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EL NEGOCIO DE LA GUERRA: LA RADIOGRAFÍA DEL GASTO MILITAR (1994-2026)

DE LA “GUERRA CONTRA EL NARCO” A LA “CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN”: ¿DÓNDE QUEDÓ LA PAZ?

Investigación Especial | Data2 / Objetivo7

Por: Cuauhtémoc Villegas Durán

Mientras en Barcelona la Presidenta Sheinbaum propone desviar el 10% del gasto militar mundial a árboles, en México el presupuesto para las fuerzas armadas no solo no ha bajado, sino que se ha convertido en el eje gravitacional de la economía nacional. El fusil ha sido sustituido por la pala del constructor, pero el costo para el erario es el más alto de la historia moderna.

I. La Era del Priismo Terminal (Zedillo: 1994-2000)

En el cierre del siglo, el gasto militar era una cifra marginal comparada con la actualidad. Con Ernesto Zedillo, el presupuesto de la SEDENA se mantenía en niveles de mantenimiento.

  • Gasto promedio: Alrededor del 0.4% y 0.5% del PIB.
  • Foco: Seguridad interna y auxilio en desastres (Plan DN-III). No había una “guerra” declarada, aunque el surgimiento del EZLN en 1994 obligó a un ligero repunte que no superó los niveles de contención.

II. El Inicio de la Escalada (Fox: 2000-2006)

Vicente Fox prometió sacar al ejército de las calles, pero hizo lo contrario. Fue el primer sexenio en el que el presupuesto militar comenzó a crecer de forma sostenida para apoyar las tareas de seguridad pública tras el fracaso de la Policía Federal preventiva.

  • Gasto: El presupuesto de SEDENA pasó de aproximadamente 20 mil millones de pesos en el 2000 a casi 30 mil millones al cierre de su sexenio.

III. El Incendio Nacional (Peña Nieto: 2012-2018)

Tras el sexenio sangriento de Calderón (donde el gasto explotó), Enrique Peña Nieto mantuvo la inercia. Durante su gobierno, el gasto militar alcanzó niveles récord para la época, justificando la compra de equipo táctico y aeronaves bajo la premisa de descabezar cárteles.

  • Presupuesto SEDENA (2018): Cerró en aproximadamente 81 mil millones de pesos.
  • La constante: Un ejército operando en la opacidad pero limitado a funciones de seguridad y combate.

IV. La Era de la “Empresa” Militar (AMLO – Sheinbaum: 2018-2026)

Aquí es donde el análisis se vuelve crítico. Desde 2018, bajo el mandato de López Obrador y la continuidad de Sheinbaum, las Fuerzas Armadas han dejado de ser solo soldados para convertirse en dueños de empresas, aeropuertos, trenes y aduanas.

El Ascenso Vertical:

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda (SHCP) y el análisis del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute):

  1. Presupuesto SEDENA (2024-2026): Ha alcanzado cifras estratosféricas. Solo en 2024, el presupuesto asignado fue de más de 259 mil millones de pesos. Esto representa un incremento de más del 200% comparado con el cierre del sexenio de Peña Nieto.
  2. La militarización del presupuesto: Si sumamos lo asignado a la Guardia Nacional y los fideicomisos para obras como el Tren Maya y el AIFA, el gasto militar en México ha llegado a representar hasta el 1.2% del PIB, una cifra nunca antes vista en la historia de la democracia mexicana.

Comparativa Histórica de Gasto (Pesos constantes)

SexenioGasto Promedio Anual (SEDENA)Función Principal
Zedillo~$22,000 mdpInstitucional / Desastres
Fox~$35,000 mdpApoyo Seguridad Pública
Peña Nieto~$75,000 mdpGuerra Frontal / Táctica
Sheinbaum (Act.)~$260,000 mdpConstrucción / Administración / Seguridad

V. La Contradicción de Barcelona

La propuesta de Sheinbaum en España de reducir el 10% del gasto armamentista suena a paradoja cuando, en casa, el presupuesto militar es el “intocable”.

  • Mientras se pide paz en Cuba, en Cosío, Aguascalientes, la violencia de los cárteles (armados con tecnología superior a muchas policías municipales) sigue cobrando vidas como la de Ángel Uriel Pasilla.
  • Los recursos que Sheinbaum propone para reforestar el mundo son, irónicamente, los mismos que en México se han concentrado en la SEDENA para proyectos que, según ambientalistas, han devastado selvas en el sureste mexicano.

Conclusión: El Uniforme como Identidad de Estado

Desde 2018, México ha pasado de una “guerra contra el narco” a una “dependencia total de la bota militar”. Hoy, el ejército es el principal contratista, administrador y vigilante del país. El aumento del gasto no se ha traducido en una pacificación del territorio —como demuestran los “embolsados” en las carreteras del norte— sino en una concentración de poder económico en manos de las fuerzas armadas.

Hablar de paz en el extranjero es fácil cuando el discurso es verde; pero gobernar en México es difícil cuando el presupuesto es verde olivo.

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