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La pintora, historiadora y promotora cultural es homenajeada a 12 años de su fallecimiento

La labor de Rina Cuéllar Zazueta atravesó la historia, la pintura, la promoción de la lectura y la escritura. Y hoy a 12 años de su partida, fue recordada por familiares y amigos.

A la maestra le tocó abrir espacios en el Culiacán de 1957, cuando casi no existían y mucho menos para las mujeres. Tuvo la fortuna de no ser una joven común.

Desafió al mundo en el que las mujeres tenían como destino establecido dedicarse a las labores del hogar, el matrimonio, sin oportunidades para alimentar las pasiones creativas con las que había nacido.

De temple valiente, exigente, combativa, marcó el ingreso de las mujeres a los estudios formales de pintura, en el naciente Taller de Artes Plásticas de la Universidad de Sinaloa y desde ahí empezó a retratar las tradiciones de Sinaloa en sus lienzos.

Ella entonces tenía 21 años y tuvo que adaptarse a la creación en esta ciudad, como integrante del TAPUS, un grupo que en 2012 estaba compuesto mayoritariamente por hombres, las pocas mujeres que asistían, lo hicieron sin un compromiso real y de manera esporádica. Encontraron en el arte sólo un entretenimiento, contrario a lo que Rina sentía.

La trayectoria de Cuéllar incluyó la investigación paleográfica, la escritura, pintura y la promoción cultural. Entre sus iniciativas más recordadas están los encuentros Martes de Historia y Jueves Literario, organizados durante años en el Casino de Culiacán. También el Grupo Cultural Nahueri.

En esos espacios se discutían temas históricos, literarios y políticos, en una dinámica abierta que reunía a cronistas, investigadores, lectores y ciudadanos interesados en el debate.

Como promotora cultural, durante muchos años las puertas de su hogar se abrieron para recibir a estudiantes de historia y a los creadores integrados en el Grupo Cultural Nahueri. Participó en la publicación de la revista Presagio, Brechas, Viajeros y en congresos de historia.

“Cuando uno nace artista, todo se va poniendo. Yo no sé manejar un carro, porque no se me presentó esa necesidad, pero los pedazos de gises siempre se han ido poniendo. Nunca han faltado”, contó en alguna ocasión.

“Yo trepé cerros, recorrí ciudades, pinté, investigué, nunca estuve sentada. Jamás esperé que nadie me diera nada. A mis hijos los traje de arriba a abajo. Tengo muchos recuerdos de eso, si hago memoria, no hay nada que yo no haya podido hacer. Mi vida ha sido muy afortunada”.

El HOMENAJE. Familiares y amigos resaltan el legado de la creadora.

Recuerdan a Rina

El acto fue encabezado por el director de Bibliotecas del ISIC, Isaac Esparragoza; el cronista Luis Antonio García Sepúlveda; y Cilia Guadalupe Félix Cuéllar, hija de la homenajeada.

Esta última dijo que durante años la vio como mamá, sin alcanzar a comprender del todo la magnitud de su trabajo. Solo después de su muerte dimensionó que Rina no pertenecía únicamente al ámbito familiar, sino a la vida cultural de todo el estado.

“No fue una mujer que se quedara en casa; pertenece a todo Sinaloa”, afirmó.

Rina, mencionó que impulsaba la conversación como una forma de construcción colectiva, convencida de que la memoria histórica y la literatura eran herramientas para comprender el presente.

“A todo le tiró y a todo le pegó. Fue un ave feliz que voló lo más que pudo y debemos conservar su legado”, dijo.

Durante el evento, Luis Antonio García Sepúlveda presentó una canción dedicada a Cuéllar, elaborada con apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

Rina Cuéllar, explicó que no solo produjo obra; generó espacios, articuló encuentros y defendió la importancia de la lectura, la historia y el arte como herramientas de formación ciudadana.

Recordó que la pintora ocupó diversos puestos en instituciones culturales: Difocur y el Archivo Histórico, en este último espacio realizó la Correspondencia de Fray Bernardo del Espíritu Santo, 1818-1825 y Patrona de la Fundación Diego, Felipe y Tomás de Soberanes.

En 2007 publicó el libro Rincones de Sinaloa y tuvo la fortuna de exponer además de diversos recintos del país, en Estados Unidos y España, sin dejar de lado su también habilidad para tocar el piano.

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