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EZLN y la alianza PRI-PAN-PRD, los adversarios más duros de AMLO: Álvaro Arreola
por: Francisco Sarabia/Ciudad de México en 30 octubre, 2018

“El reto de AMLO es brutal”, señala el investigador

Los grupos radicales conformados por el PRI-PAN y PRD igual que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que se sabe, desde su origen está ligado al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, serán los adversarios más duros que tendrá el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador en su compromiso para instaurar la cuarta transformación, sostiene el Doctor en Historia e Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Álvaro Arreola Ayala.

Y frente a este nivel de enemigos, dice, preocupa el hecho de que el político tabasqueño no cuenta con un gabinete sólido y capaz de hacerles frente, ya que no escatimarán en hacer fracasar el proyecto de Nación e instalar un nuevo régimen autoritario, como está ocurriendo en los países del Cono Sur, alerta el investigador en temas de democracia y política en la región latinoamericana.

El compromiso que tiene AMLO es brutal, asegura. Y en este reto para aterrizar y poner en marcha la cuarta transformación, es urgente que se exija a los poderes Judicial y Legislativo sacudirse la modorra, el confort y el letargo histórico en que han vivido por 100 años, donde el primero se ha dedicado a someter la justicia a los intereses de un pequeño grupo de personas, mientras que el legislativo se ha convertido en peón al servicio del Presidente.

Salvo la legitimidad que le otorga la sociedad civil, el presidente electo López Obrador no tiene un gabinete a la altura de las exigencias que reclama este proceso de transición política, señala.

“Yo veo un gabinete mediano, mediocre, y con algunas inconsistencias. Y salvo algunos tres que sí han mostrado congruencias, el resto se ha quedado en un segundo plano, en la medianía. Pero hay que esperar a los directores y subsecretarios, que son los que los consolidan”.

—¿El de AMLO es un gabinete mediocre?

—Desde mi punto de vista no tienen esa experiencia que les garantice solidez. Tal vez sí es calificado porque se ve profesional, pero ya en los hechos habrá que verlos. Y en seis meses o un año se verá.

—¿Y les ve congruencia política e ideológica con el proyecto de la Cuarta Transformación?

—Los únicos que son congruentes hasta ahora son los que han dado la cara. Jimenez Espriú es congruente; Romo también. La Secretaria de Gobernación como que no está llenando los zapatos y Marcelo Ebrard siempre se va a quedar chiquito a todos los puestos que llegue. Desde que era el brazo derecho de Camacho Solís, se le tatuó el síndrome de asistente. No se le ve perfil de estadista. Es simplemente un funcionario que le echa ganas pero no tiene una estatura sólida.

Empresarios no serán amenaza

Para el politólogo egresado de la UNAM, la clase empresarial no es la enemiga del próximo sexenio. Los grupos empresariales, argumenta, han hecho acuerdos con López Obrador y no será problema por las opciones productivas e inversiones que se han planeado para la reconstrucción del país.

—¿De qué grupos siente más sospecha para poner trabas a esta cuarta transformación?

—Del núcleo duro de la Alianza PAN-PRI-PRD, que son los que traen más recelo por el peor golpe que hayan experimentado en su vida. Y también de los grupos radicales que a veces les incomoda el triunfo histórico, y es normal que grupos emergentes preocupados por la pobreza y la desigualdad hagan ruido a historiadores, sociólogos o filósofos.

Pero lo que más me preocupa en este tema, apunta, es el grupo zapatista que ahora está en la resistencia esperando evaluar como nunca las inversiones del nuevo régimen. Estas son las cosas que sí me preocupan porque no hay un sentido de lealtad institucional.

“Creo que es una de las grandes apuestas que deben hacer, es decir, tomarse cada quien de la mano de la cuarta transformación desde sus trincheras y exijamos lo mínimo que nos corresponde. Los periodistas a exigir el respeto total a la libertad de expresión; las universidades pedirles ya no más estafas maestras y una renovación alejada completamente de los formatos de la simulación.

“Otra cosa que me preocupa demasiado es el Poder Judicial y el Legislativo que tienen 100 años sin operar y no salen del letargo histórico. A los mexicanos nos gustaría ver al poder legislativo como un verdadero contrapeso del Ejecutivo; Y un poder Judicial que logre lo que todos queremos, una justicia de acuerdo con el Estado de derecho y no de acuerdo con los intereses de grupos o de personas.

“Son los dos poderes que tenemos que verlos actuar si realmente queremos una transformación real, señala. Ya basta de que sigan en el confort. Y esta es su oportunidad histórica porque de lo contrario, un revés como el que se vive en el Cono Sur va a regresar al país a una etapa muy lamentable.

“Los adversarios del Estado Mexicano son muchos y no están nada felices, así que estarán muy activos para que fracase el próximo régimen. El compromiso que tiene AMLO es brutal, pero es el gran reto”.

Al retomar el tema del gabinete federal, el especialista dijo que “a Olga Sánchez Cordero, la futura Secretaria de Gobernación le falta sensibilidad del ejercicio del poder que no se le nota. Debería encabezar todas las reuniones de seguridad y garantizar que recuperará todos los Estados sumidos en la violencia, no solo Tamaulipas o Sinaloa. El único que ha dado la cara es el pobre Durazo, pero pues también parece que a él le va a quedar grande el saco porque la seguridad de este Secretario estará en la protección de las fuerzas armadas.

Lo demás, la hija o sobrina de Arturo Alcalde que se nombra Secretaria del Trabajo y el hijo de Lorenzo Meyer, de Desarrollo Territorial y Urbano, serán muy profesionales, pero se mantienen desde mi punto de vista en la medianía. Igual el resto del gabinete: son pesos ligeros que pueden ser noqueados a las primeras de cambio.

Artículo publicado el 28 de octubre de 2018 en la edición 822 del semanario Ríodoce.