Recorrido por Tapalpa: Rastros de una inaudita y encarnizada batalla
Crónica/Miguel Ángel Vega/Ríodoce
Ríodoce recogió testimonios de residentes de la zona en la que fue acorralado el Mencho; unos 150 hombres lo defendieron esa mañana: “parecía que estábamos en Vietnam”
Tapalpa, Jalisco._ El día que mataron a Nemesio Oseguera Cervantes el Mencho, la gente del pueblo se despertó con los estruendos de los disparos de metralletas calibre .50, y el ruido ensordecedor de los helicópteros militares que sobrevolaban cerca de la cabecera municipal, mientras disparaban a los más de 150 sicarios que trataban de impedir que se llevaran a su jefe.
Una de las residentes del pueblo, quien habita en una cabaña cercana de donde el Mencho y su gente pernoctaron la noche anterior, recuerda haberse despertado inusitadamente, y su primera impresión fue que estaba temblando.
“Se escuchaba como si rocas gigantes cayeran unas sobre otras”, recordó la mujer días después.
Desorientada por la sorpresa, despertó a su marido para alertarlo, y al hombre le bastó un momento para salir de la confusión y aclararle que aquellos no eran terremotos ni rocas estrellándose, sino explosiones de disparos, como en una escena de guerra.

Entonces, y tomando más conciencia de la situación, se asomaron por la ventana para entonces ver al menos cinco helicópteros sobrevolando la zona y que el supuesto sonido de rocas gigantescas cayendo eran en realidad disparos de calibre .50 siendo disparados por elementos del ejército, pero también, por sicarios que, desde el suelo, repelían la agresión.
“Fue espantoso ver a los helicópteros artillados escupiendo fuego, y desde abajo, pistoleros repeliendo el ataque. Parecía que estábamos en Vietnam”, explicó el esposo.
El temor de la pareja no era ser alcanzados por un disparo de los helicópteros, o de los sicarios o soldados que disparaban desde tierra, sino que alguien del grupo armado llegara y se parapetara en su cabaña.
El testimonio anterior fue recogido por este semanario en los alrededores de la cabecera municipal de Tapalpa Jalisco, a 110 kilómetros al suroeste de Guadalajara, donde el domingo 22 de febrero, fue muerto el Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Como parte del acuerdo para proteger la integridad de quienes compartieron lo vivido aquel día, evitamos nombres reales.
Última morada
Las versiones sobre dónde y cómo mataron al Mencho parecen encontradas. Sin embargo, tras un recorrido hecho con uno de los campesinos que habitan la región, narraciones de otros habitantes de Tapalpa, y la explicación del operativo hecho por el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, se reconstruyó el infierno que significó acabar con el capo.
Todo habría iniciado alrededor de las 7 de la mañana. Minutos más, minutos menos. Esto sería lo único en que verdaderamente coincidieron los pobladores y las autoridades.
Según los testimonios de gente que vivió de cerca el operativo, pistoleros del Mencho, cerca de 120, habrían pasado la noche en un complejo residencial privado llamado Cabañas La Loma Tapalpa, una privada de lujo que la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) identificó en marzo de 2020, acusándola de ser un recinto utilizado por el CJNG para hospedar y asistir a pistoleros y operadores de ese grupo criminal.
Aparentemente, el Mencho, no habría pasado la noche en ninguna de esas viviendas, sino en una cabaña aledaña a La Loma, ubicada a menos de 100 metros de la privada, donde un día antes, tuvo un encuentro con una de sus mujeres. La mujer se fue un día después, pero él decidió quedarse una noche más, según explicó la SEDENA.
Tanto el residencial La Loma como la cabaña donde descansaba el Mencho estaban blindados por más de 30 pistoleros que montarían guardia durante la noche, además de al menos 20 punteros, incluyendo mujeres, que debían permanecer alertas toda la noche para avisar, vía radio, si algo inusual se presentaba.

Esa descripción coincide con la explicación sobre el operativo de Trevilla Trejo, quien precisó que ellos sabían de los pistoleros que montaban guardia, y los tenían ubicados. Con ese conocimiento, y tratando de utilizar el factor sorpresa, un grupo de soldados de fuerzas especiales de la Secretaría de la Defensa, comenzó a movilizarse por tierra en su intento por cercar al Mencho. Simultáneamente, seis helicópteros artillados esperaban muy cerca de Tapalpa, incluso en estados aledaños a Jalisco, listos para desplazarse por aire y apoyar la infantería.
