0 7 min 2 días

“Nos están silenciando”, es el grito de auxilio de las madres buscadoras de Mazatlán tras el feminicidio de Rubí Patricia Gómez-Tagle.

Nelda Ortega/Ríodoce.- “Si alguien nos protegiera, esto no habría pasado”, consideró una integrante de la asociación civil de búsqueda en Mazatlán Corazones Unidos por una misma causa, A.C., quien solicita el anonimato por seguridad.

Describe el clima de indefensión en el que laboran tras el reciente feminicidio de su compañera, Rubí Patricia.

El asesinato ocurrido en su propio hogar y frente a su hija de apenas 6 años, ha fracturado la ya mermada confianza de las familias buscadoras en las instituciones.

La activista buscaba a su hijo Édgar Daniel López Gómez-Tagle, desaparecido en Mazatlán el 29 de mayo de 2025.

El 27 de febrero, día que fue asesinada Rubí Patricia, la presidenta Claudia Sheinbaum se encontraba en Mazatlán, donde a primera hora encabezó una reunión con el gabinete de seguridad y posteriormente la conferencia matutina en la que se informó que el promedio diario de víctimas de homicidio doloso se redujo en un 50 por ciento respecto a junio de 2025.

Un “blindaje” inexistente

La indignación del colectivo aumenta al recordar que, el día de la agresión contra Rubí Patricia, Mazatlán se encontraba blindado con motivo de la gira presidencial.

“Si hubiera estado blindado como dicen, mi compañera no habría aparecido sin vida”. La activista vivía en una avenida principal, un lugar concurrido donde, según el testimonio, ninguna autoridad se percató del ataque, permitiendo que se violentara la esfera más privada de una defensora de derechos humanos.

“Si no lo hacemos nosotras, nadie lo hará”

El impacto emocional y el riesgo físico ha forzado al colectivo a reagendar sus jornadas de búsqueda.

El miedo es palpable, comenta la integrante de Corazones Unidos por una misma Causa: algunas compañeras han decidido retirarse temporalmente. Sin embargo, la consigna de “no dejar a nadie atrás”, prevalece.

También la agrupación se ha fijado una nueva meta, y es la de encontrar a Édgar Daniel López Gómez-Tagle, cuya desaparición fue el motor de la activista en vida.

“Nuestra misión es regresarlo para que ella pueda descansar en paz”, sostiene.

Tampoco se olvidan de María de los Ángeles Valenzuela, otra integrante del grupo que fue privada de la libertad en octubre de 2025 en la colonia Salvador Allende, otro caso del que la autoridad no ha rendido cuentas.

El abandono institucional y la repugnancia ante la inacción

Para las buscadoras, el discurso oficial de protección a la mujer choca con la realidad de las brechas de seguridad. Denuncian que, incluso en las búsquedas oficiales, la protección policial es insuficiente o nula.

“Ya que nosotros andamos haciendo todo el trabajo, que nos brinden la seguridad que nos corresponda para que nos cuiden mientras andamos en campo”, pidió.

“Nos causa mucha repugnancia ver que ya nos están silenciando a todas las mujeres y que el gobierno se esté dando cuenta de todo eso, y aun así no haga nada por nosotras”, lamenta.

Critica que, a pesar de los mecanismos de protección recién activados, la prevención del delito ha fallado sistemáticamente en las colonias más vulnerables.

Justicia bajo la lupa

El jueves la Fiscal General del Estado, Claudia Zulema Sánchez Kondo, descartó que el móvil del crimen de Rubí Patricia, tenga que ver con sus actividades como madre buscadora. Antes la FGE tipificó el asesinato como feminicidio, y detuvo como presunto responsable a José Manuel “N”, quien fue identificado por cámaras de seguridad.

Ante dichas detenciones, el colectivo se mantiene cauteloso, piden que las investigaciones lleven a castigar al o a los verdaderos culpables y que se identifique a todos los cómplices.

“Esperamos que la muerte de nuestra compañera no quede impune y que caiga el verdadero asesino”, sentenció.

Las madres buscadoras reafirman que seguirán saliendo a campo, encomendándose a Dios y a la solidaridad de otros colectivos de búsqueda del país, conscientes de que son ellas el único puente entre sus desaparecidos y la verdad.

“No nos queda de otra más que encomendarnos a Dios y que Dios nos proteja todos los días que andamos, tanto nosotras como los demás colectivos de toda la república, buscando a sus desaparecidos, que Dios nos proteja y nos cuide de donde quiera que andemos”, dijo.

Las reacciones: La falacia del ‘llegamos todas’.

“El asesinato de Rubí Patricia nos pone muy tristes y en riesgo porque para todas nosotras atacan a una y atacan a todas”, alertó “María”, integrante de la asociación de Durango “Buscando Emilios”.

“Si estaba la ciudad de Mazatlán muy vigilada por la visita de la presidenta, y sucede esto en plena mañana, o sea, ¿qué podemos esperar cuando no está ella que se está más vulnerable?”, cuestionó.

Calificó de incongruente el eslogan de la presidenta Sheinbaum de “llegamos todas”.

“No siento que sea congruente porque en sí tienen desbordada la seguridad, los hechos hablan de que hay total impunidad ante todos los hechos violentos, no hay garantías de seguridad para nada, lo estamos mirando en este hecho que se está presentando, si lo miramos de otra manera, es un ataque directo a la integridad de todos”, consideró.

Nadia Margarita Berrelleza Flores, hermana de Cecilia, desaparecida hace siete meses en Mazatlán, se ha convertido en poco tiempo en una de las activistas más mediáticas por alzar la voz y exigir el regreso de la China, como le dice de cariño.

“¿Cómo es posible que en un día como hoy, asesinen a una persona, a una madre buscadora, y que para nada lo hayan tomado en cuenta, ni lo hayan mencionado? es increíble el gobierno que tenemos, y me refiero a nuestra presidenta, a nuestro gobernador, realmente somos un cero a la izquierda para ellos”, criticó.

Deja un comentario