EL CUARTEL
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[1] El Reclamo: Yeraldine Bonilla acusa al Ejército de filtrar información
del exsecretario Gerardo Mérida a agencias de EE.UU.
[2] La Confrontación: El General Soto la frena en seco: "Usted es una
sinvergüenza... ustedes han hecho todo el desmadre aquí".
[3] La Vía Política: La gobernadora llama a la presidenta Sheinbaum para
denunciar "maltrato" institucional.
[4] La Remoción: Desde la capital del país se ordena el relevo inmediato
del jefe militar.
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“Ustedes han hecho todo el desmadre aquí”
El origen del cese definitivo ocurrió durante la mesa de coordinación. De acuerdo con los reportes del encuentro, la gobernadora Bonilla increpó al general, señalando que la estructura militar operó a sus espaldas ante el gobierno de Estados Unidos respecto al expediente de Gerardo Mérida Sánchiz, exsecretario de seguridad estatal.
Lejos de guardar la cautela burocrática, el General Soto encaró la narrativa del gobierno estatal. Con las frases contundentes de «Usted es una sinvergüenza» y «Ustedes han hecho todo el desmadre aquí», el jefe castrense le atribuyó la crisis y la parálisis operativa directamente a las decisiones de la administración civil.
Tras la dura confrontación, la gobernadora optó por la línea política directa: se comunicó a Palacio Nacional con la presidenta Sheinbaum para acusar que el mando militar la trataba de forma hostil, activando así el relevo institucional.
“Pesa más la investidura política que el diagnóstico operativo. Al remover al General en lugar de evaluar el reclamo sobre la inseguridad, el centro del país prioriza el control de daños político por encima de la realidad de Sinaloa”.
Las implicaciones del manotazo presidencial
La salida obligada del General Soto —quien tras el altercado ya evaluaba solicitar su cambio de adscripción— deja un escenario de profunda incertidumbre en la región:
- Quiebre en la confianza interinstitucional: El reclamo de la gobernadora revela el enorme recelo que existe sobre el manejo de información sensible, evidenciando que las fuerzas armadas operan canales de inteligencia que excluyen deliberadamente a los funcionarios locales.
- Mensaje de subordinación forzada: El cese exprés deja claro a los mandos militares en los estados que cualquier crítica frontal hacia los gobernantes de la actual administración federal, aun si es por el fracaso en las estrategias de paz, se pagará con la destitución inmediata.
- Estrategia descabezada: La Novena Zona Militar se queda sin su líder operativo en un momento de alta volatilidad en las calles de Culiacán, donde la tropa queda a la espera de un nuevo comandante que llegará condicionado a no incomodar al Palacio de Gobierno.
El relevo se ha consumado en el papel. Sin embargo, el crudo diagnóstico que el General Soto dejó sobre la mesa antes de ser removido sigue resonando en la realidad sinaloense: el “desmadre” continúa cobrando facturas en las calles, ajeno por completo a las destituciones y movimientos políticos de la Ciudad de México.
