En gira oficial por Mazatlán
Las cifras de Sheinbaum y la persistencia de la violencia en Sinaloa
Frente a Sheinbaum, el secretario de seguridad Omar García Harfuch afirmó tener identificados a los posibles sucesores de Nemesio Oseguera en el CJNG.

Una vez más, Sheinbaum reprochó a Estados Unidos el que no informe de la captura de Ismael Zambada en 2024 en Santa Teresa, Nuevo México.
Sheinbaum y sus funcionarios insisten en una reducción de los homicidios que sólo es real cuando la comparación se limita a 2025 y 2026.
Los Ángeles Press
La actividad de la Presidencia de la República para este viernes 27 de febrero se desplazó al puerto de Mazatlán, Sinaloa. Ahí, Claudia Sheinbaum y sus más cercanos colaboradores insistieron en que su modelo de seguridad ofrece alguna garantía para sacar al país de lo que es la nueva normalidad de muy altas tasas de homicidios y otros crímenes violentos, agravada por lo que incluso la prensa más dócil en estados como Jalisco llama el “domingo negro”.
Como suele ser cada que Sheinbaum viaja a algún estado de la República, en esta ocasión también presentó estadísticas destinadas a sostener que la violencia amaina; cifras con las que el segundo gobierno federal emanado de Morena busca demostrar que logra domar la bestia de la inseguridad, mientras avanza en la imposición de un control casi total sobre los órganos del Estado mediante una reforma electoral diseñada a la medida de sus ambiciones..
En Mazatlán, tanto Sheinbaum como sus secretarios de Seguridad, Omar García Harfuch, de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez y el gobernador del estado, Rubén Rocha Moya intercambiaron elogios mutuos, elaborados reconocimientos entre sí, con estadísticas tan limitadas como sea posible, en algunos casos con comparaciones que se limitan al año anterior y al actual.
Así se puede ver en las gráficas que, tomadas de la presentación de los funcionarios del gobierno federal, buscan convencer a quienes las leen sin otro marco de referencia de la mejora en esos indicadores.

Junto a esas gráficas, se presentó también información acerca de la manera en que, según los dichos de los funcionarios federales, se tienen identificados a los posibles sucesores de Nemesio Oseguera, El Mencho de quien, sin embargo, el gobierno federal se niega a ofrecer detalles de su muerte, sea porque—como en opinión de algunos—no murió o porque, en la opinión de otros, murió en condiciones que de algún modo contradicen la versión oficial acerca de que se resistió al arresto y por eso se tuvo que generar lo que la prensa jalisciense llama el “domingo negro”.

A ello se suma que el gobierno federal asegura investigar las llamadas “nóminas secretas” del Cártel Jalisco Nueva Generación, que emergen de manera fragmentaria en algunos de los documentos cuya fotografía y difusión ha permitido, a diferencia de cualquier imagen del cadáver del líder criminal.
Sheinbaum y sus subordinados afirmaron asimismo estar interesados en atender a las víctimas —los “daños colaterales”, se habría dicho en otros sexenios— de la violencia registrada el domingo 22 de febrero, un episodio que la administración federal se esfuerza por minimizar: si ocurrió, sostiene, no tuvo mayores afectaciones y, en todo caso, no reviste la gravedad que los testigos le atribuyen.
El problema es que, desde mediados de 2024, Sinaloa ha sido escenario de una ola de violencia intensa que ha dejado numerosas víctimas ajenas por completo a las actividades de los grupos criminales, sin que hasta ahora los gobiernos federal y estatal se hayan hecho responsables de atenderlas.

Lo que sí hizo hoy el gobierno federal fue volver a la discusión sobre las circunstancias del arresto de Ismael Zambada, “El Mayo”. Sheinbaum, como lo hizo Andrés Manuel López Obrador durante los últimos diez meses de su mandato, presentó a su administración como la parte agraviada por la forma en que se llevó a cabo esa detención que, a diferencia del supuesto “abatimiento” —como el gobierno federal describe el caso de Oseguera Cervantes—, ocurrió sin que autoridades estadounidenses dispararan un solo tiro en territorio mexicano.
A Joe Biden le bastó con tener preparados a los agentes que arrestaron a Zambada cuando la aeronave en la que viajaba aterrizó en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México. En ese sentido, Sheinbaum retomó el guion de López Obrador y repitió, casi de manera literal, las quejas del tabasqueño en torno a esa captura.
También insistió, como ya es la costumbre, en que Estados Unidos debe frenar la venta de armas a los grupos criminales que operan en México, sin reconocer que, en última instancia, la vigilancia de las aduanas mexicanas corresponde al gobierno de México que no tendría por qué esperar que Estados Unidos vigilara que entra a territorio mexicano, de manera legal o ilegal.
El problema clave para Sheinbaum, sin embargo, es que más allá del encendido discurso nacionalista que le caracteriza, en el momento en que uno consulta una fuente distinta a la que ofrecen las diapositivas de la Presidencia de la República, lo que emerge es que lejos de vivir una reducción significativa del número de homicidios y otros crímenes de alto impacto, Sinaloa, como el resto del país, vive la nueva normalidad impuesta por López Obrador de altas tasas de incidencia de homicidio.
Así se puede ver para el caso concreto de Sinaloa, donde lejos de ocurrir una caída tan notable o venturosa como la proclamada esta mañana en Mazatlán, lo que se observa es el estancamiento en índices muy altos de violencia expresada en el número de homicidios que ocurren en Sinaloa desde hace al menos diez años, agravada, es cierto luego de la captura de Zambada, pero que incluso antes de ese hecho seguía siendo elevada.
Y lo mismo puede decirse de las cifras a escala nacional. Aunque es difícil que haya un día en que Sheinbaum no critique al “periodo neoliberal”, al concluir el mes 16 de su gestión, su gobierno reporta ya cinco mil homicidios más que los que tenía Enrique Peña Nieto al concluir ese plazo y acumula 23 mil homicidios más que los que tenía Felipe Calderón Hinojosa al terminarlo, como se puede ver en la gráfica que aparece después de este párrafo, elaborada por TResearch International de México a partir de la información oficial.

Sheinbaum continuará sus actividades en Sinaloa mañana sábado.
