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Sicilia-4

¿Por qué cártel vamos a votar? Se preguntan los ciudadanos

Para Javier Sicilia se superó el horror, el submundo trágico que vivió cuando mataron a su hijo. Ahora es peor: se nos vino encima, avasallando y destruyéndolo todo. Ya no es su hijo —o más bien, además de él—, sino 43 desaparecidos en Iguala, miles de muertos, bajo un gobierno cómplice del narcotráfico y corrupto.

Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del poeta y novelista y ahora también activista, fue muerto a balazos junto con seis jóvenes, en marzo de 2011, en Cuernavaca Morelos. Ahora, en medio de asesinatos y tantos desaparecidos por fuerzas gubernamentales o cárteles de las drogas, el líder del movimiento Paz y Justicia, afirma que el ser humano, en muchos de estos crímenes, ha quedado reducido a nada.

Es una atrocidad, dice, que recuerda a los Nazis y sus hornos crematorios, y a las dictaduras militares: desollar, desaparecer, quemar, destazar a las víctimas. No basta con matarlas.

“Sí, es peor. Es peor socialmente, humanamente, puede ser peor cuando lo vives en carne propia. Lo que movió el 2011 fue una masacre de siete muchachos y ahora es una masacre de 43, si es verdad lo que dice la PGR, y más porque son seis muertos entre ellos un muchacho desollado. En ese sentido es peor, mucho peor, y en ese inter un montón de desaparecidos y asesinados, y muchos de ellos en esas fosas y que nunca buscaron, que están ahí acumulados, más los de Calderón, porque es una deuda de Estado, no es una deuda de gobierno, entonces es peor en todos los sentidos”, manifestó.

Sicilia fue entrevistado en la Ciudad de México, durante el Foro Internacional Comunidad, Cultura y Paz —del que es uno de los organizadores—, con la participación de activistas, escritores, periodistas, artistas y académicos de varios países.

—Hay quienes afirman que México está viviendo una crisis de Estado peor a la del 68.
—México está viviendo una crisis de Estado absoluta, es decir este Estado ya no puede funcionar. Se nos olvida que son construcciones históricas que nacen, se desarrollan, corrompen y mueren. Es una crisis de todo el Estado, del todo el concepto de Estado liberal. Pues ya se cayó, en México, por su calidad de corrupción, es la punta de iceberg de esa caída que es inminente, y tenemos que empezar a pensar en otra cosa.
Por eso la importancia de este foro internacional, de esta emergencia. De las ruinas de ese Estado, de hace veinte años con el zapatismo, lo que empieza a tomar cuerpo son las autonomías: debemos empezar a pensar en una forma distinta de organización, y si es necesario la existencia del Estado, yo lo dudo, tal vez sea un Estado de autonomías confederadas. No sé.

Estamos hablando de un Estado que ya no cuida, que descuida; un Estado que ya no da seguridad sino inseguridad; que no hace paz sino genera violencia, que no hace justicia sino alimenta la injusticia. Pues no es un Estado, ya se acabó. Creer que las instituciones lo hacen posible, es una ilusión. Creer que las urnas que están manchadas de sangre y cadáveres, creo que hay que boicotear las urnas porque es corrupción, porque es sostener una ilusión y seguir financiando el narcotráfico, ya implotó, ya no existe. Tenemos que asumir eso, que estamos frente a un vacío y debemos crear algo nuevo.

—¿Y crees que esta insurgencia ciudadana está respondiendo a esa crisis de Estado, frente a lo que pasa en Guerrero?
—Es una protesta importante pero es una protesta frente a lo inaguantable. Tenemos que pasar a la propuesta, por eso insisto en este tipo de foros: tenemos que proponer qué viene contra este Estado, hacerlo a un lado. Por eso digo boicoteemos las elecciones y mandemos un pliego bien claro, una carta a la nación diciendo tenemos que caminar hacia otro lado y esto tenemos que sacarlo porque está absolutamente corrompido, los partidos, las mafias enquistadas en las instituciones.

Y no es que no haya buenas personas en el Estado, buenos funcionarios y funcionarias, pero es que es tal la podredumbre que ya no hay forma, no alcanza para reformarlo. Entonces tenemos que pensar en una reforma profunda, en un nuevo constituyente, porque se nos olvida que la Constitución no es la que marca cómo está constituido un pueblo, sino que es al revés. Un país que se constituye y genera una constitución porque ésta ya no refleja lo que pasa en el país.

SICILIA. “El Estado ha construido corrupción y cobijado a criminales”.
SICILIA. “El Estado ha construido corrupción y cobijado a criminales”.

—Algunos pensábamos que la izquierda, el PRD por ejemplo, era una opción, y ahora vemos que está embarrado también y que es parte de esta crisis.
—Es que no se nos olvida que esa no es una izquierda, que guardó una izquierda desconcertada por la caída del muro de Berlín pero era priistas, y que el PRI no es un partido, es una cultura perversa política que ha dañado todo y que contaminó a todos los partidos y a una buena parte de la sociedad.

—Hay que pasar por encima de ellos.
—Absolutamente. Hay que borrarlos, no queremos más esa cultura que nos llevó a esto, a la delincuencia, al horror, al crimen y a uno de los crímenes más horrendos, como el de este joven desollado en Iguala, ese ser humano reducido a nada. Pues solo lo imaginaron los Nazis con los hornos crematorios y las juntas militares, y nosotros después de todo ese horror venimos a reeditarlo aquí. Y es fruto del Estado, aunque no quieran porque no ha construido nación, sino corrupción y criminales, a quienes cobija.

—¿Y Peña Nieto?, ¿como ha reaccionado ante esta crisis?
—Pues con mucha estupidez. Parece que Peña Nieto tenía un guión y lo que pasa es que no le da la cabeza para más. Y de repente el guión cambió, la película cambió en dos años, pero él no. Él sigue repitiendo el guión, y ya estamos instalados en una guerra y él contribuye a esa guerra. Se los dijimos en El Castillo (de Chapultepec), si no limpian sus partidos, sus instituciones de corrupción, si no están dispuestos a sacrificar, los ciudadanos van a ir a las urnas preguntándose por qué cartel van a votar. Ahí está, se los habíamos anunciado.

—Llama la atención el silencio de algunos sectores como los empresarios. No dicen nada, parecen ajenos a la sociedad, como si no formaran parte de ella.
—Lo que pasa es que es un sector que por desgracia tiene una mirada muy corta. No puede concebir que las instituciones se desmoronaron, no pueden hablar porque hablar a favor de las instituciones es legitimarlas y decir esas instituciones no sirven, pues no saben hacerlo. Creen que es un acuse de la izquierda. Es un sector que debe aprender a crecer y decir que esto no funciona y debe caminar, y crear otra cosa junto con todos los demás, eso de las izquierdas y derechas no está funcionando.

—¿Deben abandonar la comodidad igual que muchos ciudadanos que ven esto como algo distante?
—Así es. Deben abandonar su confort, porque tampoco van a vivir en un búnker, blindados, es absurdo. La vida de la nación y de todos es la vida de la calle, y no deben jugar a la inseguridad y apostarle a que la guerra y el horror siga. Encerrarse no es estar en paz, es estar amordazado, angustiado y temeroso, como muertos en vida: haber cuándo me toca. Como en un rastro: haber cuándo los sacan y los ejecutan.