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CIUDAD DE MÉXICO. | La narrativa oficial sobre el operativo en Tapalpa ha dejado una interrogante que comienza a circular con fuerza en los pasillos de la justicia federal: ¿Qué pasó realmente a bordo del helicóptero donde viajaba Rubén “N”, alias “El Tolín”?

Mientras las imágenes filtradas muestran un traslado bajo máxima seguridad, el hecho de que un objetivo prioritario —presuntamente estabilizado para su transporte— llegue muerto a su destino, enciende las alarmas sobre los protocolos de las Fuerzas Especiales.

1. El enigma de la “estabilización” médica

Según el reporte de la SEDENA, “El Tolín” fue uno de los tres heridos de gravedad que fueron subidos a aeronaves para recibir atención médica de urgencia en la capital del país. Sin embargo, surge la duda técnica:

  • Protocolo de extracción: En operativos de alto impacto, un herido solo es trasladado vía aérea si los paramédicos de combate logran estabilizar sus signos vitales.
  • La contradicción: Si las heridas eran mortales por necesidad, el protocolo dicta atención en el hospital más cercano (como el de Guadalajara). El envío directo a CDMX sugiere que el objetivo tenía que llegar vivo para ser interrogado por la FEMDO.
  • En la foto va sentado, sometido y no se le nota ninguna herida ni sangrado.

2. ¿Interrogatorio de campo o complicaciones?

La imagen de “El Tolín” bajo custodia en la aeronave muestra un despliegue de fuerzas de élite. El análisis forense será clave para determinar:

  • Si el deceso fue producto de un choque hipovolémico (desangramiento) no controlado.
  • O si hubo factores externos durante el vuelo. La historia reciente de México tiene capítulos oscuros donde objetivos clave “no sobreviven” al traslado, evitando así que la información que poseen llegue a los tribunales.

3. La importancia de “El Tolín” vivo

Como jefe de plaza en Tapalpa y hombre de confianza en la estructura del CJNG, su testimonio era oro puro para el Centro Nacional de Inteligencia. Su muerte “en el camino” corta de tajo la posibilidad de conocer:

  • Rutas de escape actuales de la cúpula criminal.
  • Red de protección política en la zona de Jalisco.
  • Detalles sobre el armamento de alto poder (lanzacohetes) asegurado en el sitio.

El veredicto pendiente

Hasta que la Fiscalía General de la República (FGR) no entregue el dictamen de la necropsia de ley, la versión de que “murió por las heridas del enfrentamiento” seguirá bajo el escrutinio de la opinión pública. En un país donde la justicia suele ser opaca, la muerte de un capo en manos del Ejército siempre dejará la duda: ¿Se les fue, o no les convenía que llegara?

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