Las confrontaciones de Sheinbaum
Colosio vivo, Colosio muerto: dos versiones de la historia
Sheinbaum confronta a Colosio Riojas en debate político que revive tensiones históricas, legales y simbólicas en torno al magnicidio.

Colosio Riojas reivindica su derecho político mientras su apellido reabre heridas nacionales y condiciona cualquier aspiración pública contemporánea.
José Luis Camacho Acevedo/Los Ángeles Press
La presidente Claudia Sheinbaum abrió un delicado frente de controversia al tratar al senador Luis Donaldo Colosio Riojas como un adversario político, olvidando que será imposible ya no ligar su nombre al de su padre, asesinado en Lomas Taurinas hace 30 años.
La presidente criticó, según ella de manera implícita, el hecho de que el senador Luis Donaldo Colosio Riojas aspire a ser candidato al gobierno de Sonora.
Cito de memoria lo dicho por Sheinbaum: “Es curioso que un senador de un estado —me imagino que quiso decir que representa a un estado dentro del pacto federal— quiera ser gobernador de otro estado”.
Al final del siglo pasado, en la disputa por la gubernatura de Guanajuato, Porfirio Muñoz Ledo abrió un amplio debate para justificar su postulación como candidato.
Su tesis sobre el derecho de sangre, ius sanguinis, se impuso sobre la resistencia que le ofreció el entonces partido gobernante, el PRI.
Recientemente, la actual mandataria de Veracruz, Norma Rocío Nahle García, nacida el 14 de abril de 1964, en Río Grande, Zacatecas, tuvo que adecuar la Constitución veracruzana para poder ser candidata al gobierno estatal.
No es el caso repetir una larga lista de ejemplos de candidatos a gubernaturas que salvaron lo dispuesto por la Constitución de esas entidades en relación con los requisitos que deberían cumplirse para ser candidatos o candidatas a los gobiernos de los estados.
Colosio Riojas tiene todo el derecho de aspirar a la candidatura al gobierno de Sonora por ser hijo del sonorense más esclarecido de los tiempos modernos.
Ese derecho del senador Colosio Riojas lo aceptó, en una breve alocución sobre el tema, la presidente Claudia Sheinbaum.
Pero, en el breve debate sostenido entre los mencionados personajes, la fibra más sensible que con muy poco tacto tocó la mandataria fue el caso del indulto del asesino confeso de Luis Donaldo Colosio Murrieta, Mario Aburto.
La presidente Sheinbaum dijo que el indulto era un asunto de Estado porque se trató del asesinato de un candidato a la Presidencia de la República.
Ese supuesto es completamente discutible.
El diccionario de política italiano dice que un crimen de Estado ocurre cuando la víctima es ya parte del aparato estatal.
Análisis político
Colosio Murrieta era un ciudadano que aspiraba a ser presidente, pero no se consideraba aún parte orgánica del Estado mexicano.
La RAE dice que un magnicidio se comete cuando ocurre la muerte violenta de un personaje que tiene gran poder; regularmente se refiere al crimen de un jefe de Estado.
El senador Colosio Riojas evitó pronunciarse respecto al indulto de Mario Aburto por considerar que era una acción que politizaba un hecho altamente sensible para él, como fue el asesinato de su padre.
Aseguró el legislador que él ya había perdonado a Mario Aburto y que deseaba que la justicia se aplicara en ese tipo de casos, a eventos que tienen todavía una vigencia legal en la medida en que no hayan sido considerados cosa juzgada.
Colosio Riojas concluyó sus respuestas a los medios sobre la decisión de la presidente Sheinbaum con una lacónica frase: “Que Dios la bendiga”.
