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OJUELOS DE JALISCO. – La respuesta de las autoridades y de algunos medios locales ante el avistamiento de supuestas hienas en la comunidad de Betulia ha sido tan predecible como limitada: “Aquí no hay hienas porque son de África”. Bajo esa lógica simplista, tampoco debería haber hipopótamos en las selvas de Colombia, y hoy son una plaga incontrolable heredada por el imperio de Pablo Escobar.

En una región dominada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ignorar la posibilidad de que fauna exótica haya escapado de un rancho de seguridad es, por decir lo menos, una ceguera voluntaria.

El precedente del “Señor de los Gallos”

No es un secreto que el gusto por los animales exóticos es un sello de estatus en la cúpula del cártel que lidera Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”. En los límites de Jalisco, Zacatecas y Aguascalientes, los ranchos blindados no solo esconden arsenales y laboratorios; funcionan como zoológicos privados donde tigres, leones y, ¿por qué no?, hienas, forman parte del paisaje del poder criminal.

  • La Adaptación: El semidesierto de Ojuelos y los Altos de Jalisco tiene condiciones climáticas que una hiena manchada (resistente y carroñera) encontraría ideales.
  • El Escape: En operativos federales o tras enfrentamientos, es común que los cuidadores huyan dejando jaulas abiertas o que los animales logren escapar ante el abandono de las fincas.

Cuestionando la “Lógica Pendeja”

Afirmar que “no existe registro de hienas en estado silvestre” es una obviedad que no resuelve el problema. Las hienas no llegaron caminando desde el Serengueti; llegaron en jaulas, en aviones privados o en remolques de carga, pagadas con dinero del narcotráfico.

¿Por qué la autoridad prefiere decir que la gente “confunde un coyote” en lugar de investigar los ranchos de la zona? La respuesta parece ser el miedo a lo que puedan encontrar detrás de esas bardas perimetrales.

El riesgo para la población

Mientras la narrativa oficial se burla de los testimonios de los vecinos de Betulia, el riesgo es real. Una hiena es un depredador mucho más letal que un coyote; posee una de las mordidas más potentes del reino animal, capaz de triturar huesos. Si estos ejemplares son reales y provienen de un cautiverio del CJNG, la población civil está en un peligro que la burocracia se niega a reconocer.


Nota para el editor (Objetivo7):

Esta no es una nota de “criptozoología”. Es una nota de seguridad nacional y exotismo criminal. La hiena no es el mito; el mito es creer que el narco no tiene el poder de traer África a los Altos de Jalisco.

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