
CIUDAD DE MÉXICO. | En un acto que parece sacado de una realidad alterna, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presumió a través de sus redes sociales una “excelente conversación” con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Mientras el occidente del país intenta recuperarse de una jornada de 500 incidentes violentos y el Ejército rinde honores a sus caídos, la cúpula del fútbol mundial reitera su “plena confianza” en México como sede de la próxima Copa del Mundo.
El contraste de las dos realidades
La publicación de Infantino, cargada de entusiasmo por la que llama “la mejor historia de la Copa Mundial”, choca frontalmente con la crisis que se vive en el terreno:
- Seguridad vs. Propaganda: Infantino habla de “plena confianza” el mismo día que Mazatlán —sede de la próxima Mañanera— se encuentra blindada por el temor a la guerra interna del Cártel de Sinaloa.
- Inclusión vs. Exclusión: La FIFA celebra un mundial “inclusivo”, mientras el Gobierno Federal amuralla Palacio Nacional para excluir el dolor de los padres de Ayotzinapa y las madres buscadoras, a quienes no les dedican ni una fracción del tiempo que le otorgan a los directivos del fútbol.
- Prioridades en la mesa: En la conversación se habló de los partidos programados, pero se omitió el impacto de la inseguridad en las carreteras que conectan las sedes, las mismas donde la Guardia Nacional sufrió la baja de 25 elementos hace apenas unos días.
