
Análisis de Cuauhtémoc Villegas Durán
Para entender el sistema carcelario —y por extensión, el sistema político— de México, hay que pasar por las rejas del “Apando”. Esta obra es el testamento de Revueltas sobre la degradación humana, un relato que nació en las entrañas de Lecumberri y que Felipe Cazals llevó al cine para escupirle la realidad a una sociedad que prefería no mirar.
1. La Obra: El “Punto de Vista” de la Asfixia
Escrita por Revueltas tras su encierro por el movimiento del 68, la novela corta es una pieza de orfebrería lingüística.
- La Dialéctica del Encierro: Revueltas no describe una cárcel; describe un universo cerrado donde la libertad es una idea abstracta. Sus personajes (Albino, Polonio y “El Carajo”) no son héroes, son seres reducidos a su expresión más baja, movidos por la necesidad de la droga y el sexo.
- El Lenguaje: Es denso, casi claustrofóbico. Revueltas usa oraciones largas que te dejan sin aliento, emulando la falta de aire en “el apando” (la celda de castigo). Es una crítica feroz al Partido y al Estado: si el mundo es una cárcel, el apando es el lugar donde el sistema finalmente te rompe.
2. La Película (1976): La Estética de la Crueldad
Felipe Cazals, con guion del propio Revueltas y de José Agustín, logró lo que pocos: traducir el hedor de la prosa a la imagen.
- La Crudeza Visual: La película es sucia, sudorosa y violenta. Cazals no suaviza la miseria; la amplifica. La escena de las madres y las novias desnudándose para la revisión es una de las más humillantes y poderosas del cine nacional, mostrando cómo el Estado viola la intimidad para mantener el control.
- Actuaciones de Culto: Salvador Sánchez y Manuel Ojeda logran interpretaciones que parecen arrancadas del mismo fango de Lecumberri. La película captura esa “geometría del miedo” donde los presos son vigilados por guardias que son tan prisioneros del sistema como ellos.
3. El Cruce: ¿Cuál golpea más fuerte?
Mientras que la obra de Revueltas es una exploración intelectual y metafísica sobre la libertad y la “otredad”, la película de Cazals es un golpe físico, un asalto a los sentidos.
- En el libro, el “apando” es una metáfora de la condición humana.
- En el cine, el “apando” es una caja de piedra que podemos ver y casi oler.
¿Por qué recordarlas hoy?
Hoy que denunciamos el hostigamiento de la Fiscalía o la corrupción policial, El Apando nos recuerda que el abuso de autoridad no ha cambiado de rostro, solo de uniforme. La “celda de castigo” hoy son los expedientes archivados, las familias acosadas por falsos agentes y la justicia que se vende al mejor postor.
