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Jorge Díaz Payán: más de 50 años frente al lienzo

Ríodoce.- El pintor sinaloense asegura que la vocación por el arte nació con él, hoy a la distancia la considera indisoluble

Jorge Díaz Payán empezó a dibujar antes de saber que eso podía ser una profesión. De niño llenaba cuadernos con dibujos y sin darse cuenta iba formando una relación natural con la pintura.

Le regalaron unos pinceles y acuarelas y eso fue suficiente para marcar su destino, aunque tenía claro que la vocación había nacido con él. Ya la traía y ahora después de 50 años en esta profesión, la considera indisoluble.

A finales de los 60 ingresó a la Escuela de Artes de la UAS. Ahí coincidió con artistas que después se volverían referentes locales, como Lopus, Kan Guerrero y Hermilo Soto.

Su formación estuvo marcada por Arturo Moyers, maestro que le enseñó el dibujo académico y las bases del oficio. Tras dos años de formación en Culiacán, en 1971 se fue a la Ciudad de México. Su idea original era estudiar arquitectura, pero no logró entrar.

Ese cambio lo llevó a la Academia de San Carlos, donde decidió, sin vuelta atrás, dedicarse de lleno a la pintura.

Estudiaba y al mismo tiempo trabajaba como pintor, haciendo cuadros por encargo que le permitían pagar renta y sostenerse. Visitaba museos, galerías y se movía en un ambiente artístico muy distinto al de su ciudad natal.

“Para mí, México fue como soltar alas, aunque regresaba de repente a Culiacán y me ofrecieron ser maestro de pintura en la Escuela de Artes José Limón de Difocur, donde permanecí por más de 10 años”, recordó.

“A inicios de los noventa decidió dejar la institución para abrir su propio taller. Renté un espacio en la colonia Chapultepec, después en mi casa y desde entonces esta ha sido mi vida”.

Su tránsito por el arte

En su obra, Díaz Payán ha transitado por distintas etapas. En sus años de formación en México se interesó por el geometrismo, una línea que aún aparece de forma recurrente en su trabajo, pero durante mucho tiempo se centró en pintar a Culiacán.

A la ciudad, el artista, la pinto cientos de veces; sus  casas antiguas, puertas, ventanas y calles que con el tiempo se volvieron una marca personal.

Durante años recorrió distintos municipios de Sinaloa. Viajaba, tomaba fotografías y a partir de ellas desarrollaba sus cuadros. Mazatlán, Cosalá y Concordia forman parte de ese archivo pictórico.

SUS CUADROS. Registros de la ciudad que se fue.

En sus cuadros está un registro de esa ciudad que se fue, pero que persiste a través de su obra.

“Años duré pintando a la ciudad, pero hace poco tiempo empecé a soltarme. Empecé a experimentar con procesos más libres y a dejar que el color y el accidente marcaran el rumbo del cuadro”, dijo Díaz Payán.

“Ahí encontré una nueva forma de trabajar, más intuitiva y menos planeada”.

La abstracción de las formas

Hoy su obra se mueve principalmente en el terreno de la abstracción. Trabaja con acrílico y no parte de una temática fija. A veces aparecen formas geométricas, otras referencias a la naturaleza, pero siempre desde la exploración.

Su rutina es clara: pinta todos los días por la mañana, hasta el mediodía.

Además de la pintura, ha desarrollado obra escultórica, especialmente una serie de figuras femeninas realizadas hace más de diez años. No las ha expuesto, dice, por la falta de espacios adecuados.

Para él, la desaparición de galerías independientes ha afectado seriamente la difusión del arte en Culiacán.

Mapa delincuencia Culiacán

Díaz Payán también fue parte de la creación del Jardín del Arte en la Colonia Chapultepec, un espacio que durante años reunió a pintores locales y acercó la obra al público.

Sobre vivir del arte, mencionó que es difícil y que la mayoría de los artistas combinan la pintura con otros trabajos. En su caso, logró sostenerse gracias a la docencia, la venta de obra y encargos importantes, como los retratos oficiales de presidentes municipales de Culiacán.

Admira a artistas como Claude Monet, Rufino Tamayo y Francisco Toledo, pero aclara que nunca buscó imitarlos.

“El arte no se hace para vender. Se hace porque lo necesitas hacer”, indicó.

Con más de cincuenta años de trabajo, Jorge Díaz Payán sigue pintando todos los días, porque mientras esa emoción siga ahí afirmó que seguirá frente al lienzo.

Artículo publicado el 11 de enero de 2026 en la edición 1198 del semanario Ríodoce.

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