La esperanza tiene datos duros

FOTO: JOSÉ BETANZOS ZÁRATE/CUARTOSCURO.COM:
El gobierno se equivoca, o miente, cuando niega la crisis y afirma que solo vivimos episodios pasajeros de violencia que se han atendido bien. (“Baches” dice el gobernador).
La verdad es que padecemos una crisis sostenida que sangra la economía, la salud, el patrimonio y la vida de los sinaloenses. Negándola no se va a solucionar.
Asesoría económica
En los últimos 16 meses no hemos vuelto al número de asesinatos, secuestros y robos de vehículos del periodo de la pax narca previo al 9 de septiembre de 2024. Desde esa fecha, suceden el doble o el triple que antes. Mucho menos acontece aquí la misma cantidad de esos delitos que registran los estados pacíficos, respecto a ellos estamos hasta 40 veces por arriba.
El IMSS reporta la pérdida de miles de empleos formales; el INEGI señala que hay menos producción de bienes y servicios y que el 80 por ciento de la población siente miedo de vivir aquí; los medios de comunicación informan de migraciones a otras ciudades; el Sistema Nacional de Seguridad Pública indica que estamos donde más vehículos se roban y más se asesina, per cápita, de todo el país.
El científico Jared Diamond, asienta que hay muchos posibles desenlaces a las crisis y, para explicarlo, hace un paralelismo entre las sociedades y los individuos: “En el mejor de los casos, las personas consiguen desarrollar nuevos y mejores métodos para gestionarlas y salen de ellas fortalecidas. En los casos más tristes, se sienten abrumadas y retoman sus viejas costumbres o terminan adoptando métodos nuevos, pero peores. Algunos de los individuos que pasan por una crisis incluso llegan a suicidarse.”
Vivimos una crisis que es la culminación de una serie de cambios por los que el crimen organizado se convirtió en potencia económica, capturó a las instituciones del Estado y controló territorios, al mismo tiempo que sus conflictos internos necesitaron de más violencia para dirimirse.
Seguridad ciudadana
Rocha-Morena es incapaz de transformar y enfrentar a esa nueva macro delincuencia. No rechazó el apoyo electoral del crimen organizado, ni el dinero para campañas, ni la inclusión de recomendados en el gabinete, ni expulsó a sus afiliados y candidatos vinculados con delincuentes, ni cerró el trato fluido que deriva en pactos de impunidad. Tampoco fortaleció a las policías locales para que previnieran el delito, ni a la fiscalía para que lo investigara y persiguiera eficazmente ni al poder judicial para que lo juzgara y castigara.
Rocha-Morena pretextó el “pragmatismo político bien intencionado” para reproducir una relación con el crimen organizado que oscila entre la complicidad y la subordinación. Decidieron gobernar con el mal disque para transformar Sinaloa. Lo primero es evidente, lo segundo no existe.
La gran crisis de Sinaloa es una combinación de la crisis de inseguridad con la crisis del modelo económico que crece menos que el promedio nacional desde hace décadas y está golpeado por la política agrícola reciente.
Otros estados han resuelto crisis similares, los sinaloenses no somos menos capaces de hacerlo.
Lo han hecho estados con mayores problemas de geografía, más cerca del mercado mundial de drogas, como Coahuila y Yucatán, y, además, este último con mayor antigüedad en el narcotráfico.
Turismo Sinaloa
En agosto de 1997, Sinaloa tuvo una tasa de 1.92 asesinatos por cada 100 mil habitantes y Yucatán, 2.98. Veintiocho años después, en junio pasado, la tasa de Sinaloa fue 4.98 y la de Yucatán, 0.08. En Coahuila, la tasa en junio de 2012 fue 3.43 y, 13 años después, 0.32.
En Yucatán el detonante del movimiento social que logró los cambios para superar la crisis fue la sangrienta toma de un reclusorio y en Coahuila, la elección de gobernador.
Un punto fundamental para superar la crisis rumbo a la construcción de un Sinaloa próspero, pacífico, equitativo e incluyente es entender que la alternativa al narco gobierno no es una narco oposición.
La fuerza social o partido político que acepta apoyo electoral, dinero, militantes, candidatos o intercambio de mensajes de la delincuencia solo significa un cambio de gerente del crimen organizado al frente del gobierno.
Aquellos que únicamente buscan tener un cargo, no construir una nueva sociedad, son los que proponen “sumar a quien sea” prometiendo que ellos saben “usar a los malos”. Una oferta, ingenua o mentirosa, que a donde se mire no ha producido paz y prosperidad.
Seguridad ciudadana
Podrá ganar un político apoyado por el crimen organizado pero inevitablemente hará un narco gobierno. Está visto.
Las sociedades que han superado crisis similares lo hicieron porque formaron un movimiento social exigente del cambio, de tal tamaño y argumentos que forzaron a las fuerzas políticas existentes o crearon nuevas. Los ciudadanos se dieron cuenta que sus pláticas y votos son más trascendentes de lo que creían, que los conversatorios de autoevaluación honesta tejen visiones unificadas potentes y que las tímidas solicitudes en privado no dan resultado.
Superar la crisis pasa por entender que los grandes problemas exigen respuestas colectivas, que las medidas individuales tienen consecuencias cortas, que es necesario cambiar lo que no funciona, reconstruir lo que es común a todos: las instituciones, la organización social, la política.
Otro pilar imprescindible para superar la crisis es la construcción de un programa de emergencia que identifique los cambios necesarios en las políticas para generar seguridad ciudadana; prevención del delito, investigación, persecución y justicia; crecimiento económico, empleo, desarrollo de la agricultura, pesca, turismo y nuevas áreas; mayor acceso a educación, salud, vivienda, servicios básicos. Todo ello con sostenibilidad ambiental y desarrollo urbano.
Asesoría económica
Un programa de emergencia ambicioso que rompa con la inercia de decadencia, un cambio fundamentado para dejar de hacer lo que no funciona.
Esta puede ser la crisis que nos obligue a cambiar la relación del estado con el crimen organizado. Dos factores favorables son que el tipo de drogas químicas que dominan el mercado hace posible prescindir de Sinaloa como centro logístico y que la opinión pública mundial está observando lo que sucede aquí.
No prolonguemos esta vida de violencia-culiacanazos-pax narca, de crecimiento económico mediocre y pobreza.
Se puede. Hay coyuntura internacional, inconformidad, necesidad, potencialidades económicas y, sobre todo, mucha gente de bien, conocedora y capaz.
Artículo publicado el 28 de diciembre de 2025 en la edición 1196 del semanario Ríodoce.
