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Ajo Blanco/Cuauhtémoc Villegas Durán

Los guardianes pierden el honor, mientras desfilan hay tanto fraude a nuestro alrededor“. La cúpula, Soda Estero.

La caída de Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, no es el triunfo de la justicia que nos quieren vender; es la autopsia de un sistema militar podrido. Mientras las cifras oficiales de muertos bailan entre la mentira de Harfuch y la realidad de las morgues (que ya superan las 88 bajas), queda al descubierto la verdadera cara de nuestros “Generalitos”: una cúpula castrense que ha canjeado el honor por la sumisión y la soberanía por el aplauso de Washington.

En la columna de Héctor de Mauleón se habla de la fisura en el gabinete de Seguridad que se advirtió desde el domingo cuando la SEDENA emitió un boletín dejando de lado al secretario de Seguridad Pública de la Federación, Omar García Harfuch. Amén que el operativo fue reactivo para evitar que Estados Unidos entrara por el criminal al que premiaron matándolo para que no pagara en Estados Unidos al menos un poco de todo el mal que hizo.

Desde que Calderón inició la Guerra del Narco, los ciudadanos, los adictos, inocentes, niños, niñas, familias enteras, pueblos completos han sido víctimas de los abusos desmedidos de los dos bandos. Por una parte el Estado con sus policías al servicio total del narco, sicareando y desapareciendo personas como sucede en todo México y las fuerzas federales como la Guardia Nacional que ponen retenes en las carreteras más para llenarse las bolsas de billetes que para buscar la paz social. Inútiles que cuando se les asigna cuidar a un periodista lo ven más como un objetivo militar como fue en mi caso, al grado de que los odié y les llamé en la propia Secretaría de Gobernación, “generalitos faltos de güevos” y le menté su madre al presidente en turno, un farsante, el idiota que nos dejó el problema a los de a pie por sus oscuros y viles intereses. Por su inacción y las falsedades del Ministerio Público estatal también y más (otro círculo de seguridad del capo, que debe ser investigado) fui desplazado de Jalisco

Eso sí, la policía y los soldados revisan a los ciudadanos hasta metiéndoles un dedo en el ano para buscarles droga con tal de buscar destruir a los débiles como están acostumbrados ya que, las vejaciones llegan hasta las torturas, asesinatos y desapariciones forzadas de miles de personas, Los soldados derriten el cristal y lo ponen en los brazos de los adictos haciéndoles orificios.

La forma de Vida del Mencho no era la de un prófugo sino la un rey, un hombre libre, porque era el verdadero dueño de México.

1. El sometimiento al Norte: Los mandaderos del Pentágono

Nuestros generales han dejado de responderle a la Constitución para rendirle cuentas a las agencias estadounidenses. La captura y posterior muerte de los objetivos en Tapalpa huele a una entrega pactada bajo presión externa. Se han convertido en los “mandaderos” que ejecutan operativos de alto impacto solo cuando las agencias de EE.UU. aprietan la tuerca, permitiendo que la inteligencia extranjera opere en suelo nacional como si fuera su patio trasero. La soberanía hoy es un cuento para los desfiles del 16 de septiembre; en la realidad, las órdenes vienen en inglés.

2. Doblegados ante el narco: El uniforme manchado de cristal

Es una contradicción dolorosa: tenemos un Ejército que presume “poderío”, pero que permite que estados enteros como Jalisco, Sinaloa y Guanajuato se incendien bajo el mando de criminales. Los “Generalitos” han permitido que el narco se convierta en el verdadero Estado. Se sientan a ver cómo el país se inunda de cristal, cómo las plazas se pierden y cómo los grupos delictivos operan con una impunidad que solo se explica a través de la complicidad por omisión o por nómina. No pelean para ganar la paz; administran la guerra para mantener el presupuesto.

3. Persiguen a los débiles: La bota contra el ciudadano

Donde sí muestran sus medallas y su rigor es contra el eslabón más débil. Los vemos activos persiguiendo migrantes, intimidando a periodistas, o acordonando escenas de civiles que murieron por “error” en el fuego cruzado. Es el clásico comportamiento del cobarde: sumisos ante el patrón (EE.UU.), omisos ante el rival (el narco) y tiranos ante el pueblo que no tiene fusiles para defenderse.

4. El Mencho: Un indulto de plomo

El operativo de Tapalpa es el ejemplo perfecto. Permitieron que “El Señor de los Gallos” viviera años impune, destruyendo familias y desapareciendo a miles. Al final, no hubo juicio, no hubo verdad para las víctimas. Lo dejaron morir en el traslado o en el campo, una “salida fácil” que le ahorra al gobierno y a los generales el bochorno de un interrogatorio donde el capo revelara cuánto le pagaba a cada estrella en el hombro.

Veredicto: Estrellas sin honor

México no necesita generales que se cuadren ante el extranjero ni que se escondan tras escritorios mientras el país se desangra. Necesitamos una milicia que deje de perseguir a los descalzos y se atreva a limpiar su propia casa. Mientras sigan sometidos y simulando victorias de papel, esos uniformes seguirán oliendo a la pólvora de la traición y al cristal que ha envenenado a nuestra gente.

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