Desde Palacio
Harfuch exonera a Rocha Moya de nexos criminales en Sinaloa
Según García Harfuch, “no se detectó” que Rubén Rocha Moya tuviera vínculos con los grupos criminales que operan en Sinaloa.

Antes de que García Harfuch exonerara a Rocha Moya, Sheinbaum y su equipo habían insistido en que hay cambios en la estrategia antidrogas de Estados Unidos.
García Harfuch reconoció la gravedad de la violencia en Guerrero y dijo que será Rosa Icela Rodríguez quien informe de las medidas del gobierno federal ahí.
Noticias Los Ángeles
Los Ángeles Press
Como suele suceder los martes, el gobierno federal presentó este 12 de mayo sus números en materia de seguridad pública y violencia. Omar García Harfuch fue uno de los protagonistas de la mañanera.
Lo que no es claro es si desde el inicio el gobierno de Claudia Sheinbaum había decidido que sería hoy que habrían de exonerar al “gobernador con licencia” de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, mientras Donald Trump está de gira en la República Popular China.
Relaciones Internacionales
Ante la pregunta de un reportero si el aparato de inteligencia mexicano había detectado alguna actividad criminal por parte del gobierno de Rocha Moya, el secretario de seguridad, respondió sin titubeos:
“No. No se detectó, y no sólo eso. Estuvimos operando todo el tiempo, todo lo que va de la administración de la presidente Claudia Sheinbaum con resultados que ustedes conocen y aquí se han informado.
“En Sinaloa se han detenido objetivos de alta prioridad, no solo para México, sino de responsabilidad compartida, también personas con, con extradición y nunca hubo un impedimento para que el Gabinete de Seguridad desarrollara sus actividades”, dijo.
Aquí se puede escuchar a García Harfuch decirlo en el vídeo que aparece después de este párrafo.No se detectó… | Actividad del 12 de mayo de 2026 | GDM
No fue el tema de inicio ni el principal de la jornada en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. En los primeros minutos, Sheinbaum y su equipo hicieron todo lo posible por insistir en que la violencia en México ya está bajo control.
Ello sólo es posible si se acepta la idea de “normalidad” que el actual gobierno intenta imponer contra viento y marea: que lo “normal” era lo que existía en tiempos de Enrique Peña Nieto y que, por razones que nunca se explican desde Palacio Nacional, a Andrés Manuel López Obrador las cosas simplemente se le salieron de control.
Las cifras presentadas hoy fueron, una vez más, un intento por sostener la narrativa de que la violencia está controlada, porque Sheinbaum y su equipo lograron que el país regresara a los índices de violencia que provocaban su indignación cuando se preparaba para ser candidata de su partido a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, durante la presidencia de Peña Nieto.
Como se puede ver en la gráfica que aparece después de este párrafo, una captura de pantalla del vídeo de la actividad de este martes, lo que se celebró como el gran logro es que el país haya regresado a los índices de violencia que se vivían en 2016.
Lo que no se ha dicho en los ya casi dos años de gobierno de Claudia Sheinbaum, es que sus números siguen muy por encima de los que caracterizaron a cualquiera de los gobiernos previos y apenas y son similares a los de Peña Nieto, sin que haya disposición del actual gobierno a dejar en claro por qué la caída en el número de homicidios coincide con un aumento en el número de desapariciones.
Tampoco se admite que, aun cuando a Sheinbaum le faltan 20 días para concluir el mes 20 de su gobierno, ya acumula tres mil 429 homicidios más que los reportados por Peña Nieto al cierre del mismo periodo de su administración.
Mucho menos se reconoce que Sheinbaum, aun sin concluir el mes 20 de su gestión, ya acumula 238 por ciento más homicidios que Felipe Calderón al cierre del mismo periodo, cuando reportó 16 mil 891 asesinatos. También supera en 157 por ciento las cifras de Ernesto Zedillo, quien cerró su mes 20 de gobierno con 25 mil 648 homicidios, según datos de TResearch International México elaborados con información oficial.
De hecho, más que exonerar a Rocha Moya, el interés del equipo de Claudia Sheinbaum este martes parecía ser el de insistir en que ellos no fueron responsables de la comedia de equívocos en que se convirtió el calendario escolar en los últimos días.
De igual modo, fue notable el interés que tuvo el equipo de Sheinbaum en repetir la idea de que el problema de las drogas no es sólo de México y que el gobierno de Trump de alguna manera ya reconoció eso.
