La respuesta presidencial frente a conflictos del partido en el poder.
Sheinbaum minimiza fracturas en Morena y recicla viejas defensas
En lugar de reconocer la escala de las confrontaciones en su partido, Sheinbaum volvió a preguntar “¿por qué no hablan de García Luna?”

Sheinbaum dijo también pidió hablar de Karime Macías, la exesposa de Javier Duarte, actualmente preso, a quien el Reino Unido ofreció asilo político.
Como hacía Felipe Calderón con García Luna, Sheinbaum minimizó el alcance de los distintos pleitos y acusaciones mutuas que sacuden a su partido en la actualidad.
Los Ángeles Press
La actividad de este martes 17 de febrero en Palacio Nacional estuvo marcada por la notoria molestia que causa en la titular de la Presidencia de la República el que se hable de los problemas que objetivamente existen en su gobierno y, sobre todo, entre los funcionarios y exfuncionarios de los distintos grupos y facciones que coexisten en el seno del Movimiento de Renovación Nacional.
Claudia Sheinbaumhizo todo lo posible por minimizar el alcance de las acusaciones hechas por Julio Scherer Ibarra, el exconsejero jurídico de la Presidencia de la República durante un tramo del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
El tema es especialmente sensible para Sheinbaum porque involucra, por un lado, a quien hoy funge como su coordinador de asesores y que durante todo el sexenio de López Obrador fue director de Comunicación Social y vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas.
También incide el conflicto interno entre Mario Delgado, actual secretario de Educación Pública, y Marx Arriaga, quien hasta hace unos días era responsable de los libros de texto y otros materiales en la SEP, y que ahora se aferra a un cargo que Delgado decidió eliminar del organigrama de la dependencia.
El pleito es más inflamable por las mutuas acusaciones de traición sea a las lealtades personales o a lo que cada uno de los involucrados estima que es o que debe ser la “Cuarta Transformación”. También porque, por más que Sheinbaum haga todo lo posible por minimizar los hechos, Arriaga y Delgado, así como sus respectivos alfiles y aliados, intercambian acusaciones e incluso insultos en redes sociales.
Arriaga, además, se ha atrincherado en lo que, al menos en el papel, eran sus oficinas en la SEP y que ahora, a juzgar por el pleito de banqueta, se han convertido en el refugio desde el cual se aferra a un cargo que primero le otorgó López Obrador y que Sheinbaum ratificó en 2024.
Sheinbaum intentó aplacar la situación con uno de sus recursos frecuentes: interpelar a quienes asisten a sus actividades matutinas con la pregunta “¿por qué no hablan de (Genaro) García Luna?”. Al exsecretario de Seguridad del gobierno de Felipe Calderón sumó también a Karime Macías, exesposa del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte.
Para azuzar a Morena contra Macías, Sheinbaum recurrió a las ya conocidas fotografías de los cuadernos en los que la exprimera dama de Veracruz escribía sus “afirmaciones” sobre su supuesto derecho a “merecer abundancia”. Incluso volvió a arremeter contra Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, pese a que fueron esa organización y otras las que documentaron tanto los fraudes cometidos por la familia Duarte Macías como la forma en que esos esquemas de defraudación fiscal se replicaron en otras entidades del país.
