El Papa durante el Regina Coeli | Crédito: Vatican Media
Victoria Cardiel/ACI Prensa
El Papa aclaró este domingo lo que calificó como “un malentendido”: pensar que la condición para que Dios nos ame es cumplir los Diez Mandamientos.
Según explicó, de ser así, “nuestra justicia sería entonces un condicionante para el amor de Dios”.
Durante el Regina Coeli, la oración mariana que sustituye el Ángelus durante el tiempo de Pascua –hasta el domingo de Pentecostés– subrayó que Dios es amor bajo cualquier circunstancia.
“Siempre y en todas partes podemos entonces dar testimonio de Dios, que es amor: esta palabra no significa una idea de la mente humana, sino la realidad de la vida divina, por la cual todas las cosas han sido creadas de la nada y redimidas de la muerte”, aseguró asomado al balcón de su estudio privado en el Palacio Apostólico.
El Papa partió del Evangelio del día que narra el episodio en el que Jesús le dice a sus discípulos durante la Última Cena: “Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos”.
Esta afirmación, explicó el Papa, “nos libera de un malentendido: la idea de que somos amados únicamente si guardamos los mandamientos, de modo que nuestra justicia se convertiría en un condicionante para el amor de Dios”.
Por el contrario, aclaró que “el amor de Dios es la condición para nuestra justicia”.
“Guardamos verdaderamente los mandamientos, según la voluntad de Dios, si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo”, aseveró.
Las palabras de Jesús no son un chantaje
En este sentido, destacó que “las palabras de Jesús son, pues, una invitación a la relación, no un chantaje ni una puesta en duda”.
“Cristo mismo es el criterio, la regla del amor verdadero; aquel que es fiel para siempre, puro e incondicional”, remarcó. “Aquel que no conoce ni el ‘pero’ ni el ‘quizá’, aquel que se entrega sin querer poseer, aquel que da vida sin pedir nada a cambio”, añadió.
Dado que Dios nos ama primero, aseguró “también nosotros podemos amar”. “Y cuando amamos verdaderamente a Dios, nos amamos verdaderamente unos a otros. Sucede como con la vida: sólo quien la ha recibido puede vivir; del mismo modo, sólo quien ha sido amado puede amar”, indicó.
“Los mandamientos del Señor son, por tanto, una forma de vida que nos sana de los amores falsos; son un estilo espiritual, que es camino hacia la salvación”, explicó finalmente.