No se sabe quién disparó primero, lo que sí queda claro es que el factor sorpresa falló, y tanto pistoleros como soldados empezaron a dispararse. Los pistoleros en las cabañas de La Loma, reaccionaron y rápido respondieron al ataque, pero ya era demasiado tarde. Para entonces ya estaban cercados.
Un campesino, que habita a unos 300 metros de donde fue la balacera, recuerda haber estado despierto a esa hora, mirando los oyameles a lo lejos, cuando escuchó los balazos y rápido se volvió hacia La Loma, desde donde los pistoleros salían de las cabañas.
Intempestivamente aparecieron los helicópteros, y lo que aconteció después fue un intercambio de disparos que se extendería durante varias horas. Pues los balazos no iniciaron en las cabañas, sino en la vivienda donde descansaba el Mencho, lo que obligó a sus pistoleros salir de las cabañas, disparando a diestra y siniestra a los soldados que ya los tenían sitiados.
“El gobierno dice que mataron seis sicarios, pero yo no vi eso. Los tenían rodeados, y tenían los helicópteros disparando. Desde aquí se miraba que, cuando menos 150 hombres estaban tratando de defender al Mencho, pero del ejército eran como unos 300. Y luego los helicópteros, y una avioneta les estaban tirando. Si no mataron a 50 hombres, no mataron a ninguno”, dijo el campesino.
En su reporte oficial, Sedena señala que, efectivamente, seis sicarios murieron, y ello incluiría al propio Mencho. También se indica que se aseguraron seis armas largas, un lanzacohetes, lanzagranadas y muchas municiones, pero personas que alguna vez miraron el tipo de armamento que tenían los pistoleros del Mencho, rechazan que así sea.
“Ese hombre tenía mucho poder. No se movía con seis personas, y esas personas no traían una que otra arma larga, sino que traían equipo de primer nivel”, conjeturó una persona. Esa versión fue confirmada por otros pistoleros del CJNG entrevistados en 2020 para este semanario, quien afirmó que el Señor de los Gallos, como conocen al Mencho, tenía armamento del más sofisticado.
La versión de SEDENA también se contrapone con testimonios de personas que vieron desde lejos el enfrentamiento, y dónde se señala que las ráfagas de disparos de calibre .50 venían tanto desde arriba como desde abajo.
En un recorrido hecho por La Loma Tapalpa, pudieron observarse casquillos calibre .50 en una de las cabañas, pero no había impactos de bala en un lugar, lo que sugiera que desde ahí estarían disparando los pistoleros del Mencho.
Sedena tampoco menciona haber asegurado Barret calibre .50, aun cuando estas sí fueron disparadas por los sicarios, y huir con ese tipo de armas por el monte, es muy complicado. Por otra parte, las 13 viviendas que componen el residencial Cabañas La Loma, habrían sido saqueadas y volteadas de arriba hacia abajo, con ropa, zapatos, medicamentos, comida y utensilios de cocina regados por toda la casa, como si hubieran buscado algo. Personas anónimas dicen que fue el ejército, aunque no existen reportes sobre qué encontraron ni qué buscaban en esas viviendas.
La muerte
El Mencho estaría en su cabaña cuando los disparos iniciaron. Se cree que, su primer círculo de seguridad lo sacó de inmediato de la vivienda y lo llevaron a pie por colinas y montañas tratando de salvarlo, según testimonios de SEDENA y de los pobladores.
En el camino, el Mencho, quien padece de insuficiencia renal, debió de ser abatido por el cansancio, y probablemente por alguno de los disparos de los soldados en tierra. Herido, su círculo de seguridad lo siguió defendiendo, pero para entonces su batalla ya estaba perdida.
En el recuento de los hechos, Trevilla Trejo dijo que recogieron “herido” al Mencho, y lo intentaron trasladar a Morelia, Michoacán, en un helicóptero Black Hawk para llevarlo a que recibiera atención médica, pero en el camino se les murió.
