
Con el inicio de la Semana Santa, se estrenó en México la película Los Domingos, un drama que retrata el camino de Ainara, una joven de 17 años que busca entrar a una congregación religiosa y para ello tiene que luchar contra los deseos de su familia y amigos.
La cinta llega al país tras su éxito en España, donde fue ampliamente galardonada el 28 de febrero de 2025 con los principales Premios Goya de la Academia del Cine español: mejor película, mejor dirección, mejor guion original, mejor actriz protagonista y mejor actriz de reparto.
En entrevista con ACI Prensa, la directora Alauda Ruiz de Azúa reconoció que fue un reto realizar una película sobre la vocación religiosa cuando para ella era un mundo “muy desconocido al tener educación laica”.
Para ello, optó por un proceso de documentación que le ayudó a comprender mejor los sentimientos que enfrentan mujeres que habían vivido algún proceso de discernimiento o que ingresaron en una orden religiosa a una edad temprana.
La directora explicó que su intención no era “entender lo misterioso de la fe”, algo que consideró difícil de retratar, sino centrarse en comprender “cómo se habían sentido ellas durante todo ese proceso”.
A partir de esos testimonios, la película recoge las emociones que las jóvenes le explicaron a la directora, desde haberse “sentido solas, juzgadas o cierta ansiedad al necesitar una respuesta y no tenerla”, hasta “alivio” cuando sintieron el llamado.
El retrato no se limita a la protagonista. Ruiz de Azúa incorporó también la mirada de las familias a las que entrevistó. Indicó que pudo descubrir “mucho sufrimiento porque a veces está esa sospecha de que haya podido haber algún adoctrinamiento o de que alguien se haya juntado un momento vulnerable de esa persona con un abuso espiritual o de otro tipo”.
Por otro lado, en entrevista con ACI Prensa, Blanca Soroa, quien interpreta a Ainara, dijo que la película también retrata muy bien las situaciones que la juventud está experimentando y la relación con sus familias.
“A mí eso fue lo que más ilusión me hizo. Mis amigas no se identificaron [con la protagonista] porque ninguna tiene vocación religiosa, pero vieron muchas similitudes en cómo es nuestro día a día”, indicó.
En este sentido, la directora consideró que la película abre reflexiones universales. Por ello, expresó su deseo de que la historia invite a cuestionarse “por qué queremos o deseamos lo que deseamos o lo que sentimos”.
