
Alfabeto QWERTY/Andrés Villareal/Ríodoce.- Concordia es una lejanía. Un letrero en el camino, un punto en el mapa. Tal cual como muchos sitios que rodean nuestro lugar de residencia. Nos separan unos cientos de kilómetros y son tan desconocidos como la Patagonia o Groenlandia.
Hoy Concordia, uno de los 20 municipios de Sinaloa, es tan ajeno a su nombre que ni nos damos cuenta. Tan ajeno y tan igual.
La desaparición de una decena de mineros a finales de enero, el día 23, puso en el mapa a Concordia por la peor de las razones. La continuidad de la guerra ahora tocó a La Clementina, un barrio del pueblo, que pensaban protegido por un portón de acceso tipo privada. Hombres armados sacaron de distintas casas a 12 trabajadores de la mina Pánuco. Los testimonios en la comunidad señalan que liberaron a dos casi de inmediato, entre ellos a una mujer, quienes llevaron el mensaje de que tenían a los otros 10 retenidos.
En el pueblo la versión que se repite es que llevaban el mensaje de una extorsión. El modelo de negocio impuesto por el narco, que se volvió común en las minas que se encuentran en enclaves dominados por ellos. Mientras los días pasaban y los mineros no aparecían, el gobierno federal respondió 10 días después con el envío de tropas militares a la zona.
Dos semanas después seguía sin saberse nada de los mineros desaparecidos. Al quinto día de la presencia federal en Concordia, el 6 de febrero, encontraron una fosa clandestina en el pueblo El Verde, muy cerca de la cabecera municipal y de donde se llevaron a los mineros, solo 15 kilómetros, unos 20 minutos en coche.
En esa primera fosa han encontrado al menos 10 cuerpos, cinco de ellos coincidiendo con los mineros privados de la libertad en La Clementina. Se ha informado que hay otras fosas, cercanas a esta primera, y donde también han encontrado cuerpos de personas.
La versión oficial de Omar García Harfuch, el Secretario de Seguridad Federal, refiriéndose a que una célula de los Chapitos se los llevó por una confusión, pensando que se trataba de miembros del grupo rival de los Mayitos, no se sostiene según los pobladores de Concordia. Todos sabían en el pueblo que en La Clementina vivían los mineros, empleados por la empresa canadiense para la exploración en Pánuco, el proyecto principal de Vizsla Silver Corp. Aunque todos ellos venían de otros lugares de México, muchos eran conocidos en el pueblo porque llevaban tiempo trabajando ahí.
Son tres semanas de la desaparición y 10 días que encontraron las fosas de El Verde, donde han identificado los cuerpos de cinco de los mineros, pero la versión de lo que ocurrió ese 23 de enero y las razones por las cuáles se llevaron precisamente a esos mineros, siguen sin revelarse. Queda a deber mucho el gabinete federal de seguridad con una versión tan simple y apresurada.
Margen de error
(Vizsla) La compañía canadiense se adelantó en un comunicado en su página oficial negando cualquier trato ilegal con alguna organización. Después de lamentar el suceso e insistir en que da soporte a las familias de los colegas desaparecidos.
Es enfática Vizsla Silver en insistir en que “mantiene una política de tolerancia cero ante el soborno, la corrupción, la extorsión y cualquier forma de conducta ilegal o poco ética.”
Vizsla Silver, a través de su empresa en México Minera Canam SA de CV, le compró los derechos de explotación en 2016 a Minera Real de Cosalá, quien había obtenido la concesión por 50 años. Tienen poco tiempo en Concordia, pero Pánuco es su proyecto insignia de plata y oro. Incluso ahora en 2026 habían anunciado que sería el despegue para avanzar a la producción, después de dos años de exploración.
Vizsla ha llamado a Pánuco el proyecto que podría convertirse en uno de los más grandes del mundo, prospectando una producción promedio de 17.4 millones de onzas de plata al año.
Primera cita
(Relación) Para entender la salvaje relación que mantienen en México las empresas mineras con el narco, vale la pena retroceder una década. En 2015 robaron 200 kilos de oro a la mina El Gallo, en Mocorito. Nunca se aclaró quienes fueron los responsables ni se dio a conocer si se recuperó el botín.
En medio del asombró, lo que resultó una bomba peor a los 200 kilos de oro, fueron las declaraciones de Rob McEwen desde Canadá, cuando admitió que tenían que pedir permiso al narco para moverse: “Tenemos buena relación con ellos. Si queremos ir a explorar a algún lado, le preguntamos y te dicen: ‘No, regresen en un par de semanas’”. Después diría que se malentendió lo que dijo, pero ya había quedado para el registro.
Mirilla
(Rayita) La captura de los mineros de Concordia por el narco, independientemente del bando al que pertenezcan, es otra de las muchas muestras del alcance de las organizaciones criminales en México. Aquí enfrentándose a una empresa internacional como la minera, pero igual en la estafa a negocios modestos en el mismo Concordia.
Hay testimonios de habitantes que han perdido el trabajo porque el pequeño negocio donde trabajaban le era imposible seguir pagándoles una cuota por mantenerse abiertos (PUNTO)
Artículo publicado el 15 de febrero de 2026 en la edición 1203 del semanario Ríodoce.
