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Hombre de buen humor: Armando Vázquez haciendo carcajear al obispo y a Gabriel Arellano. Foto: Objetivo7/Cuauhtémoc Villegas Durán.
Hombre de buen humor: Armando Vázquez haciendo carcajear al obispo y a Gabriel Arellano. Foto: Objetivo7/Cuauhtémoc Villegas Durán.

Nota/foto: Cuauhtémoc Villegas Durán.
Aguascalientes, Ags.-Hombre sin escrúpulos. Ejemplo del periodismo más bajo y ruín, Armando Vázquez Granados ha muerto.
Iba con su hijo enfermo rumbo a Nayarit para que el gobernador le ayudara, cuando, en su tierra, Aguascalientes, se encontró a alguien que hasta casa le dio, según contó a este reportero.
Se acerco a Ramiro Luévano para pedirle un espacio en La Tribuna como columnista. Ramiro le dijo que no tenía para pagar. Granados le prometió que con la columna el dinero llegaría sólo.
Fue jefe de prensa con Felipe González a quien terminó nombrando ballena.
Sin elementos ni pruebas acusaba a las secretarias de meterse con sus jefes. Los rumores, los hacia noticia y se le dio el éxito: ayudó a Lozano y a la alcaldesa a llegar al poder y se la jugó con Peña Nieto acusando a López Obrador y a los estudiantes de querer ensangrentar al país. Le pagó bien Peña: le da dos páginas cada semana de la presidencia. También, sin argumentos ni pruebas dijo que el Peje lo quiso matar.
El gobernador ya no lo quería. No lo invito a su último cumpleaños y le quitó la publicidad más recientemente por jugársela con Toño Martín del Campo.
Hoy, los políticos han perdido uno de los sicarios del periodismo más temidos y solicitados.