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Si Estados Unidos atacara en México al narco


Captura de pantalla de un video cedido por la Casa Blanca del presidente estadounidense, Donald Trump, sosteniendo una conferencia de prensa en la finca de Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 3 de enero de 2026. (Xinhua/Hu Yousong)

La amenaza latente de ataques de EU a cárteles de la droga en territorio mexicano, despierta reacciones en el gobierno, pero también en el mundo criminal

Ríodoce/Miguel Ángel Vega

En medio del conflicto armado que sostienen Chapos y Mayos en Sinaloalas amenazas de Donald Trump sobre atacarlos por tierra es lo que menos parece preocuparlos, sin embargo reconocen que, llegado el momento, no tendrán otra que defenderse y defender su territorio.

“Ahorita estamos peleando con los otros, pero si nos atacan, vamos a defendernos. No nos vamos a quedar de brazos cruzados, y vamos a responder. Y estoy seguro que los otros (la Chapiza), va a hacer lo mismo”, dijo un jefe de pistoleros estacionado en el área de San Lorenzo, y quien pertenece al grupo de Ismael Zambada Sicairos, el Mayito Flaco.

Lo anterior luego que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ya no se anduviera por las ramas y afirmara estar decidido a atacar por tierra a los cárteles de la droga en México, tras notar que los ataques por mar le habían funcionado muy bien, pues habrían reducido un 97 por ciento el tráfico de droga vía marítima.

El señalamiento causó gran controversia en Estados Unidos, urgiendo a congresistas demócratas de ese país a sostener una sesión extraordinaria para enviar una carta al secretario de Estado Marco Rubio, en donde expresaron su rechazo a cualquier incursión militar estadounidense en México, “sin la autorización previa del Congreso y sin el consentimiento del gobierno mexicano”, de acuerdo a un comunicado de prensa emitido por el comité de Asuntos Exteriores del Congreso.

“Cualquier acción militar unilateral de Estados Unidos dentro de México sin el consentimiento de México destruiría la confianza, destriparía la cooperación con las autoridades mexicanas y dificultaría mantener las drogas fuera de las comunidades que representamos”, se lee en el documento fechado el viernes pasado cuando Trump externó sus intenciones.

Sin embargo, según reconoce el propio Congreso de los Estados Unidos, hasta el momento Trump no ha tomado en cuenta a los legisladores. Incluso, aún si los tomara en cuenta, es posible que le aprobarían cualquier petición, toda vez que la mayoría de la cámara baja son republicanos, siendo 218 contra 213 demócratas.

Sobre esa posibilidad, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó de inmediato al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, para que concertara una reunión con el secretario de estado estadounidense y así, a través del diálogo, evitar una confrontación y fortalecer la coordinación bilateral en seguridad entre ambos países.

“Hace dos o tres días, el propio secretario Rubio habló de la buena coordinación en materia de seguridad que hay con México, que lo han presentado en varias ocasiones, está el grupo de trabajo que tenemos conjuntamente, y en el marco de lo que hemos venido trabajando… estrechar la coordinación”, agregó Sheinbaum Pardo.

Periodistas y analistas de seguridad externaron el impacto que un ataque en territorio mexicano representaría para ambos países, pero que dada la determinación del presidente estadounidense por mostrar el poderío que tiene, lo haría.

Trump a su vez, ha reiterado en varias ocasiones que sentiría un gran orgullo si llegara a atacar a los cárteles en su propio territorio, incluyendo en México, ya que “quien realmente gobierna el país no es Sheinbaum, sino los cárteles de la droga”.

Un integrante ligado a uno de los grupos que operan en la zona de Badiraguato, dijo a este reportero en una llamada mediante una aplicación encriptada, que ellos tienen conocimiento que hay agentes estadounidenses operando en Culiacán junto con autoridades mexicanas, y que saben que realizan todo tipo de monitoreo con drones, así como intervención de llamadas telefónicas y de WhatsApp, por lo cual ya no dicen nada por teléfono, o utilizan códigos.

“Tenemos monitores que tienen un sistema para detectar drones que vuelan por donde andamos, y vemos que entran y salen. No sabemos si son gringos o de la Marina, lo que sí sabemos es que no son drones caseros, por el alcance que tienen y la altura a que vuelan, y ahí nos damos cuenta que nos están vigilando. Pero, como le digo, estamos preparados”, dijo el operador que, por cuestiones de seguridad, pidió que no se revelara para quien trabaja.

