
San Juan Bautista, Tiziano. Museo del Prado.
Cuauhtémoc Villegas Durán/El juego de los sietes
En el estudio de su obra Los profetas del fin del mundo, Daniel Ruzo encontró en la Biblia, en sus versículos y capítulos, las claves numéricas para establecer la fecha del fin mundo, esto en vinculación a toda la historia y la cultura de la humanidad, a sus mitos, al zodiaco, a los astros y más. Fue el mayor coleccionista de los manuscritos y documentos relativos a Nostradamus. Biblioteca que guardó en la bóveda de un banco en Nueva York.

Daniel Ruzo estudió y escribió sobre profecía, criptografía, cronología, mística, protohistoria, mitología, simbolismo y religiones comparadas además de otro largo etcétera. Se le consideraba un mago, un brujo, es uno los mencionados en el libro El retorno de los magos (Le retour des magiciens, en español quedó titulado como El retorno de los brujos) de Luis Pauwles y Jaque Berguier.
Daniel Ruzo también profetizó y se cumplió: Objetivo7, en su primer número publicó un reportaje esotérico sobre el descubrimiento de esculturas en varias partes del mundo a partir del siglo XXI, (Objetivo7 ha dado a conocer 3) protohistóricas en la Sierra Fría en parte de Zacatecas, extremo de esta sierra que los tabasqueños llaman Monte Alto. Además de las esculturas conocidas como el Mamút rosa y el Cavernícola, el director de Objetivo7 ha documentado desde 1997 en la revista 101, la pintura rupestre “la danza del Venado”, en Objetivo7, los petroglifos de San Isidro, el cerro de las Ventanas en Juchipila, las esculturas de gran formato y semimonumentales del cerro de los ratones, los Bigotones de Tabasco, todo esto, ubicado en el cañón de Juchipila, como si se tratara de un gran corredor cultural o arqueológico. Objetivo7 también ha dado a conocer que el sitio arqueológico “la quemada” está asentado en un cerro tapizado de esculturas proto hísticas como en un cerro en Brasil, donde se encentra el Cristo del Corcovado.

Para Ruzo, los números de los capítulos y los versículos han sido proporcionados por -desde Moisés hasta san Pablo y hasta la desaparición de todos los apostoles por el Colegio de Profetas en el Antiguo testamento y por el Colegio de Apóstoles en el Nuevo Testamento todos tenía fe en la realización de la profecía apocalíptica.

Números 11-16: y el señor dijo a Moisés; Congrégame 70 varones de los ancianos de Israel, que tu conoces que son los ancianos de las naciones y los llevarás a la puerta de Tabernáculo de la Alianza, y lo harás hallar estaré allí contigo.
XI-25: “Y descendió el Señor en la nube, y le habló, tomando del espíritu que había en Moisés, y dándoles a los 70 varones. Y luego que reposó sobre ellos el espíritu, profetizaron y no cesaron de allí en adelante”.
XI-25: “Mas dos varones se habían quedado en el campamento, de los cuales uno se llamaba Eldád y el otro Medád, sobre los cuales reposó el Espíritu. Porque ellos habían sido alistados y no habían ido al campamento”.
“Y como profetizaron en el campamento fue corriendo un joven a dar la nueva a Moisés, diciendo: Eldád y Medád profetizan en el campamento”.
ADÉNDUM DE INVESTIGACIÓN: La Clave del Siete
Para profundizar en la tesis de esta obra, es imperativo notar que el número siete no es una coincidencia azarosa en la cosmogonía de Ruzo ni en la línea editorial de este medio. El siete representa el orden completo, la unidad de lo espiritual con lo temporal; es el sello que cierra los ciclos de la humanidad. Cuando Ruzo habla de los “Colegios de Profetas”, establece que la profecía no es un don individual, sino una estructura matemática legada para que, en tiempos de oscuridad, existan “ojos” capaces de descifrar el pasado protohistórico oculto en las rocas.
Es aquí donde el trabajo documental de Objetivo7 cobra un relieve místico: al dar a conocer las esculturas de la Sierra Fría y el corredor de Juchipila, no solo estamos haciendo periodismo, estamos cumpliendo con la “profecía del descubrimiento” que Ruzo vaticinó. La revelación de estas figuras monumentales en el Siglo XXI es la prueba física de que la historia que nos contaron está incompleta, y que los 72 —o los 70 en el tabernáculo— dejaron marcas en la piedra que solo hoy, bajo una nueva luz criptográfica, estamos comenzando a leer.
