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Eli Mares, al centro de la foto, en el Senado de la República el día que llegó a doctora.

Ajo Blanco/Cuauhtémoc Villegas Durán

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos(Mateo 16:15-19,)

Aunque me la quitaron de la peor manera, a Eli Mares, la abogada, la maestra, la doctora, la conferencista, la representante del Tercer Sector, la defensora de los migrantes con Xico Cardona o Chico, como ella bien expresaba, a ella, la llevó en mi alma. Ella me hizo doctor por sobre todos los comunicadores de Aguascalientes.

Cuando la mataron, muchos me culparon de inmediato. Mi ex esposa, comunicadores y políticos de Aguascalientes pensaban que eramos amantes y entonces, yo, era para ellos, el culpable. Las autoridades lo dejaron escapar durante casí un año para que las sospechas recayeran sobre mi persona pero, un día, fue inevitable, que detuvieran al mounstro que le arrebató la vida, era su novio, del que una vez me habló diciendo que era un celoso. No hice nada por ella.

Ella, en cambio, cuando supo que yo era violentado y humillado por mi ex pareja, intentó llevarme a un grupo de hombres abusados pero, yo, por vergüenza, me negué, pagando consecuencias gravísimas, ya que, fui difamado por esa mujer y violentado por la policía. La mujer que lo hizo, me celaba con Eli y celebró la muerte de mi Eli. Nada más ruin. Me dejó de celar. Me culpó del feminicidio y me trató cada vez peor hasta que logró desahacerse de mí para realizarse, libre, como lo que realmente es. Nada perdí con esa persona.

Me parece increíble, tantas notas que me dio Eli para Objetivo7 y las pocas columnas que escribió para el periódico. Reíamos juntos, caminabamos por el centro y La Purísima, soñabamos con un Aguascalientes mejor, soñabamos con la justicia, con el amor, con la vida. Mis enemigos, como Angie y Paul, le decían que no escribiera conmigo, que se quemaba. Esos que cuando denuncié la corrupción millonaria de Héctor Quiroz, escribieron una diatriba en la que decían que tenían una verga para mi entonces esposa, ese es el nivel del periodismo que encontré en Aguascalientes. Meses después detuvieron a Quiroz por ladrón pero el presidente López Obrador lo proteje.

Es inevitable la muerte, pero nadie, y menos nadie como Eli, merece morir así aunque, a mi, me mataron con la difamación, echándome a la calle logrando así, detener por unos meses al único medio libre de México. Pero vi de lo que la gente que uno ama es capaz de hacer, matarlo a uno en vida o simplemente arrebatar la vida como me arrebataron a Eli. Dios te tenga en su Santa Gloria Eli y a Él le pido volverte a ver porque, nuestra amistad es eterna.