Sueños de trenes

Iván Páez/Ríodoce.- Al quedarse huérfano desde muy pequeño, Robert Grainier (Joel Edgerton) tiene claro que su vida no será sencilla, no sólo por la ausencia de sus padres, sino porque debe trabajar arduamente para sobrevivir. Su panorama cambia cuando conoce a Gladys (Felicity Jones), con quien conecta al instante, al grado de estar seguro que es con quien quiere pasar el resto de su vida. No obstante, al regreso de una de sus jornadas como leñador y constructor de trenes, se enfrenta a una desgarradora experiencia que lo obliga a reconstruirse desde cero, con la esperanza de recuperar lo que un día lo hizo completamente feliz.
Probablemente, Sueños de trenes (Train Dreams/EU/2025), dirigida por Clint Bentley, no consiga el Oscar como mejor película el próximo 15 de marzo. Las predicciones apuntan más a Pecadores (2025), la que, con 16 menciones, rompió récord como la más nominada a los premios de la Academia de Hollywood, superando a La malvada (1950), Titanic (1997) y La La Land (2016). No se trata de que el filme en cuestión sea malo: simplemente no es de los que suelen gustarle más a los votantes.
Aunado a quejas de que no recibió la promoción suficiente, otra razón para que la cinta no sea la mejor en los Oscar es que compite con unas más ruidosas y muy buenas: la misma Pecadores, Frankenstein (2025), Una batalla tras otra (2025), Bugonia (2025) y Hamnet (2025). En sus otras nominaciones, la situación tampoco es favorable: Pecadores suena más fuerte para coronarse en fotografía; Una batalla tras otra tiene más probabilidades en guion adaptado; y “Golden” de KPop Demon Hunters, es la favorita para triunfar en mejor canción.
Lo que es un hecho del filme escrito por el propio Bentley junto a Greg Kwedar, basados en la novela de Denis Johnson, es que, por varios aspectos, no queda como uno más del montón para quien tenga la oportunidad de apreciarlo. El primero es que no se puede ignorar la excelente fotografía a cargo de Adolpho Veloso, la cual es, prácticamente, un personaje más. El director logra encuadres realmente perfectos y bellos, consigue imágenes nostálgicas y poéticas, que la acercan al documental, gracias a la luz natural, y con el color contribuye enormemente a que la historia de vida de Robert se perciba aún más nostálgica, triste, pesada, dolorosa y devastadora.
Otro aspecto sobresaliente de Sueño de trenes es su guion. No por nada, diferentes premiaciones la han incluido en esa categoría. La habilidad en este sentido está en retratar, con un apropiado ritmo aletargado y una precisa sensibilidad, la soledad y el duelo, pero sobre todo la capacidad resiliente del protagonista; en incluir un discurso ecológico coherente, que abona a que se aprecie más el impresionante paisaje que incluye varios lugares de Washington, Estados Unidos; y en lograr una narrativa atractiva, envolvente y contemplativa.
Indiscutiblemente, de la historia que sí o sí resonará en la memoria por días y vendrá a la mente cada se haga referencia a las películas nostálgicas, destacan también las interpretaciones: no hay ninguna desechable, pero Joel Edgerton es potente y exacto para mostrar su dolor; Felicity Jones es impresionantemente significativa como la visionaria y complementaria esposa; y William H. Macy es magistral, profundo y necesario en el relato.
Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.