Un ataque por parte de Estados Unidos por tierra, sin embargo, lo ve como algo muy remoto, pero que, si se llega a dar, ellos se van a defender.

“Hay muchas mentiras que dicen los gringos. Cuando estaba el viejo por acá, (Joaquín el Chapo Guzmán), decían que era el jefe del cártel, y todos sabían que había al menos unos 10 (así de poderosos), como él. Se lo llevaron y nada cambió. Al contrario. Lo mismo con don Rafa (Rafael Caro Quintero), decían que era el jefe, cuando el viejo ya estaba retirado. Muchas mentiras”, se lamentó el narcotraficante.

Mitos gringos

Entre los mitos que ha construido Estados Unidos, el más reciente es el cártel de los Soles, del cual aseguró que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, era su líder, y del cual reconoció la semana pasada que en realidad no existía, según publicó el diario New York Times.

Otro de los mitos que construyó el Departamento de Justicia de ese país, fue señalar a Caro Quintero como un operador de uno de los socios de Nicolás Maduro para el trasiego de cocaína, según consta en la página 16 del expediente 11-cr-00205, radicado en una corte federal del Distrito Sur de Nueva York.

Entre los cárteles que el presidente de Estados Unidos tiene en la mira destacan el Cártel de Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. Integrantes de nivel medio de ambos grupos criminales han manifestado su intención de defenderse en caso de ser atacados.

CLAUDIA SHEINBAUM. Medidas urgentes.

Sheinbaum ha señalado que no permitirá ninguna injerencia de Estados Unidos en territorio mexicano, sino que ha insistido en que la relación entre ambos países “debe basarse en la colaboración y el respeto a la soberanía”.

De acuerdo a legisladores demócratas, una acción militar unilateral del presidente Trump contra los cárteles de la droga en territorio mexicano, resultaría desastrosa y tendría consecuencias contraproducentes para la lucha contra el narcotráfico, y al ser México el principal socio comercial del país del norte, y un socio de seguridad crucial, con quien se comparten vínculos familiares y fronterizos de larga data, todo empeoraría.

“Bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, México ha incrementado drásticamente su cooperación con Estados Unidos. Cualquier acción militar unilateral violaría la soberanía de México y empañaría la nueva era de cooperación que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha inaugurado”, se lee en la carta de los congresistas.

Hasta el cierre de esta edición, el Departamento de Estado no había mostrado una postura respecto a esa petición.

El poder territorial de los cárteles

De acuerdo a la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025 de la DEA, los cárteles mexicanos tienen una influencia territorial significativa en grandes regiones del país.

Cártel de Sinaloa (CDS): Tiene la mayor presencia geográfica, con una fuerte influencia en su estado natal, Sinaloa, así como en Baja California, Chihuahua, Coahuila, Durango, Sonora, y se extiende hacia el sureste en Yucatán y Quintana Roo. Su bastión principal se encuentra en el “Triángulo Dorado” (que abarca partes de Sinaloa, Durango y Chihuahua).

Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG): Es un cártel con un fuerte control en Jalisco, Michoacán y Veracruz. El CJNG también lucha por el control o tiene presencia en Guanajuato, Guerrero, Colima, Nayarit, San Luis Potosí, Oaxaca y Chiapas, expandiéndose por todo el país.

Cártel del Noreste: Domina el noreste de México, utilizando su control territorial para el contrabando de drogas a través de la frontera de Texas.

La Familia Michoacana: Prevalece en partes de Michoacán y Guerrero.

Cártel del Golfo: Mantiene influencia en zonas cercanas a la frontera suroeste con Estados Unidos, aunque su capacidad operativa se ha visto mermada por conflictos internos y arrestos.

La DEA enfatiza que la fragmentación de los cárteles más antiguos ha llevado a una mayor competencia violenta por el control de las “plazas” (rutas de tráfico y mercados locales), lo que intensifica los conflictos en todo el territorio mexicano.

Artículo publicado el 11 de enero de 2026 en la edición 1198 del semanario Ríodoce.

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