Minutos después de que concluyó la actividad en Palacio Nacional fue posible atestiguar la manera en que los operadores políticos del gobierno federal y de Morena hicieron todo lo posible por difundir por redes sociales el documento que sirvió de base para la presentación que hizo el nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, en Palacio Nacional.
El documento, que aparece como PDF después de este párrafo, puede interpretarse como un intento del gobierno de Sheinbaum de racionalizar en su favor lo que el gobierno de Donald Trump puso en papel, en blanco y negro, en materia de combate a las drogas.
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Sin embargo, lo que es claro para cualquiera que lea el documento original en inglés, así como para quien haya seguido las decisiones del gobierno de Trump en el último año, es que también identifica a organizaciones criminales que históricamente operan desde México como clave y que, además, de manera reiterada, el gobierno de Estados Unidos ha señalado a figuras clave de la vida política de México por tener nexos con grupos criminales.
Hay un grupo importante de exgobernadores de distintos estados de México que han pasado periodos en cárceles de Estados Unidos por esa razón, y varios funcionarios y exfuncionarios de distintas administraciones federales y estatales en México que, al menos, se les han revocado sus visas para ingresar a Estados Unidos, incluida la gobernadora de Baja California Marina del Pilar Ávila, cuyas investigaciones del FBI iniciaron con la investigación de Los Ángeles Press, de Guadalupe Lizárraga, sobre la adquisición con sobreprecios de propiedades de lujo en San Diego California, vinculada a una red de empresarios y políticos promovida por Fernando Salgado Chávez y el alcalde de Tijuana Ismael Burgueño.
Tampoco puede olvidarse que el gobierno de Joe Biden puso en el banquillo de los acusados y logró que se condenara a Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón.
Cuando conviene políticamente, Morena utiliza el caso García Luna como prueba emblemática de la corrupción del gobierno de Felipe Calderón. Sin embargo, el discurso oficial —reforzado hoy por Omar García Harfuch— insiste en presentar los vínculos entre poder político y crimen organizado como un problema exclusivo del calderonismo o, en términos más amplios, de lo que el propio partido denomina “el PRIAN”.
Antes de despedirse de México, el exembajador de Joe Biden trató de hacerle ver a Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum que el problema no era tan simple. En esos días, Los Ángeles Press publicó el texto que aparece después de este párrafo que refleja los puntos de vida de Ken Salazar.
En esa ocasión, las redes sociales de Morena se volcaron en un ataque voraz contra Salazar. Incluso arremetieron contra sus antepasados mexicanos con tal de no reconocer mérito alguno en la manera en que el gobierno de Biden operó el arresto de Ismael “El Mayo” Zambada, sin provocar la zozobra que sí generó el gobierno mexicano cuando aseguró haber intentado capturar a Rubén Nemesio “El Mencho” Oseguera.
Todavía ahora, cada que la situación se lo permite, Sheinbaum reprocha a Biden y Salazar el que, de la manera que haya sido, sin provocar bloqueos o muertes en México, hayan tendido la trampa que llevó a Zambada a entregarse en Santa Teresa, Nuevo México, a las autoridades de Estados Unidos.
En los últimos meses, Sheinbaum ha hecho todo lo posible por insistir en que tiene un diálogo directo y de “alto nivel” con Trump. Hoy mismo Velasco, su secretario de Relaciones Exteriores insistió en esa idea que, sin embargo, se contradice por la manera en que ha ocurrido la solicitud de arresto con fines de extradición de Rocha Moya y sus nueve “coacusados”, al mismo tiempo que se contradice por la reacción del gobierno de Sheinbaum al hecho que dos operativos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos murieron en Chihuahua.
Lejos de reconocer que hay algo en la estrategia de México para enfrentar a Trump que no cuadra, este martes Sheinbaum redobló su apuesta y no contradijo en momento alguno la exoneración de facto a Rocha Moya hecha por su secretario de Seguridad Pública en Palacio Nacional.
Habrá que ver qué sucede una vez que Trump regrese a Washington de su gira por la República Popular China.
Y es claro que el gobierno de Trump está lejos de ser racional o metódico. Si algo demuestra la cobertura que Los Ángeles Press ha realizado sobre la política de Trump, tanto en Estados Unidos como en el escenario internacional, es que su administración ha estado marcada por errores graves y decisiones erráticas. Lo que no queda claro es cuánto margen de maniobra tiene realmente el gobierno de Sheinbaum cuando también resulta evidente que, como exhibió en su momento el caso García Luna, distintos gobiernos mexicanos han permitido que el narcotráfico influya en decisiones del aparato estatal.

