Apunta a Marina del Pilar y a su partido Morena
Camisa blanca, manos ocultas: el búmeran de Carlos Torres
Un video cuidadosamente producido por Carlos Torres intenta contener el daño, pero termina exhibiendo las grietas de un entramado político en Baja California.


El video es una grabación real, pero intervenida con filtros de embellecimiento que rejuvenecen el rostro de Carlos Torres y refuerzan una puesta en escena diseñada para controlar el daño político.
Por Hazael Sayavedra
De pie, en primer plano, camisa blanca impecable como si fuera una armadura de pureza, Carlos Torres lee un guion a un costado sin improvisar ni un segundo. No se le ven las manos —escondidas fuera de cuadro, como si temieran delatarlo—. Por más que intente limpiar su reputación con este insignificante video, la mugre se queda pegada.
“No estoy por encima de la ley y no me voy a esconder”, declara. Ironía brutal: ni Nicolás Maduro, el dictador que controlaba un país con petróleo y narcomilitares, pudo esconderse cuando Donald Trump ordenó su captura en enero de 2026. ¿Y este empresario de provincia, insignificante en el tablero global, va a lograrlo? Ridículo. La llegada de Trump es un cambio de era: Estados Unidos ya no tolera la narcopolítica en su patio trasero y escoge objetivos para dar ejemplo. Al puro estilo yanqui, vendrán por Carlos Torres y, por extensión, por Marina del Pilar —para mostrar que la justicia no respeta fronteras ni gobernadoras de Morena—.
Él se pone sentimental: “No quisiera que esto le pase a nadie”. ¿En serio? Mientras cientos han desaparecido y millones de pesos del erario público se han evaporado en Baja California bajo manejos sospechosos, él lee su coartada con voz temblorosa.
Marina intenta lavarse las manos: divorcio firmado en noviembre de 2025, distancia pública, confianza en la FGR. Pero las visas revocadas en mayo de 2025 por Estados Unidos los atan en privado —enriquecimiento inexplicable, nexos con “Los Rusos”, tráfico y extorsión—. Baja California, uno de los estados más corruptos bajo su mando, es el blanco perfecto: una gobernadora que usa medios y banalidad para conectar con la base, mientras esconde los grandes hechos.
Morena va a tener que entregar cabezas grandes —Marina del Pilar y su exesposo Carlos Torres, entre una lista muy amplia que aún está por desvelarse— para justificar que no son como los gobiernos a los que juraron no repetir y que tanto se cansaron de criticar. Si no, 2027 será su tumba.
La camisa no lava, y las cabezas van a rodar.
