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La hipótesis de una ejecución

El “Mencho” no cayó por accidente: una hipótesis quirúrgica

El operativo que terminó con la vida de El Mencho abre interrogantes sobre el uso de la fuerza, la extradición y los límites de la estrategia de seguridad.

La versión oficial sobre la muerte de El Mencho deja más preguntas que certezas sobre cómo y por qué cayó el capo más buscado.

Por Hazael Sayavedra

Tapalpa, Jalisco.- El operativo que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, no fue un tropiezo de campo ni una balacera improvisada. Fue un asalto aéreo ejecutado por Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano —la nueva Fuerza Especial Conjunta (FEC)— con apoyo de seis helicópteros Black Hawk, un dron de vigilancia y un cerco de inteligencia militar que llevaba meses. Lo que el gobierno presentó como “captura frustrada” tiene todos los rasgos de una operación diseñada para no dejar testigos.

El objetivo: el hombre más buscado por Estados Unidos, con una recompensa de 15 millones de dólares. El plan, según fuentes militares consultadas, era llevarlo vivo. Pero el CJNG respondió con fuego pesado: ocho de sus hombres abatidos, varios soldados heridos y un helicóptero dañado que obligó a un aterrizaje de emergencia. El Mencho, herido de dos balazos, murió en traslado. Oficialmente, defensa propia. Sin embargo, el nivel de entrenamiento de la FEC —asaltos aéreos nocturnos, extracción bajo fuego, combate cercano— deja poco espacio al “error”.

¿Por qué no se usaron tácticas no letales? ¿Por qué no se esperó a que saliera de la casa sin resistencia? La respuesta más incómoda: quizás no querían a un Mencho vivo. Extraditarlo significaba exponer redes enteras —políticos, empresarios, bancos— que han financiado al CJNG durante años. Como el Chapo Guzmán o el Mayo Zambada, un Mencho en la DEA habría sido una bomba de tiempo. Un cadáver, en cambio, cierra el expediente sin delaciones.

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El gobierno insiste: fue un intercambio brutal, no una ejecución. Pero cuando una unidad élite como la FEC entra en escena, el margen para “matar por accidente” se reduce a cero. O fue un plan que salió mal —subestimaron la resistencia—, o fue un plan que salió bien: Mencho muerto, sin testigos, sin juicio en Nueva York.

La sierra de Jalisco guarda el silencio. Los hechos, no.

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