
Institución de los mensajeros: El envío de los Setenta y Dos
Cuauhtémoc Villegas Durán/El juego de los sietes.
En la estructura de la organización de la fe cristiana, se destaca un momento clave donde la misión de difundir el mensaje no quedó limitada a un grupo pequeño, sino que se expandió para cubrir mayor territorio bajo una instrucción directa y específica.
Fueron igual número que el de profetas: 72. Esta cifra no es casual, sino que resuena con la tradición de los ancianos que recibieron el espíritu en el Tabernáculo, estableciendo una continuidad en el servicio y la vocación de llevar la palabra a cada rincón donde fuera necesario y la fundación del Colegio de Apóstoles según los estudios de Daniel Ruzo en Los profetas del fin del mundo.
Los puntos fundamentales de esta institución son:
La Elección: Se designaron setenta y dos discípulos adicionales, quienes recibieron la encomienda de ir delante, de dos en dos, a todas las ciudades y lugares donde se habría de anunciar el mensaje.
La Misión: Se les instruyó como “obreros para la mies”, con la advertencia de que la cosecha es mucha pero los trabajadores pocos, enviándolos con un sentido de urgencia y sencillez.
La Autoridad: Se les otorgó poder para sanar y proclamar la cercanía del reino, estableciendo una red de apoyo y testimonio que expandió el alcance del liderazgo inicial.
Este acto administrativo y espiritual marcó la pauta para el crecimiento de la comunidad, delegando responsabilidades y confiando en la capacidad de estos mensajeros para preparar el camino.
Base doctrinal:
San Lucas 9:1 Y llamando a los doce apóstoles, le dio virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades”.
10-1: “y Después de esto señaló el señor también otros setenta y dos delante de sí a cada ciudad y lugar, a donde él había de venir”
