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LEONEL

“Los 43 normalistas desaparecidos en el estado de Guerrero, aquí los ajustamos con los levantados en una semana, pero no se dan a conocer a la prensa”, comentan en los círculos policíacos en el puerto de Mazatlán.

A los levantones de los jóvenes, agregan los guardianes del orden, se suman los asesinatos de señoras de la tercera edad, que si bien es cierto unos y otras no eran “normalistas ni maestras jubiladas”, eran ciudadanas; sus vidas eran tan valiosas como las de los 43 jóvenes normalistas del estado de Guerrero que fueron levantados por los narcos-policías.

En ese escenario, la mañana del viernes, José Luis Lizárraga Humarán y Guillermo Piña fueron hallados asesinados aparentemente con armas blancas y de fuego, en el negocio propiedad del primero, conocido como “Tacos El Memín”.

El lugar del doble homicidio está ubicado por la avenida Insurgentes en el fraccionamiento Flamingos, a cuadra y media del Malecón que atraviesa la avenida del Mar.

Según información policiaca, una de las víctimas fue encontrada entre las mesas, mientras que la otra en el servicio del baño que ofrecía el negocio a sus clientes.

En el lugar de los hechos corrió la versión de que los asesinatos se habrían perpetrado como intento fallido de asalto y/o extorsión, porque un vehículo propiedad de uno de los finados fue encontrado en la colonia Buenos Aires.

El parte informativo
Con el estrés a cuestas esperando el momento en que sus superiores jerárquicos los despidan con el argumento de que no aprobaron el examen de control y confianza, algunos policías municipales han realizado detenciones que se atribuyen a los investigadores de la Policía Ministerial del Estado, quienes habrían de “colgarse la medallita”.

Una de dichas detenciones la hicieron policías de la segunda Unidad de Maniobra del sector ocho, afirma el parte informativo fechado el cinco de noviembre, que fue dirigido al comandante Juan Antonio Murillo Rojo, secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal en Mazatlán.

“Siendo aproximadamente las 20:40 horas del 3 de noviembre, al encontrarnos de punto en la calle primera de la colonia Valle de Urías, justamente enfrente de la casa donde el transcurso de la mañana se encontró a una persona sin signos vitales que se llamaba Apolonia Espinoza, de 75 años, de edad, cuando unos vecinos nos señalaban a un pareja que se daba a la fuga”.

“Señalaban que ellos (la pareja) eran los presuntos homicidas de la señora Apolonia, por lo cual procedimos a darles alcance unas cuadras adelante asegurando a la pareja, quienes al cuestionarlos dijeron llamarse Raymundo Hernández de 40 años de edad y Glenda Marlene Ávalos Villavicencio, de 30 años de edad”.

“Ambos (presuntos) con domicilio en la calle primera número 5902 de la colonia Valle de Urías, siendo trasladados por la patrulla número 195 al mando de Francisco Quiroz Ramírez y entregados al grupo de once de Policía Ministerial”, añade.

“Posteriormente a las 22:40 horas, informan, acudieron a la casa de los presuntos para la investigación de campo del ministerio público Efraín Delgado García; encargado Servicios Periciales Rodrigo Meza Angulo y el comandante de homicidios dolosos, comandante Ricardo Soberanes”.

Levantados
La tarde del lunes 27 de octubre, Gildardo Horacio Rojas Rosas y Leonel Vázquez Ontiveros, de 22 y 18 años de edad, respectivamente, ambos originarios de Santa Lucía, Concordia, pero uno con domicilio en Mazatlán, y el otro en Villa Unión, fueron privados de su libertad, al parecer en la colonia Urías, ubicada al la salida, sur del puerto.

Un hermano de Rojas Rosas dijo que la última vez que platicó con su hermano Gildardo fue el domingo 26 de octubre, pero desde el lunes 27 no saben de él.

“Al día siguiente, añade, él recibió una llamada de un muchacho que estaba en el Tribunal de Barandilla ahí en Villa Unión y le habló a mi hermano para que fuera por él.

“Mi hermano fue por él y en cuanto lo sacó, cuando venían según los levantaron ahí en Urías, porque se reportó un levantón el día lunes”.
“Él estaba en Mazatlán y me imagino que el muchacho que estaba en la cárcel traía alguna bronca o algo”, dijo su consanguíneo.

“El lunes, Gildardo, sostiene, había quedado de ir a visitar a su novia y como no se presentó a la cita, ella preguntó a la familia que sabían de su novio”.

Los familiares le marcaron al teléfono y nunca respondió, hasta que se le descargó la batería de su teléfono celular y desde entonces no se ha sabido de él.

“Gildardo era promotor de ventas en una empresa y conducía un carro marca Aveo, color rojo, y éste lo encontraron en el estacionamiento de la Ley del Conchi”.

Otra versión
La madre del joven Leonel Vázquez Ontiveros, quien fue secuestrado junto con Gildardo Horacio Rojas Rosas, manifestó que de acuerdo con sus investigaciones no hay registro de que su hijo haya sido detenido por alguna corporación policiaca, porque ya recorrió las cárceles del puerto sin resultados.

Todavía el lunes 27 de octubre, como a las 14:00 horas, uno de los hermanos de Leonel le marcó a su teléfono celular y habló con él y le respondió que ya iba camino a su casa, pero nunca llegó a Villa Unión donde tenía su domicilio.

Existe la versión de que sus secuestradores los habrían bajado a la fuerza del carro en que viajaban y los subieron a un vehículo color blanco, pero no ha sido confirmado por las autoridades encargadas de hacer las investigaciones.

Tanto la familia de Gildardo como los consanguíneos de Leonel ya presentaron denuncia de la privación de la libertad de los jóvenes, pero hasta el cierre de esta edición no habían tenido noticias del destino de los desaparecidos.

El horror
21 de octubre. La madrugada de ese día el cónyuge de Lucía Medina Aguirre, invidente de 55 años de edad, la halló tirada en el baño, cerca de un cuchillo con el que le habrían asestado al menos 15 puñaladas.

27 de octubre. Gildardo Horacio Rojas Rosas y Leonel Vázquez Ontiveros, presuntamente fueron levantados por un grupo armado, en la colonia Urías, ubicada a la salida sur del puerto de Mazatlán.

3 de noviembre. Apolonia Molina fue asesinada en la puerta de entrada de su casa, ubicada en el Valle de Urías, había sido golpeada hasta provocarle la muerte. El cuerpo de la víctima fue descubierto por su esposo.

7 de noviembre. José Luis Lizárraga Humarán y Guillermo Piña, son hallados asesinados dentro del interior del negocio de “Tacos El Memín”, ubicado en la avenida Insurgentes, a cuadra y media del Malecón de Mazatlán.

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