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Por: Cuauhtémoc Villegas Durán | Crónica de Barrio para Objetivo7

En el corazón de uno de los barrios más tradicionales de Aguascalientes, el Barrio de Guadalupe, corre una historia que ha mantenido a más de un vecino con el ojo puesto en las coladeras y el otro en el cielo. No se trata de un nuevo grafiti ni de una disputa de pandillas; esta vez, el protagonista es un reptil: “El Cocodrilo”.

El Hallazgo que sacudió la tranquilidad

Todo comenzó cuando vecinos de la zona reportaron el avistamiento de un ejemplar de cocodrilo de tamaño considerable merodeando cerca de las zonas de drenaje y arroyos que conectan con el barrio. Lo que en un principio se tomó como una broma o una confusión con un perro grande, tomó fuerza cuando las descripciones coincidieron: un reptil de escamas oscuras y nado sigiloso.

¿Mascota exótica o polizón del drenaje?

Para los habitantes de Guadalupe, la aparición de este animal plantea dos teorías que han alimentado las charlas en las esquinas:

  1. La Mascota Abandonada: La teoría más sólida apunta a que alguien mantenía al ejemplar de forma ilegal en un domicilio cercano y, al verse superado por el tamaño del animal, decidió “liberarlo” en el sistema de alcantarillado.
  2. El “Viajero” del Arroyo: Otros sugieren que el reptil pudo haber llegado siguiendo el cauce de algún arroyo cercano durante las últimas lluvias, encontrando en las sombras del barrio un refugio temporal.

La Respuesta de las Autoridades

Ante el reporte, cuerpos de emergencia y Protección Civil han realizado rondines en la zona, aunque el “inquilino” ha demostrado ser más hábil que los protocolos de captura. Hasta el momento, el cocodrilo se ha convertido en un fantasma: todos dicen haberlo visto o escuchado, pero nadie ha logrado ponerle el lazo.

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