“Lo que se dice es que al señor ya lo subieron muerto. No había forma que sobreviviera a los disparos, porque ya estaba cansado y muy débil por la enfermedad”, dicen personas que interactuaron con algunos de los pistoleros.
—¿Entonces los enfrentamientos fueron en el monte, por eso no había impactos en las cabañas?, se le cuestiona a una de las personas consultadas.
—Todo fue en el monte, cuatro horas echándose chingazos. Ya que acabó todo, los que alcanzaron a correr se fueron, pero los que quedaron regados, los recogió el ejército.
Tapalpa, una guarida recurrente para el Mencho
El Mencho visitaba Tapalpa cada tres meses, aproximadamente. Pobladores que hablaron en anonimato indican que, el capo se quedaba dos o tres días, aunque a veces se iba en cuanto llegaba. No había itinerario. La gente en el pueblo intuía que cuando estaba en el pueblo se iba la señal de internet y teléfono, y porque por horas, punteros peinaban la zona en motos y en camionetas de lujo con vidrios oscuros.
“Sabíamos que había alguien grande ahí, y de pronto se decía que era el Mencho, pero nadie tenía la certeza que así fuera. Hasta que se iba, se murmuraba que había estado en el pueblo con algunas de sus mujeres, pero nunca nadie lo miró”, dijo otro residente.
Lo que sí era claro, y era algo que principalmente sabían los campesinos que cuidaban y limpiaban sus propiedades, era que el señor sufría de insuficiencia renal, y que cada dos días le hacían hemodiálisis en su casa, o donde se encontrara.
“Ya tenía rato así, pero nadie comentaba nada. Era un secreto a voces”, dijo un campesino.
En palabras de personas consultadas, el Mencho era duro, pero al mismo tiempo ayudaba a la gente: Les daba trabajo y se aseguraba que en el pueblo no hubiera robos, ni abusos, ni extorsión, lo cual volvía segura la comunidad, no por las autoridades, sino porque no quería calentar el lugar.
Aun cuando la gente sabía que el Mencho estaba en Tapalpa, nadie se atrevía a denunciarlo. Algo así era como una sentencia de muerte. Quién lo hacía o se rebelaba, a las horas era asesinado. Porque el reporte es que el Mencho podía ser despiadado. Con el nivel de poder que tenía, nadie se atrevía ni a denunciarlo ni a contradecirlo.
“El Mencho tenía mucho poder, incluso, no había municipio en Jalisco capaz de enfrentarlo. Así era el poder que tenía. Por eso la gente callaba. Nadie iba a enfrentarlo”, dijo otra persona.
Y aunque era nacido en Michoacán, Jalisco era su tierra. Y como toda persona que se encuentra en su tierra, aun así el gobierno fue tras él, y durante un operativo fulminante, fue muerto.
Existe la creencia que, al momento de darse el ataque, le estaban haciendo diálisis, aunque eso no fue confirmado por ninguna fuente oficial. Los rumores respecto a lo que verdaderamente ocurrió, y la idea de que haya sido muerto en el lugar del ataque, son un misterio.
Sobre la nómina en donde supuestamente se señalan a policías del municipio que estaban en el municipio, el alcalde Antonio Morales Díaz fue tajante al señalar que esos son sólo rumores.
“Yo pongo a disponibilidad a los elementos de seguridad para que se les investigue. Todos ellos pasaron los exámenes de control de confianza, y si la Fiscalía requiere investigar más a fondo, que lo haga”, dijo Morales Díaz.
El edil destacó que nunca existieron amenazas ni acercamientos por parte del CJNG a su persona, y explicó que, contrario a los rumores en el pueblo, si el Mencho llegaba a esa población, él no se enteraba.
“Algo que puedo asegurar es que yo no conocí a esa persona. Llegan vehículos de lujo, claro, Tapalpa es un destino turístico; aquí vienen Lorena Ochoa, Saúl el Canelo Álvarez, empresarios que tienen cabañas acá. Es imposible saber quién entra y quién sale”, se defendió el alcalde.
La gente por su parte tenía miedo hablar. Un campesino con quien se intentó hablar dijo que él no sabía nada, y sólo se limitó a decir que hay veces en los pueblos, que entre menos se sabe, es mejor.
