
Ríodoce.- La agresión al exalcalde y diputado Sergio Torres Félix y a la diputada Elizabeth Montoya es un signo de que la inseguridad sigue deteriorándose, consideró el Consejo Estatal de Seguridad Pública.
En un posicionamiento, la Coordinación General del Consejo Estatal de Seguridad Pública señaló la violencia que en Sinaloa se profundiza de manera ininterrumpida y hoy muestra señales claras de una preocupante y aguda degradación.
Menciona que la entidad enfrenta desapariciones forzadas, homicidios dolosos, robo de vehículos y robo a comercios, delitos que impactan de forma directa la vida cotidiana de miles de familias y han erosionado la confianza social y la tranquilidad de sinaloenses.
“A este escenario se suma ahora la violencia política, como lo evidencian las agresiones contra el diputado Sergio Torres y la diputada Elizabeth Montoya, lo que condenamos con toda firmeza.
Este ataque no puede entenderse como hecho aislado, sino como un signo alarmante de que la situación de inseguridad continúa deteriorándose”, indica.
Detalla que es más grave aún que el ataque se perpetre al mediodía y en una zona céntrica con alta concurrencia de peatones y conductores.
“Es indispensable subrayarlo con claridad: la vida de las y los legisladores es tan valiosa como la de cada una de las personas que han sido víctimas de la violencia en Sinaloa.
No existen jerarquías en el valor de la vida humana ni excepciones cuando se trata del derecho a vivir con seguridad”.
En el posicionamiento reconocen los esfuerzos institucionales realizados para enfrentar este contexto, pero es evidente que aún estamos lejos de recuperar condiciones mínimas de estabilidad y seguridad que permitan a la ciudadanía desarrollar su vida diaria sin miedo.
“La violencia dejó de ser episódica y se ha convertido en una condición persistente del entorno. Normalizarla no es una opción”, señala.
La Coordinación General del CESP exigió el fortalecimiento inmediato y verificable de los estándares de seguridad, con acciones eficaces que protejan a todas las personas, sin distinciones, y que frenen la escalada de violencia que desde hace más de un año amenaza la convivencia democrática y social.
